EDITORIAL

Yolanda Guzik


Queridos hermanos y amigos: deseo que esta nueva publicación resulte amena y de interés. Hace más de un mes regresamos de nuestra convención nacional, que como cada año celebramos en Puerto Vallarta; y quiero decirles que fue de gran bendición para todos los que asistimos, pero para mí en lo particular fue algo maravilloso.

Voy a serles sincera y quiero decirles que me sentía muy cansada en todo sentido para asistir a la convención e inclusive desanimada, pero a pesar de todo nunca cruzó por mi mente el faltar y perderme este gran evento; y qué bueno que fue así, pues el Señor me consoló, me llenó de alegría y renovó mis fuerzas y ahora siento que mi corazón ha sanado.

Como la mayoría de ustedes saben, este año de mi vida fue muy triste y difícil. Al morir mi esposo tuve que experimentar muchos cambios y tuve que afrontar grandes retos, así como yo, sé que muchos en la vida han sentido que se quedan sin fuerzas, sin embargo, no puede uno paralizarse, hay que seguir adelante.  Todos en la vida hemos pasado por determinadas circunstancias, aunque diferentes, igualmente difíciles, tristes y desgastantes. La mayoría hemos pasado por la pérdida de un ser querido; un hijo, esposo, padre, y es sumamente doloroso, pero el divorcio es también una especie de duelo, todo aquel que ha vivido esta experiencia sufre tanto como el que llora la muerte de un familiar amado.  Pero quiero decirles que hay esperanza, y que en el Señor hay consuelo. En Las Escrituras El Eterno nos dice: "Yo, yo soy vuestro consolador". 

Yeshua el Mesías cumplió con todo aquello que estaba escrito de él, y entre otras cosas a traer consuelo. Él está vivo y sigue consolando los corazones de todos los creyentes, aún más, dando gozo al afligido: "El Espíritu del Eterno está sobre mí, porque me ungió el Señor; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón…a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado…"(saías 61:1-3). 

Yeshua estaba en Nazaret conforme a su costumbre, entró a la sinagoga durante el shabat, y se levantó a leer el rollo: "Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros". Si tú estás abatido, si el dolor ha carcomido tu alma, permite queYeshua entre a tu vida y a tu corazón y deja que te consuele, te sane y ponga en ti gozo.

Te invito a leas la reseña y veas fotos de MASHIACH 2017 y te aliento para que el año que entra tú también vivas esta preciosa experiencia. SHALOM.


Yolanda Guzik: yolandaguzik@hotmail.com