Editorial


Queridos hermanos y amigos: han pasado tantas cosas desde la última vez que les escribí a través de este medio; en lo que concierne a la AJMM queremos agradecer primeramente a D-os, pues tuvimos el gozo de celebrar nuestra convención número veinticinco y puedo decirles que fue una celebración maravillosa que superó nuestras expectativas en muchos sentidos y que todo el esfuerzo y la inversión bien valieron la pena. Durante esos días la presencia de D-os fue muy real, casi palpable. Aunado a esto, el amor que recibimos, la alegría y las amistades sinceras que pudimos hacer o continuar, fueron sólo algunas de las bendiciones que recibimos, como también el adorar juntos al Mesías Yeshua. Los invito a leer la reseña que hemos publicado de MASHIACH 2014 en donde te contamos con más detalle acerca de este maravilloso evento.

Por otro lado, mientras nosotros estábamos en Puerto Vallarta teniendo está hermosa fiesta, estábamos al pendiente de las noticias y nos uníamos en oración por la paz de Israel y por sus soldados, pues sabíamos que nuestros hermanos en Israel se encontraban defendiéndose del grupo terrorista islámico llamado Hamás. Desgraciadamente esta guerra se ha extendido a los medios de comunicación y hemos visto con horror como el odio antisemita se ha desbordado como fruto de la incitación de los medios: ¡manifestaciones violentas contra Israel alrededor del mundo, amenazas, paredes pintadas con insultos que nos han hecho recordar los dramáticos días de la Europa nazi.

Pero en medio de esta guerra contra Israel muchos fueron testigos de grandes milagros y presenciaron cómo la mano poderosa de D-os protegió a Israel de los miles de cohetes que Hamas lanzó en su contra. Adonai Tzevaot (El Señor de los Ejércitos) dice así en su Palabra: “Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice el Señor, para librarte” (Jeremías 1:19). Y en otra parte dice: “He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos ! y perecerán los que contienden contigo ! y serán como nada y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra” (Isaías 41:11,12).

Desgraciadamente el mundo está actuando de manera ciega e hipócrita y no puede ver que los enemigos de Israel son también sus propios enemigos. No importa si es Hamás, AlQuaeda, los Hermanos Musulmanes o Hezbollá, estos grupos terroristas de fanáticos musulmanes buscan el mismo objetivo: ¡acabar con la sociedad occidental!, lo cual implica matar a judíos y cristianos para imponer su ley Sharia en el mundo entero. El fanatismo religioso musulmán que lanza a Israel cohetes desde hospitales y escuelas, es el mismo que derribó las torres gemelas de Nueva York, es también el que ha secuestrado cientos de jóvenes en Nigeria, es el que quema iglesias en áfrica, que mata cristianos en Irak y también los decapita y crucifica en Siria. Es por eso que yo me preguntó: ¿Dónde están las voces de repudio para todas estas atrocidades? ¿Por qué las celebridades y los medios de comunicación se callan ante semejantes actos de barbarie? ¿Será que esta estela de horror no ha llegado aún a sus países, o será más bien porque Israel no tiene nada que ver con en estos hechos?

Sin embargo y aunque a veces como pueblo nos sintamos solos y asediados por el mundo, la promesa que D-os dio al patriarca Abraham y por ende a todo el pueblo judío aún sigue vigente: “Y haré de ti una nación grande y te bendeciré ! Bendeciré a los que te bendijeren y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:2,3) D-os es el mismo ayer, hoy y siempre y sus promesas son eternas. SHALOM.

Lic. Yolanda Guzik

e-mail: yolandaguzik@hotmail.com