La fe y el amor puestos en prctica

Entrevista con Corina Yenny
por Yolanda Guzik


P.-Dónde naciste y cuándo entregaste tu vida a Yeshua?

R.- Yo nací en la ciudad de Tijuana, pero la mayor parte de mi vida he vivido en México, D.F., y fue ahí cuando le abrí mi corazón a Jesús (Yeshua) y me hice cristiana. A partir de entonces cambió mi vida radicalmente, aunque me llevó como cinco años para rendirme completamente a Él. Actualmente tengo 56 años y llevo cuatro viviendo en Haifa, Israel.

P.- Cómo es que decidiste servir al Señor en Israel?.

R.- Yo estuve estudiando enfermería por un anhelo que había siempre en mí de ayudar a los demás. Deseaba poder ayudar donde hubiera sufrimiento, auxiliar para mitigar su dolor y darles consuelo. Ya siendo cristiana, recibí durante años una revista que se llamaba Noticias de Israel, un día apareció en un número un Hospital en construcción y varios cristianos ayudando en esa obra. A partir de ese momento Dios puso en mi un enorme deseo de estar en Israel y poder ayudar, lo anhelaba con todo mi corazón. Esa revista la conservé durante muchos años y de vez en vez la sacaba para ver de nuevo la foto.

 

P.- Cómo es que te vas a servir al HOGAR EBENEZER en Haifa?.

R.- Hace muchos años tuve la oportunidad de conocer tanto a Myriam Levy (en ese tiempo presidenta de la AJMM), como al rabino Manuel Hernández y su esposa Celia. Hicimos una hermosa amistad y ellos me empezaron a enviar la revista Chalutzim. Me encantaba recibirla, me deleitaba leyendo cada uno de los artículos. Un día apareció un reportaje en el que Myriam relataba su estancia en el Asilo Ebenezer Home, y ella pedía que los lectores oráramos por voluntarios para ese lugar, ya que debido a la INTIFADA muy poca gente estaba dispuesta a ir a Israel a servir. Así que hablé con Myriam Levy y por medio de la AJMM fui aceptada como voluntaria en el asilo.

 

P.-Cuándo llegaste al Asilo y cómo han sido estos años de servicio al Señor en este lugar?.

R.- Yo llegué en el año 2003 y ha sido todo un privilegio servir al Señor en este lugar, han sido años de muchas satisfacciones. En el asilo hay muchos ancianos que son sobrevivientes del HOLOCAUSTO. Todos son creyentes en YESHUA, algunos incluso fueron líderes de congregaciones.

 

P.- Cómo es para ti un día normal en el Hogar Ebenezer y cuántos voluntarios hay?.

R.- Bueno, los días son variados, a veces trabajo el turno de la noche y otros días me toca el turno matutino o el vespertino. Entre las tareas hay que bañar a los ancianitos, cambiarlos, etcétera, pero lo hago con mucho amor. Dos días a la semana descanso. En este momento los voluntarios somos siete, pero en ocasiones han llegado a ser once.

 

P.- Cuál ha sido el momento más difícil en todos estos años y cuál el más hermoso?

R.- Lo más difícil fue cuando me asaltaron las dudas acerca de si mi decisión era conforme a la voluntad del Señor para mi vida, ya que cuando me fui a Israel la gente que me rodeaba y la mayoría de los líderes en mi iglesia no me entendían; aunque con el paso del tiempo pudieron entender que mi decisión era la correcta y estaba dentro de los planes del Señor para mi.

     Lo más hermoso fue cuando llegué al Asilo Ebenezer y me bajé del taxi. No podía creer que estaba en ese lugar que había visto solo a través de fotos, pero que ahora sería y es mi hogar. El sitio donde iba a servir al Señor.

 

P.- Sabemos que ya te estás preparando para volver a finales del año a Israel ¿Qué te mueve a dar tu vida por estas personas?.

R.- Definitivamente es el amor que Dios puso en mi corazón hacia su pueblo. Me siento en mi espíritu como una más de ellos; si volvieran a poner las estrellas amarillas yo también me la pondría; estoy dispuesta a dar mi vida por el pueblo judío y por Israel.

 

P.- Tienes alguna palabra de aliento para los miembros de la AJMM y los lectores de Chalutzim?.

R.- Que pongan sus ojos y esperanza solamente en YESHUA, quien pronto regresará y pondrá sus pies en el Monte de los Olivos como está escrito. Que siempre dependan de Él.