Aprovechando bien el tiempo

Myriam Levy


Sorpresa más grande no me pudo dar mi sobrino Daniel de 5 años, cuando me decía que no podía leer un cuento conmigo porque “no tenía tiempo”. De momento me causó gracia, aunque no se lo demostré, además de que eso me permitió llevarlo a una reflexión de lo que acababa de decir, por lo que minutos después gustosamente “encontró” tiempo para que leyéramos no sólo uno, sino varios cuentos.

Así como mi sobrino, la mayoría de las personas dicen con facilidad esta frase “¡No tengo tiempo!. Aquí lo interesante es analizar ¿qué hacemos con nuestro tiempo, cómo lo empleamos, cuáles son nuestras prioridades?¿tenemos proyectos que nos desajustan con el resto de nuestras responsabilidades? ¿o ni siquiera contamos con proyectos bien definidos? (algo muy común en nuestros días).

En una reunión empresarial el conferencista nos decía, que si estamos conscientes de que el tiempo se pasa rápido y que además no lo podemos recuperar. Luego nos preguntaba ¿porqué la mayoría no lo administramos correctamente?.

A continuación, me gustaría que hiciéramos un sencillo ejercicio de cuáles son las principales razones por las que no administramos tan valioso recurso:

  • No hay conciencia del valor del tiempo.
  • Se vive una inercia de indiferencia con relación a proyectos productivos, tanto personales como de comunidad.
  • Las prioridades están en desequilibrio con relación a las responsabilidades.
  • Se carece de proyectos realistas.
  • Por lo general se vive un entorno egoísta, no se deja tiempo para nada ni nadie que no sea del interés particular del individuo.
  • No hay disciplina ni constancia para alcanzar los objetivos, etcétera.

Y podemos continuar con una larga lista, pero es necesario saber que el desequilibrio principal en la administración de nuestro tiempo, viene como consecuencia de que D-os no es la prioridad y de aquí parte todo este desajuste para nuestras vidas. Más de algún lector puede estar en desacuerdo con lo que digo, por lo que lo invito a analizar con objetividad este tema.

Nada más para calcular y llegar a un resultado de manera práctica, conteste por favor a lo siguiente:

  • ¿Cuántas horas a la semana le dedica a su trabajo?
  • ¿Cuántas horas a la semana le dedica a la computadora?
  • ¿Cuántas horas a la semana le dedica a la T.V.?
  • ¿Cuántas horas a la semana le dedica a su familia?
  • ¿Cuántas horas a la semana le dedica a sus amistades?
  • ¿Cuántas horas a la semana le dedica a sus hobbies?

Súmelas por favor. Ahora conteste lo siguiente:

  • ¿Cuántas horas a la semana le dedica a D-os? (aquí puede sumar el tiempo que usa para la oración, leer la Biblia, congregarse, meditar y hacer obras de caridad).
  • Súmelas y compare resultados.

Amar a D-os y que sea Él la prioridad en nuestras visas no nos convierte en fanáticos, ni tampoco quiere decir que se vive en un mundo fantasioso donde se intenta alcanzar vidas “platónicas”, por el contrario, cuando D-os está en primer orden en nuestra vida, entonces es que se pueden alcanzar los proyectos que transformarán nuestra existencia.

En la Biblia se encuentra el balance y la orientación que necesitamos para un equilibrio en nuestra vida, allí encontramos como ordenar nuestras prioridades con sabiduría, de tal manera que el tiempo quede organizado y podamos dedicarlo a D-os, a la familia, el trabajo, los amigos, a nuevos proyectos, estudios, hobbies, etc.. Con D-os como punto de partida podemos alcanzar una vida refrescante y llena de propósitos que vaya más allá de hacer dinero o “pasarla bien” durante nuestro peregrinaje terrenal. Así, tu vida será más satisfactoria y plena ¿No lo crees?.

“Mirad, pues, con diligencia cómo andáis, no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:15-16).

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Myriam Levy es Secretaria General de la AJMM

e-mail: mlevys@hotmail.com