MEDITANDO EN LA SINAGOGA
¿ERES TÚ, O ESPERAMOS A OTRO?
—EL MESÍAS: CENTRO DE LA FE JUDÍA—

Rabino Manuel Hernández G.


La historia y destino de Israel carecerían de sentido sin la creencia en el Mesías como centro de la fe judía, de no ser así, se estaría pisando en la tierra de la apostasía (sin importar la corriente judía a la que se pertenezca).

Desde la terrible caída en Gan Edén (Paraíso) en la que el ser humano destruye los planes divinos y rompesu relación con su Creador, aun así, D-os le muestra su misericordia y promete a los primeros padres un plan a futuro en el que un hombre, fruto de las entrañas de la mujer, sería capaz de pisar la cabeza de la serpiente (obviamente que se estaba refiriendo a Satanás, quien sería destruido por un Mesías que habría de venir, pero que ya vino, solo que no llegó como ellos querían o imaginaban).

En ese largo inter, el Señor (Adonai), llama a un hombre llamado Abram al que luego cambia su nombre por Abraham, para hacerlo padre de un pueblo especial y escogido, elección que muchos judíos nunca han entendido o les ha desinteresado a causa de no tener fe, de limitar su mundo a materia, tradición y deseos o gustos personales, cuando lo cierto es que dicha elección tenía otros propósitos totalmente distintos. Por cierto, muy elevados, de trascendencia universal y eterna.

Un pueblo escogido para vivir por fe; una fe vivida por patriarcas y profetas a los que D-os fue revelando gradualmente su mensaje bendito;un mensaje de restauración para el hombre caído. Mensaje que tenía que recibir primero el pueblo hebreo para después ser compartido a todos los pueblos de la Tierra (como luego ocurriría).

     Uno de los grandes problemas en este terrible drama, es que muchos de los líderes en las diversas corrientes judías y en casi todas las épocas, ha sido su carencia de fe y desapego a las KitveiKodesh (Sagradas Escrituras);ni qué decir de su menosprecio absoluto por la teología ¿Cómo pensaban que la humanidad caída restauraría su comunión perdida con D-os;consideraban acaso este punto fundamental o ni siquiera era parte de sus pensamientos? Tal vez, y como ha sido la posición de muchos, esperaban la llegada del Mesías solo para disfrutar de una era de bendición y paz para Israel, para que su reinado cambiara su condición política y social, pero sin considerar en absoluto los planes de D-os ya revelados.

Limitar la llegada del Mesías a tan solo la mejoría de nuestro pueblo, además de exhibir una actitud poco disimulada de egoísmo, descubre una pobreza bíblica y teológica no esperada; un conocimiento muy limitado acerca de D-os, cuyas enseñanzas eternas reveladas en las Escrituras?además de su amor perfecto?, muestran sus planes y propósitos; planes desconocidos por la inmensa mayoría ya que siendo el pueblo judío «el pueblo del libro» paradójicamente no conoce realmente ese libro (obviamente que siempre existen las excepciones).

Durante sus días en prisión, Yohanán, conocido históricamente como “el bautista”, antes de ser decapitado por Herodes padece un pasajero estado de duda (como quizá los tenemos todos los creyentes durante alguna etapa difícilen la vida) por lo que manda a dos de sus discípulos a que pregunten a Yeshua:

 

“Al oír Yohanán (Juan), en la cárcel, los hechos del Mesías Yeshua, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperamos a otro?”  (Matatiyahu-Mateo 11:2-3).

Al respecto, habrá que tomar en cuenta que a pesar de que eran primos Yohanán y Yeshua, y que Juan había sido lleno del Ruach ha Kodesh (E.S.) desde el vientre de su madre (Luc 1:41-44), que D-os se había manifestado a través de él y de su prédica llevando a las 12 tribus a su reconciliación con Dios; al arrepentimiento de sus pecados, leemos que las multitudes en Israel le seguían para escuchar su firme y confrontador mensaje conminándoles a la santidad. Pero sobre todo, de que conocía a D-os, de que conocía las Escrituras del Tanaj, y que durante la manifestación pública de Yeshua en el río Jordán para ir a la mikvah(conocido por la cristiandad como bautizo), escuchó la voz Divina y fue testigo de aquel momento único, aun así, su fe se debilita a causa quizá de la depresión ocasionada por su injusto encarcelamiento.

Como se lee en la Biblia, YESHUA, lejos de amonestarle, le contesta por medio de los discípulos del propio Juan lo que estaba sucediendo:

“Respondiendo Yeshua, les dijo: Id, y hacer saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres son anunciadas las Buenas Nuevas; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mi” (Mat 11:4-6).

Estas palabras, además de reconfortar y fortalecer la fe del profeta en prisión, le hace recordar lo anunciado por otro profeta: “Dios mismo vendrá, y os salvará. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo…” (Yeshaya 35:4b-6)

Queda claro que Yeshua manda el recado con varias intenciones. La primera, que Juan, como ya dijimos, se reconfortara y fortaleciera en la fe. Segundo, que corroborara a través de los milagros y señales que Yeshua estaba obrando a lo largo y ancho de Israel, que la profecía acerca del Mesías se estaba cumpliendo cabalmente en su persona y hechos. Y tercero, para que judíos y gentiles de todos los tiempos, entendiésemos con toda claridad que Él era el Mesías anunciado en el Tanaj, mostrándonos de paso, que si Juan es capaz de debilitarse en su fe, D-os en su amor es capaz de recordarle su Palabra y promesas para que retornase al camino seguro de la certezas eternas, que dicho sea de paso, sólo el D-os de Israel puede conceder y sólo el Mesías por Él enviado (Yeshua) es camino único por el cual podemos acceder a esas certezas, a entender ese bendito mensaje que el Señor nos dejó a través de Moisés, profetas y demás autores bíblicos.

Para que judíos y no judíos podamos entender que aquellos milagros realizados a la vista de todos e Israelentero como testigocontenían verdades espirituales para ser entendidas, pues en ningún momento el deseo divino es dar vista a un ciego, o sanar a un leproso para que se pierdan eternamente. Es obvio que aquellos milagros portentosos, por cierto jamás vistos, estaban mostrando a propios extraños el verdadero ministerio del Mesías, que no es otro ¡QUE RECONCILIAR AL HOMBRE CAÍDO Y PECADOR CON SU DIOS!

     En el verdadero ministerio del Mesías de Israel, los ciegos por el pecado una vez que entregan su vida a Yeshua pueden ver espiritualmente y abandonar las tinieblas en las que han vivido, tinieblas que además de mantenerles alejados de D-os les impedían ver con claridad la luz Divina revelada en la Biblia, luz que permite ver y comprender la grandeza eterna del judaísmo, una fe que va más allá de la simpleza de ritos y rezos.

Una fe que una vez comprendida a la luz del Espíritu y de la Escritura, los cojos pueden caminar rectamente y sin caer de nuevo en los torcidos y tortuosos caminos del pecado. Los muertosespirituales a consecuencia del mismo pecado y la incredulidad, cobran vida a los ojos de todos de manera que a su alrededor se puede notar la obra del D-os de Israel en ellos.  Mientras que los pobres de espíritu, aquellos que no se jactan jamás de su religiosidad y que con frecuencia se sienten miserables a causa de su condición caída, una vez que responden al amor de D-os a través del Mesías, espiritualmente pasan a ser ricos en el reino del Señor, poseedores de una enorme e interminable tesoro espiritual al que estaban ajenos.

Qué dolor producen las desviaciones de algunas corrientes en el judaísmo, un judaísmo que no comprenden, capaces incluso de promover sin rubor alguno (como es el caso de los Reformados), “la llegada de una era mesiánica aunque no venga el Mesías”, posición que no es otra cosa que apostasía manifiesta, aunque para ser más precisos, simple y llanamente incredulidad y arrogancia.

Como ya señalamos, Yohanán en su momento supremo de prueba en la cárcel pregunta “¿Eres tú aquel que había de venir, o esperamos a otro?”. Recibiendo como respuesta palabras de YESHUA que todos los judíos y todas las corrientes judías deben meditar y hacer suyas:

 

“Respondiendo Yeshua, les dijo: Id, y hacer saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres son anunciadas las Buenas Nuevas; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mi” (Mat 11:4-6).  SHALOM.

NOTA:si algún lector tuviera alguna inquietud espiritual o pregunta acerca de este u otros artículos, por favor escríbame.


El rabino Manuel Hernández Gómez: es Abogado, con Licenciatura y Maestría en Teología (Universidad FLET, Miami). Es titular de la Sinagoga Yeshua Ben David de Guadalajara, México.

Email: mahergo50@hotmail.commahergo1950@gmail.com