MUJERES JUDÍAS
EL TIEMPO ES CORTO

Rebbetzin Celia C. de Hernández


En estos tiempos modernos y con la facilidad de transportarse de un lugar a otro en unas cuantas horas, los viajes que antes duraban meses hoy son demasiado cortos, perdiéndose muchas veces la noción y sentido real de las distancias. Pero a más de esto, últimamente he escuchado en las noticias de pasajeros de aviones que suben abordo creyendo que llegarán a su destino y jamás regresan. Los planes como la aeronave se estrellaron y los pasajeros se precipitaron a una muerte no esperada. Así es la vida del ser humano, corta, apenas un suspiro en la eternidad. Con frecuencia escucho decir a mi esposo que “solo hay dos cosas seguras en la vida, el amor de Dios y la muerte”, y es cierto, todo lo terrenal es pasajero, en cambio estas dos cosas son absolutamente ciertas, la cosa es que no todas las personas responden al amor de Dios, decisión que les enfrenta a la segunda en las peores condiciones posibles.

 

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                                HAY QUE ENTENDER LOS TIEMPOS

 

     Rab Shaul nos dice “que el tiempo es corto” (1ª Cor 7:29), y en el libro de Apocalipsis se nos recuerda “que el tiempo está cerca” (1:3) y otra vez declara el rabino Shaul “y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos” (Rom 13:11). Y en el verso doce de ese mismo texto nos advierte “la noche está avanzada y se acerca el día”.

     ¿Cuál es ese tiempo, cuál día, de qué noche hablan, a qué  se refieren las Escrituras Sagradas? Aunque en su sentido literal se refieren al cada vez más cercano retorno del Mesías, para cada creyente es aquel período que nos queda a cada uno, durante el cual hemos de cumplir con nuestras responsabilidades para con Dios como nos enseñan las Escrituras.

    

NO PERDAMOS EL TIEMPO

 

http://www.paraserbella.com/wp-content/uploads/2013/09/prisa.jpg     Qué  triste y lamentable es que perdamos tanto tiempo corriendo de allá para acá, cuando el tiempo de vida es tan corto, y con frecuencia las mujeres lo perdemos en cosas sin importancia. El reloj de Dios requiere diligencia de nuestra parte. No hay duda que su voluntad será cumplida, participemos o no, y es nuestra prerrogativa hacerlo. El no tarda su promesa como algunos la tienen por tardanza y sus planes siempre llegan a tiempo. Yohanán el bautista sabía esto cuando dijo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed” (Mar 1:15).

     En la epístola a los gálatas también se nos dice que “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo” (4:4), como a su debido tiempo manifestó su Palabra por medio de  Moisés, los profetas y el Mesías, además de todo lo anterior, nos amonesta que ahora es el tiempo aceptable (2ª Cor 6:2) ¿Podremos entender y aceptar que nuestro tiempo para Dios es en todo momento aceptable, que desatender y perder este tiempo tan valioso es un agravio para el Señor?

     El verbo hecho carne nos declara una y otra vez a través de la Biblia que los planes de Dios están y llegan siempre a tiempo pero que requieren de parte de nosotras santidad, obediencia y diligencia; cuestión que por lo general desentendemos por andar afanadas en cosas pasajeras y nada importantes (cuando las comparamos con los planes y propósitos de Dios).

 

HAY QUE CONOCER A DIOS A TIEMPO

 

     El tiempo en la vida es corto, sin embargo debemos conocer a Dios personalmente, pues lo común es que se le conozca de manera vaga y simplemente religiosa. Hablar de Dios a todas horas no significa que se le conozca en forma espiritualmente íntima y personal. Las palabras de Yeshua avalan lo anterior, nos muestran que siempre han sido molestas para aquellos líderes orgullosos que se vanaglorian de haber profetizado en su nombre, de haber hecho incluso milagros, pero que a pesar de su insistencia pública en aparentar ser sus fieles servidores, Yeshua les dirá al final, cuando las acciones sean vistas y juzgadas con plena verdad: “Muchos me dirán en aquél día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mat 7:22-23).

 

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 ¿Qué salió mal? Aquí está claro que es posible trabajar religiosamente en su nombre e incluso hacer milagros a la vista de todos y profetizar en su nombre y no conocer realmente al Señor. él lo advirtió con todas sus letras: “No todo el que me diga Señor, Señor entrará en el reino de los cielos” (v:21). No es suficiente con saber muchas cosas acerca de Dios, o de efectuar obras religiosas en su Nombre, debemos conocerlo como nuestro Dios y Padre, como nuestro Mesías, como nuestro rey, redentor y pastor de nuestra alma. Tener una relación espiritual personal con él, es un asunto necesario e ineludible para nosotras y para todas las personas.

     Cuando nos dice en el evangelio de Juan en forma poética “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (10:14), recordamos que este apóstol siendo joven gustaba siempre de estar junto a él, junto a su querido rabino, de conversar continuamente con él y aprender. Pero leemos que ya siendo anciano y estando en calidad de preso en la isla de Patmos, lo contempla de otra manera, en su divino poder, en su gloria majestuosa, de tal manera que exclama extasiado: “Cuando lo vi, caí como muerto a sus pies” (Ap1:17). Qué  manera de conocer a su Mesías y Señor ¿no lo cree usted?

 

                           EL MESIAS DESEA QUE LE CONOZCAMOS

 

     El deseo de Yeshua es que cada judío y cada cristiano realmente le conozca, que aprenda a escuchar su voz en las Escrituras, que entienda que el tiempo para conocerlo como él quiere cada vez es más corto. ¿Cómo le podremos conocer en esa nueva dimensión, en esa intimidad de Padre a hijo? A través de su Palabra, de la oración, en buscar sinceramente una comunión íntima con él, lo cual es posible mediante la guía de su Espíritu; trabajando como resultado de ese relación de fe en su viña, tomados de su mano y buscando sin cesar el establecimiento de su reino entre su pueblo Israel. La Escritura nos dice que el pueblo que verdaderamente conoce a Dios se esforzará y actuará. El tiempo es corto ¿sabes para quien trabajas y en quién has creído? ¿Qué tanto conoces a Dios, le conoces de acuerdo a la Biblia o como te enseñaron en la tradición?

 

ES NECESARIO MADURAR ESPIRITUALMENTE

 

     El tiempo es corto para madurar espiritualmente. Si después de varios años un niño permanece sin crecer es una cruel anormalidad, así también en lo espiritual. La palabra nos dice“creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Mesías Yeshua” (2 Pedro 3:18), pues él espera que lleguemos a la madurez en nuestro ser interior, desarrollo que sucede de manera normal cuando se tiene una relación personal con Dios como nos enseñan las Escrituras, cuando la fe y la obediencia son una constante en nosotras, o cuando menos un deseo firme en nuestro corazón. Así que estemos listas, que el nuevo nacimiento se note en nuestra vida cotidiana para que cuando Yeshua retorne, sea glorificado en sus hijas. En las mujeres que hemos creído en él a través de todos los siglos.

 

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“La Divina Comedia “ (en el Infierno). Grabado de Gustavo Doré

 

     Queridas hermanas y amigos que se conceden tiempo para leer este sencillo comentario, ocupémonos de nuestra salvación con temor y temblor, con la certeza de que el tiempo es corto. Recibamos la lección del hombre rico que se menciona en los evangelios, quien pensó que tenía mucho tiempo por delante para atesorar y derrocharlo en sí mismo. Qué golpe cuando escuchó al Señor decirle: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” (Luc 12:20).

     Participemos pues como instrumentos de su gracia, sin derrochar nuestro tiempo en tonteras y frivolidades, sino orando en todo tiempo para que los que han de entrar en el reino lo hagan sin tardanza. Yeshua vino a buscar y salvar lo que se había perdido, y nosotras también estábamos perdidas, seamos sabias y agradecidas con Dios, mostremos el camino a otras mujeres. La puerta es estrecha, pero el amor de Dios es infinito, así que entendidas de que su venida está más cerca de lo que pensamos, participemos en su reino anunciando su amor a los perdidos de la casa de Israel. El tiempo es corto ¿No lo crees? Dios nos bendiga a todas.

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La rebbetzin Celia C. de Hernández es consejera espiritual de la AJMM.