CONOCIENDO A DANY Y ELY SCIUPAC

Myriam Levy-Chernoff


(Entrevista con un matrimonio de judíos mesiánicos)

P.-Compartan con nosotros un poco de sus antecedentes familiares.
R.-Nacimos en la Argentina. En ambos casos, nuestros abuelos emigraron de Europa. Los de Ely vinieron con el Barón Hirsch a una de sus colonias en Argentina. Por mi lado, vinieron de Rumania y Rusia escapando de la primera guerra mundial. Los dos crecimos en familias judías seculares y en el caso de Dany, totalmente ateas. Lo único importante era “presentarse” en el templo los días de Rosh Hashanah y Yom Kippur para que los abuelos puedan mostrar orgullosamente a sus nietos.
     Argentina es un país mayormente católico, en más de alguna oportunidad escuchamos cosas como “Ustedes los judíos mataron a Cristo”. Por supuesto, no teníamos la menor idea de lo que hablaban; solo sabíamos que era algo de antisemitismo, y que nosotros, siendo judíos, no teníamos nada que ver con Jesús.
En el año 1982 debimos dejar la Argentina en el medio de la Guerra de Las Malvinas, y bajo una dictadura militar de terror, donde nadie se sentía seguro por su vida. Las opciones eran ir a Estados Unidos sin papeles (el hermano de Ely estaba ya radicado en New Jersey) o ir a Israel, donde como judíos teníamos asegurada la Aliyah (absorción a cargo del gobierno). Esto fue lo que elegimos.
Después de un par de años, decidimos hacer la prueba de vivir en el kibutz Haogen, una de las experiencias más bellas de nuestra vida. Allí estuvimos hasta que el consulado americano nos informó que el hermano de Ely había iniciado varios años atrás el pedido de su hermana, ¡y que teníamos los papeles en orden si queríamos inmigrar a los Estados Unidos! En 1990 arribamos a Los Angeles y Actualmente vivimos en Simi Valley.

P.- Compartan por favor más de su experiencia en el Kibutz Haogen.
R.-Dany: Mi vida universitaria en Buenos Aires fue de un activista de izquierda. Nuestro kibutz era parte de Hashomer Hatzair (el movimiento kibbutziano mas de izquierda y ateo) donde cada uno elegía en qué trabajar y todos los servicios estaban completamente provistos para toda la familia: techo, comida, educación, médicos, lavandería, etc.
Ely se ocupaba trabajando con los niños en edad de kindergarten. El kibbutz tiene una de las fábricas más grandes del Medio Oriente de PVC: yo trabajé en el departamento de impresión. Además, ambos éramos voluntarios para organizar conciertos al aire libre los viernes después de cenar.
Los niños vivían separados de los padres en su propia vivienda comunal, junto a sus compañeros de clase. Después de todo el terror y el fascismo que experimentamos durante los últimos años en la Argentina, esta experiencia fue un bálsamo para todos nosotros. Ely y yo consideramos que fue una de las experiencias más ricas y formativas de nuestra vida, tanto para nosotros como para nuestros dos hijos.

P.- Por favor compartan su testimonio de cómo conocieron a Yeshua como el Mesías de Israel?
R.-Era el momento de planear el casamiento del menor de nuestros hijos, quien quería una ceremonia oficiada por un pastor y un rabino (debido a que su futura esposa no era judía). Buscando en las Páginas Amarillas, contactamos la congregación “Adat Yeshua Ha Adon” en Los Angeles. Entonces, su líder mesiánico Michael Brown nos invitó a encontrarnos con él un sábado y de paso asistir al servicio de ese día. Como para ese entonces también estábamos en una búsqueda de “algo espiritual” en nuestras vidas, decidimos ir a investigar de qué se trataba.
Casi de inmediato, nos sentimos como en familia con los que allí estaban, y continuamos asistiendo semanalmente a los servicios. Paralelamente, Michael Brown nos ofrecía dos horas por semana para encontrarnos con él y llevarle las preguntas que hubieran surgido en nuestra mente esa semana sobre Yeshua, el movimiento mesiánico, etc. Después de unos seis meses, nos quedamos sin más preguntas…
El domingo 1ro de junio de 1997 ambos nos despertamos casi al mismo tiempo. Aun en la cama, nos miramos mutuamente y casi al unísono nos dijimos: “Creo que hoy es el momento de tomar la decisión”. A los pocos minutos, llamamos a Michael Brown para hacerle saber que habíamos decidido aceptar a Yeshua. No pasó mucho más de media hora cuando él ya estaba en nuestra casa, guiándonos en la oración de aceptar y pedir a Yeshua que sea parte de nuestras vidas y por nuestra eterna salvación.

P.- Dany, como ateo que fuiste, ¿qué detonó en tu ser la decisión de creer en D’os?
R.-Yo siempre fui muy racional (bastante menos ahora). Con la guía de Michael Brown y algunos libros que él nos sugirió leer durante nuestro periodo de discipleship yo experimenté un proceso que empezó con agnosticismo, aceptando luego la existencia de una “inteligencia superior” sobre toda la creación a la cual los humanos llaman Dios. Finalmente, tras leer un libro sobre profecías en el Tanaj (A.T.), entendí que las probabilidades matemáticas de que un ser humano las cumpliera eran infinitas, con lo que aceptar a Yeshua era otra decisión lógica. Como veras, todo fue racional hasta el momento en que esa decisión permitió al Espíritu Sagrado de Dios que entrara en mi corazón y transformara mi vida y quien soy.
     Para alguien que tenga una personalidad racional como la mía, recomiendo muchísimo el libro “I Don't Have Enough Faith to Be an Atheist” by Norman Geisler y Frank Turek. No estoy seguro si está traducido, aunque vi que Amazon tiene un set de DVDs en español.

P.- Dany, cuales fueron tus mayores elementos de resistencia a los que te enfrentaste?
R.- 1) Saber que mi vida cambiaría y debería dejar de lado mi egoísmo y mis propios deseos, poniendo y amando al prójimo antes que a uno mismo.

  1. Saber que a partir de ese momento debería dar cuentas a Dios de mis pensamientos, mis actos, y mis palabras (como si El no supiera!)

P.-Tenemos muchos lectores de la comunidad judía que no creen en Yeshua. ¿Qué mensaje quisieran decirles con relación a este tema?
R.- Es muy difícil expresar en palabras lo que ocurre dentro de uno cuando el “Ruach HaKodesh” entra en nuestras almas. Fundamentalmente, se trata de una paz interior que nunca habíamos sentido, y también de una eterna esperanza y regocijo con el cual vivimos día a día, bajo cualquier circunstancia, sabiendo que nuestro Creador nos guía y nos protege, con todo el amor de un padre por sus niños. En un mundo tan caótico y muchas veces sin sentido, vivimos con esa paz interior que mencionábamos, haciendo lo mejor que podemos para ayudar al prójimo y reflejar el amor incondicional de Yeshua hacia los demás.

P.-Me alegra ver su matrimonio, es de los que inspiran mucho respeto y amor. ¿Dónde se conocieron? ¿Cuántos años tienen de casados? ¿Tienen hijos y nietos?
R.- Nos conocimos en Buenos Aires, cuando Ely tenía 16 y yo 18. Después de cuatro años de noviazgo, nos casamos en 1968. ¡O sea que ya pasamos los 50 años de matrimonio! Tenemos dos hijos varones y cuatro nietos (dos varones y dos mujeres).

P.-Ely, ¿Qué consejo le darías a las mujeres para que puedan lograr que su matrimonio perdure como en tu caso que ya llevas 50 años de casada?
R.- Mi primer consejo es aprender a PERDONAR (como Yeshua lo hizo con todos nosotros). Luego ESTUDIAR y APRENDER quien es tu marido, que necesita, y brindárselo en la medida de lo posible, sin pensar en uno mismo (como Yeshua lo hizo con todos nosotros).
     Cuando esto se aplica mutuamente, las fricciones se resuelven “como por arte de magia” porque, en lugar de competir uno con el otro por quien tiene razón, lo que se hace es completar uno al otro en nuestras debilidades y falencias.
     Siempre les digo a las mujeres que me consultan que el matrimonio es como una plantita que tenemos en nuestro hogar, a la cual debemos dar agua día a día para que no se seque.

P.- Dany y Eli: ¿Cuál es el versículo favorito de cada uno de ustedes? 
R.-Ely: - Es difícil elegir solo uno:
—“Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia” (Proverbios 3:13)
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo Bueno” (Romanos 12:9)
—“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”. Efesios 5:22

Dany: – Los que he aplicado directamente a mi propia experiencia:

Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.  Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:19-20)
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin” (Eclesiastés 3:11)
Pacientemente esperé a Adonai. Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.  Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Adonai.  Bienaventurado el hombre que puso en Adonai su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira. Has aumentado, oh Adonai Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo los anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados” (Salmos 40:1-5).
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Myriam Levy es presidente de la AJMM y vicepresidente de la IMJA
Email: mlevys@hotmail.com