Mujeres Judas Eternidad y valor de la Palabra Divina

Rebbetzin Celiah C. de Hernndez


Una de las características de esta época presente, son los cambios que han sucedido delante de nosotros, los cuales se pueden resumir en una palabra: ¡deterioro!. En una situación por demás paradójica y esquizofrénica, el hombre del siglo XXI intenta correr en dos direcciones opuestas: por un lado se lanza a divertirse sin freno ni límites y por el otro, en lo familiar, se molesta porque el mundo se encuentra al borde del caos. Encuentra en la drogadicción, las perversiones sexuales y la violencia, una amenaza para los suyos ¿Cómo puede pedir entonces que el mundo marche bien si la mayoría vive una doble vida en la que D-os no ha sido invitado o es simplemente una tradición heredada pero no una vivencia real?.

Hoy la ciencia es la muleta de apoyo de muchos para dar la espalda a D-os, creyendo en su soberbia que “no le necesitan”, lo cual me recuerda una reflexión escrita por mi esposo hace algunos años acerca de algunos avances científicos: “se han remontado a alturas inimaginadas, mientras que en lo moral se razona de manera retrógrada, deslizándose hacia el abismo de la destrucción”. Lo peor del caso es que ni aun así considera el hombre actual la necesidad de una guía espiritual, de un plan divino que le oriente en su tránsito por esta vida; lo cual es el producto de sus mentes entenebrecidas.

LA ETERNIDAD DE LA PALABRA DE D-OS

Parece mentira que la mayoría de las personas ignoran en la actualidad las características de la Palabra de D-os (Biblia). Nadie les ha enseñado que la Palabra de D-os es eterna y absolutamente confiable, jamás cambia como sucede con los pensamientos y criterios de los hombres.

Por eso resulta tan trágico que el ser humano haya cortado en las últimas generaciones las amarras de su única ancla segura en esta vida ¡La Biblia!. Si somos sinceros con nosotros mismos debemos considerar una necedad el haber desechado las enseñanzas divinas y aferrarnos a todo lo nuevo, lo cual por lo general después de un tiempo siempre resulta faso: como “revelaciones” espirituales nuevas, nuevas religiones, doctrinas, descubrimientos científicos y procedimientos médicos; ya que muchos de ellos cambian de la noche a la mañana las formas presentes para volver finalmente a los métodos antiguos (sin que mi afirmación se entienda como un ataque a la ciencia, la cual es buena cuando se usa con el profesionalismo y la ética necesarias; bastará observar alrededor cuantos charlatanes y médicos adoradores del “becerro de oro” han corrompido los avances científicos para entender mis señalamientos).

Vemos con tristeza como los principios éticos que por generaciones fueron guardados con tanto celo, se han erosionado a causa del ateísmo pragmático de las multitudes, del rechazo a las Sagradas Escrituras, de no querer saber de D-os. La filosofía humanista luego de la 2ª Guerra Mundial tuvo que aceptar que la “bondad” del ser humano era una simple utopía inalcanzable. El problema es que olvidaron decirle a sus seguidores que somos espiritualmente una raza caída, dando paso a la nociva filosofía existencialista que nada aportó que no fueran legiones de individuos egoístas y hedonistas.

Necesitamos con urgencia que D-os envíe al mundo la “lluvia tardía” de la cual nos habló el profeta Joel. El problema es que requerimos que muchos otros, judíos y cristianos se sumen a esta oración colectiva, sobre todo cuando entendemos que hay muy pocas personas el día de hoy que saben y están conscientes de lo que sucede en el ámbito espiritual, que gimen y lloran delante de D-os para que venga esta lluvia, para que envíe su Ruach Ha Kodesh (E.S.) y empiece un despertar espiritual entre el pueblo judío (y los cristianos).

LA PALABRA DE D-OS ES INMUTABLE

Tenemos que entender que el Mesías es el Mensaje Eterno, que con su vida, pasión, muerte y resurrección, nos enseñó a través de sí mismo que él es la vida, que en su vida irreprensible quedó trazado el camino y ejemplo a seguir para todos los creyentes, que murió para salvarnos ya que de otra manera nuestros pecados nunca nos hubiesen permitido acercarnos al Padre, que resucitó para vencer a la muerte (consecuencia de la desobediencia de Adán y Eva) y con ello demostrar que era el Mesías anunciado en el Tanaj. Por eso es que Yohanán escribió esto: “…En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres …Y aquella Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad (Juan 1:1-4,14).

LA SEGURIDAD Y CONFIABILIDAD DE LAS ESCRITURAS

Mientras que reyes y gobernantes en la Tierra faltan a su palabra e invalidan sus tratados, en ocasiones antes de que la tinta se seque, la Palabra de D-os es absolutamente segura y confiable. Si a esos cada vez más escasos hombres que le dan valor a sus palabras, las personas les tienen por confiables ¿cómo desconfiar a las Palabras eternas y seguras del Señor?. Yeshua lo presentó de esta forma: “…El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mat 24:35).

De acuerdo a lo que establecen las Escrituras, aquellos que se rebelan contra D-os viven en maldición ¿habrá peor maldición que vivir alejado voluntariamente del amor de D-os?. Habrá de entenderse tarde o temprano que esta rebelión no deja nada bueno. Se ha querido meter en la mente del hombre posmodernista que la religión es algo obsoleto, intentado cambiar las metas del hombre por meros paliativos o señuelos que no pueden ser metas valederas (aunque sean en esencia logros legítimos de anhelar), como si la democracia, los estudios de postgrado o los bienes materiales fueran el todo para la visión humana. ¿Acaso los gobiernos o sus congresos pueden abolir las leyes y palabras del D-os eterno? ¡Jamás, de hecho es imposible!.

Las personas o sociedades que rechazan la Ley Divina y declaran no requerir para nada de su Creador, se asemejan a una araña que decidiera no tejer los hilos que atan su frágil tela a las vigas o paredes que la sostienen.

Los hombres que ignoran o rechazan los mandatos de D-os y deciden cambiarlos por dictámenes arbitrarios emitidos por sus iguales, arrastran al error y al fracaso final a sus familias, como también a gobernados e incluso almas (dependiendo de si hablamos de un padre de familia, gobernante o líder religioso). Pasan por alto que tarde o temprano tendrán que rendir cuentas delante de D-os, rendición a la que por supuesto no se les pedirá su venia.

SOCIEDADES AMANTES DEL PLACER

Abusando de una libertad mal entendida, corren de una aventura a otra retozando como ovejas que ignoran ir camino al matadero. Han derribado el cerco que amorosamente D-os les ha puesto para su protección, mientras que la humanidad que representa al ateísmo hedonista les aplaude sus hechos y les motiva a continuar. Lamentablemente ignoran las advertencias de la Palabra: “…El que aportillare el vallado, le morderá la serpiente” (Ecle 10: 8). Esa serpiente que desde Adán y Eva busca toda oportunidad a su alcance para engañar al hombre ingenuo, sobre todo al que se aparta de la presencia de D-os. Ese ha sido su trabajo por miles de años. Al enemigo de nuestras almas le fascina que el ser humano aportille la cerca de protección que D-os nos ha puesto.

El libro del Apocalipsis dice: “…la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (12:9). ¿No crees que necesitamos con urgencia entre judíos y cristianos, líderes santos y justos que comprometidos con D-os, enseñen a su pueblo la Palabra en su pureza y eternidad? Hemos perdido demasiado tiempo con placebos espirituales que por su ineficacia han ido hundiendo a la humanidad hasta dejarla en manos de la serpiente, entregada casi toda ella a los placeres y dominada por el egoísmo. ¿Para qué queremos cábala, historias de santones (judíos y cristianos) así como tantas desviaciones esotéricas y herética, cuando tenemos a nuestro alcance la Palabra bendita de D-os?.

Por la Palabra de D-os el sol, los planetas y el universo entero mantienen su curso y precisión. Igual sucede con las estaciones del año, eso leemos en las Sagradas Escrituras. D-os dice y se hace, así de sencillo. Por eso es D-os. Por su Palabra son revelados también al hombre sus propósitos, y entre ellos el Señor nos dice que él no quiere “que nadie se pierda, sino que todos los hombres procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Por eso es que nos envió al Mesías, su Hijo amado, para salvarnos y reconciliarnos con D-os. Muchos judíos rechazan esta idea de Yeshua como hijo de D-os, pasando por alto que ningún judío, por muy bueno y santo que fuera podría redimirnos, ¿y cómo lograrlo siendo pecadores como nosotros?.

Veamos dos judíos emblemáticos: Moisés antes de ser llamado por D-os llegó a ser homicida, igual sucedió como nuestro amado rey David, ¿cómo nos salvaría un mesías pecador como nosotros? Por eso escribí párrafos atrás recordando a Juan “…Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros”.

LA PALABRA NOS DA VISION Y SENTIDO DE VIDA

Una vida entregada al Mesías Yeshua, es una vida que se guía con la Palabra (Biblia) y por consecuencia está segura y firme. La existencia misma de nuestro pueblo es un caso de la seguridad de la Palabra del Señor y de su amor, aun a pesar de las continuas rebeliones: “…Si los cielos arriba se pudiesen medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Adonai” (Jer 31:37).

ES NECESARIO NACER ESPIRITUALMENTE


Pocas personas conocen las promesas divinas así como los principios bíblicos del reino. Uno de estos principios fue declarado por Yeshua al rabí Nicodemo: “El que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Él nos habla de un nacimiento espiritual en el cual la persona se arrepiente de todo corazón de todos sus pecados, pide perdón a D-os a través de Yeshua y pidiéndole que venga a morar en su corazón; lo cual sucede por medio del Ruach ha Kodesh (E.S.).

En este acto voluntario de trascendencia eterna el ser humano muere al pecado y nace nuevamente por medio de la fe en el Mesías. Esta nueva vida se va a sostener alimentándose con la Palabra de D-os. ¿Te has puesto a pensar querida amiga y hermana, que así como D-os le dio a nuestro pueblo el maná para alimentarlo durante la travesía en el Sinaí; luego reveló su Palabra a profetas, apóstoles y evangelistas para que los creyentes de todas las épocas nutriéramos el espíritu?.

Las cosas en el mundo todas son pasajeras, no así las Escrituras que contienen seguridad eterna. El profeta Isaías escribe: “Sécase la hierba, marchítase la flor; más la Palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (40:8). Vivimos una época donde todo es pasajero: amistades, bienes, matrimonio, fidelidad ¿quién podrá sostenerse en un mundo carente de amor y certezas? La respuesta es nadie, ya que el amor del mundo es limitado y convenenciero; en cambio el amor de Dios es eterno, seguro, confiable y nos enseña el camino a seguir. Un camino que las Sagradas Escrituras nos muestran con toda claridad.

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La rebbetzin Celia C. de Hernández es consejera espiritual de la AJMM

e-mail: celiah51@hotmail.com