EDITORIAL

Yolanda Guzik


Queridos hermanos y amigos lectores: Es un gozo poder saludarlos una vez más, aprovechando este espacio para desearles que este año que comienza estè lleno de bendiciones y alegrías.

En este pasado mes de julio tuvimos nuestra convención número 30 en la hermosa ciudad de Puerto Vallarta, y quiero decirles que fue un tiempo maravilloso, donde predominó la alegría y el amor, pero por otro lado, cada uno de los que no asistieron nos hicieron falta. Todos somos importantes en este cuerpo y nadie es más ni menos importante. El ojo no vale más que el oído, ni la boca puede comer sin la mano que le acerca el alimento, en un cuerpo todos contamos, si acaso pensamos que no necesitamos a los demás o que no somos importantes en la obra del Señor, estamos ciegos y engañados. Oro por la unidad del cuerpo del Mesías, todos somos parte de Él.

Nosotros los creyentes somos la luz y la sal de la tierra, pero como dijo Yeshua, si la sal pierde su sabor, de nada sirve ya, sino para ser echada y hollada. Hermanos, el amor es lo que nos debe distinguir, eso es lo que nos debe caracterizar. La teología y la sana doctrina son importantes, nuestras tradiciones judías son importantes, pero aún más importante es el amor, el amor real, ese de la vida diaria, el de los hechos. Y no me refiero a hechos heroicos o sobrehumanos, sino a los simples actos, como el de dar nuestro tiempo al enfermo, de visitar a la viuda, de invitar a nuestra casa al que está en soledad, de acompañar al que está pasando por duelo, y déjenme decirles que el duelo no dura solo unos cuantos días, es un tiempo prolongado de un año o aún más. Cuando realmente hagamos eso seremos luz, Yeshua brillará en nosotros, y nuestros hechos mismos predicarán de Yeshua como Mesías de Israel y Salvador del mundo.

En otro tema, ¿a qué se enfrentan nuestros jóvenes hoy en día? Seremos unos ingenuos si pensamos que es lo mismo que enfrentamos nosotros, que en cada generación se repiten los mismos patrones y que tenemos que hacerle tal como nuestros padres lo hicieron. Si bien es cierto que había libertinaje, drogas, rebeldía, y demás, no estábamos expuestos al bombardeoincesante de tantas ideas contrarias a la fe y a las enseñanzas de la familia tradicional. El aborto, el feminismo radical, y la ideología de género por decir solo algo, son ideas que van dirigidas hacía nuestra juventud hasta bombardear sus mentes y cambiar sus valores que en el hogar les hemos enseñado.

Desafortunadamente la ideología de géneroen muchos países ya es una materia impuesta desde la más temprana niñez.Por otro lado, en ninguna época de la humanidad ha habido tanto suicidios como hoy en día, y por desgracia muchas de esas muertes se dan en niños y en jóvenes. Nuestros chicos enfrentan ruptura familiar, violencia en el hogar o en la escuela, sienten soledad, rechazo, incomprensión, experimentan también miedo al futuro, y no se sienten aceptados ni amados. Y lo peor es que muchos de ellos sufren todo eso en silencio, no se animan a contar esto a sus padres o algún abuelo. Es por eso tan importante dedicar tiempo a nuestros niños, y aun más cuando llegan a la adolescencia, para que cuando lleguen a jóvenes puedan disfrutar de una juventud sana y que sepan vivir esta bella etapa de la vida en una verdadera libertad, porque el mundo engaña y el pecado esclaviza, pero el Mesías y su Palabra nos hacen verdaderamente libres. No permitamos que el trabajo, el teléfono celular y tantos otros distractores nos alejen de la más importante tarea que tenemos como padres en este mundo: ¡nuestros hijos!

Te invito a leer cada uno de los artículos que hemos preparado para ti. Si tienes dudas o comentarios, comunícate con nosotros, nos dará gusto conocerte y poder ayudarte. ShanáTová!

 

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