EDITORIAL

Yolanda Guzik


Queridos hermanos y amigos lectores del Chalutzim, es un gusto una vez más poder saludarlos y hacerles llegar este nuevo número que espero sea de su agrado.

El tiempo pasa muy rápido y otra vez estamos muy felices de que ya solo faltan unos días para celebrar nuestra convención número 30, espero poder saludarte en Puerto Vallarta y si aún no te has anotado, comunícate con nosotros queremos que tú también estés ahí.

Cambiando a otro tema nada agradable: Es realmente impresionante ver como el antisemitismo cobra cada vez más fuerza en el mundo, y aunque lo he mencionado en varias ocasiones, no dejan de sorprenderme las notas que leo y de forma resumida aquí las comparto: “Miss Hitler", es un polémico concurso de belleza impulsado a través de las redes sociales. Este concurso que se llevó a cabo el año pasado por primera vez con participantes de varias partes del mundo, como Rusia, Alemania, Italia y Estados Unidos. Está inspirado en Hitler y las teorías nazis sobre la raza aria. En el certamen les piden a las mujeres que publiquen sus imágenes haciendo el saludo nazi y con fotos de Hitler, la ganadora es escogida según las imágenes y también por palabras en las que explican por qué aman la ideología nazi.

En Argentina Alejandro Biondini, líder de su partido, de ultraderecha nacionalista se postula a presidente. Es conocido por sus posiciones neo-nazis y se define "como claro defensor del Estado Palestino”, ha mostrado sus ideologías antisemitas e incluso ha dicho abiertamente que admira a Adolf Hitler. Pues esto ha sido un pequeño retrato de lo que sucede en el mundo, como muchas veces he dicho, es hora de que como judíos estemos alertas y unidos sin importar la ideología o las creencias y que en ese cierre de filas también haya lugar para nosotros (los judíos mesiánicos) ¡No es correcto ni fraterno que nos dejen fuera!

Hablemos ahora de las cosas del alma:La vida es bella y es hermoso disfrutarla en sus diferentes etapas, pero también puede ser difícil: la enfermedad, los problemas económicos y familiares, la soledad, la depresión, el divorcio, la muerte de los seres queridos y otras cosas más aquejan al hombre, sea creyente o no. Cuando estas cosas suceden se puede tambalear la fe al no ver una respuesta divina.

Inconscientemente muchos han creído que por seguir al Señor ese tipo de cosas no vendrían a su vida, o por lo menos tendrían solución y no es así. La diferencia debería de ser nuestra perspectiva hacia los problemas de la vida. Como nos dice Rav. Shaul (Pablo): “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera”. (Rom 8:18). El hecho es que El Mesías nos está preparando un lugar: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros”.

No, no estamos en casa en este mundo, aquí somos peregrinos. Nuestros cuerpos simplemente son llamados “tiendas”. Esto habla de la temporalidad de esta morada a la cual le damos tanta importancia. Somos ciudadanos del cielo y cada vez que la Biblia habla del cielo, habla de un lugar real, poblado por personas reales. Allá no habrá congregaciones, ni templo. El Mesías será el centro de nuestra adoración. El cielo no será un lugar aburrido: aprenderemos en el cielo. Dios seguirá revelando cosas de las cuales no tenemos ni idea ahora. Serviremos al Señor, lo cual implica trabajo.

Cuando Dios baje el cielo a la tierra, secará todas las lágrimas (Apocalipsis 21:4). En este mundo nuevo ya no hay enfermedad ni muerte, pecado, maldad, temor ni tristezas. Los minusválidos serán liberados de sus limitaciones. Andan y corren para ver y para escuchar. Algunos por primera vez. Esta es la esperanza del creyente y ésta debería sostenernos en los momentos más tristes. SHALOM.

 

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