Alianza de Judíos Mesiánicos de México

Desde 1992

Organo Oficial No. 117, Primavera, 2026 / 5786

MEDITANDO EN LA SINAGOGA
¿QUIÉN, Y QUÉ ES D-OS PARA TI?

Rabino Manuel Hernández G.


La pregunta del comentario de hoy obliga sinceridad delante de D-os, incluso, para bendición de la propia persona. No podemos desentendernos del hecho que una fe mal entendida, mal cimentada (o ambas cosas) puede llevar a situaciones graves, eternamente graves, toda vez que la eternidad está de por medio. El propio Mesías Yeshua lo advirtió “¿Por qué me decís, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Luc 6:46).

     La respuesta sincera a esta pregunta descubre nuestra realidad espiritual delante de D-os. Podemos ser extremadamente religiosos, tradicionalistas, exteriormente comprometidos con nuestra fe judía, sin embargo, ser ajenos al Señor. Nuestro corazón, pensamiento y acciones muestran realmente quienes somos. Creer que podemos engañar a D-os es el peor autoengaño. Pensar así deja al descubierto una mente que no conoce a D-os, ni tiene tampoco la menor idea de quién es El.

     En lo personal, hace cuatro décadas inicié una Licenciatura en Teología (de profesión soy abogado), la primer materia que cursé se llamaba “EL SER DE DIOS” y el autor del libro de texto era el teólogo británico J. I. Packer. Por aquel entonces yo tenía unos 35 años, había leído cientos de libros de múltiples temas ya que desde niño me ha gustado mucho la lectura, sin embargo, al comenzar dicho curso me di cuenta que en realidad no conocía a D-os, que había hecho una abstracción personal que no correspondía al D-os creador y todopoderoso. Al Santo de Israel.

    Mi criterio era por demás limitado, pues, el único texto en el que D-os se revela al ser humano es en las Sagradas Escrituras (Kitvei Kodesh-Biblia) y yo apenas las había leído. Una cosa es escuchar textos de la Biblia cada semana (no siempre entendidos y mucho menos explicados correctamente); y otra muy distinta leerlos por tu cuenta de manera completa, con el deseo de aprender y encontrar la verdad. En mi caso comencé a leer la Biblia el 12/Junio/1983 y empecé por el Brit Chadashá (N.T.) y una vez terminado éste, continué con el Tanaj (A.T.). Leía despacio, de tres a cuatro capítulos cada día, intentando entender el mensaje.

     De entrada, el primer día (primeros cuatro capítulos de Matatiyahu-Mateo) me enteré por su genealogía, que Yeshua (Jesús), era descendiente directo del rey David, por tanto, heredero legítimo al trono de David (cosa que desde el año 70. d.C. ya nadie puede comprobar al haber destruido los romanos todos los rollos de las genealogías); linaje que yo ignoraba, como también que la fe cristiana se sostenía(e). absoluta y totalmente en la fe judía. No son dos religiones distintas como la mayoría considera. Es una sola; aunque vivida desde culturas distintas (las que el Mesías en su retorno reunirá como un solo rebaño).

    El primer día me enteré del ayuno de Yeshua en el desierto de Judea (durante 40 días) para iniciar espiritualmente fuerte su ministerio mesiánico REDENTOR (ya que en su retorno glorioso lo hará como REY de Israel y Señor de señores). Las tentaciones que sufrió, y la manera como las resolvió, hechos, que además de sorprenderme, me hicieron reflexionar sobre mi vida totalmente mundana. Yeshua le dijo al demonio durante ese ayuno, que: “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que ha salido de la boca de Dios” (Mat 4:4). Yo por más de tres décadas había alimentado mi cuerpo, en muchas ocasiones hasta el hedonismo, así que ese bendito día cobré conciencia que nunca había alimentado mi espíritu. Solamente mi carne.

   Como resultado de dicha lectura el panorama de la fe fue abriéndose en mi espíritu y mi mente. Estaba maravillado (y continúo estando) de las enseñan-zas y narrativa de la Biblia, por fin estaba conociendo y entendiendo el mensaje del Señor. La visión que tenía anteriormente de D-os y de la fe judeocristiana, además de limitada y equivocada, me mantenía fiel a un D-os que en realidad no conocía, o de oídas (como dijo Job); situación que me tenía sin fruto espiritual alguno y ajeno a lo que D-os espera de sus hijos. Para bendición de mi vida y familia; en la medida que iba conociendo la Biblia, nacía el deseo de responder al amor de D-os; mi fe comenzaba a crecer.

   En resumen: el único lugar donde podemos conocer a D-os (judíos y cristianos) es a través de las Sagradas Escrituras. Por supuesto que el enemigo de las almas se opone a que esto suceda; cuando no intenta desprestigiar la Biblia, pone pereza para que no se lea, o nos abruma con otras actividades y compromisos. De esta manera se mantiene una imagen o información equivocada de D-os, desconociendo en realidad quién es El y qué espera de cada uno de nosotros en lo individual (y colectivamente).

   Sin conocer el mensaje revelado el judío en realidad, ni conoce a D-os, ni conoce la religión que dice practicar (lo mismo sucede con su hermano cristiano). Se puede congregar y ser miembro de una sinagoga, sí, lo que no le concede en absoluto conocer a D-os, ni practicar el judaísmo establecido por D-os en las Escrituras. A través de los neviím (profetas), una y otra vez el Señor confronta al judaísmo de todos los tiempos cuando su mensaje no es conocido, lo cual lleva comunitaria e individualmente a un desconocimiento de D-os. Se podrán hacer largas, hermosas y bien estructuradas ceremonias conforme a la tradición, lo que de ninguna forma significa agradar a D-os, como tampoco estar cumpliendo su voluntad.

    En el último capítulo de Isaías (66); un capítulo que anuncia el restablecimiento de Eretz Israel (profecía cumplida el 14/mayo/1948) y después de 27 siglos, además de anunciar el rescate espiritual de su pueblo para entrar en el Reino eterno del Mesías Yeshua, D-os también le reclama y dice a Israel varias cosas por demás estremecedoras:

 

  • Que los edificios (templos) no son lo importante para El (66:1)
  • Que El mira(rá) al pobre de espíritu, al que ama y respeta su Palabra (66:2)
  • Que los sacrificios le resultaban abominables (a causa de que llevaban el judaísmo “a su manera y criterio”, 66:3)
  • Que les ha estado llamando y nadie respondió, que no quisieron escuchar su voz. Que hicieron lo malo delante de D-os y escogieron vivir en desobediencia a su mensaje (66:4)
  • Que han estado echando fuera de la sinagoga y comunidades a los judíos que creen y viven conforme a su Palabra, por lo que El aparecerá en defensa de ellos, y reprensión de los rebeldes e incrédulos a su mensaje eterno (66:5).

 

    En el resto del capítulo la profecía del Señor anuncia a judíos y no judíos la restauración y salvación eterna de su pueblo Israel, así como su juicio contra todos los pueblos y naciones impíos de la Tierra. Describe no solo el Shivat Tzion (retorno a Sion) territorial, que de hecho ya se cumplió; sino también el RETORNO ESPIRI-TUAL DEL PUEBLO JUDÍO A SU D-OS Y A SU MESÍAS POR EL ENVIADO, quien gobernará a todos los hombres en Jerusalén como está escrito. Por supuesto que en el cumplimiento de esta profecía que está en curso, muchas cosas y grandes acontecimientos sorprenderán a un mun-do incrédulo, malvado, hedonista y materialista ¿Cómo entenderán lo que sucede, si ni siquiera conocen la Biblia? ¿Cómo podrán discernir las cosas que vienen y tienen el aval de D-os y cuáles no? ¿Cómo aceptar o desenmas-carar a un líder político que se compara o pretende asemejar al Mesías? Finalmente… ¿Cómo se puede clamar por salvación a un D-os que no se conoce, que no se ama, que no se obedece, del que se desconocen sus planes eternos, y, al que se ha rechazado por simple “tradición’ al Mesías por El enviado?

     El camino de la fe, el arrepentimiento y el perdón, nos pueden llevar al Mesías YESHUA, quien dijo que “El es el camino, la verdad y la vida, y que nadie viene al Padre sino es por él”. Reconocer que hemos vivido apartados de El, y en contra de su mensaje revelado, es el primer paso. Así como dedicar todos los días un espacio para leer un par de capítulos de la Biblia, lo cual nos permite alimentar el espíritu y conocer realmente a nuestro D-os y conocer su voluntad para nuestra vida, familia, y todo Israel. SHALOM.

     El rabino Manuel Hernández G., es consejero espiritual de la AJMM.                   Email: mahergo1950@gmail.com  



La revista CHALUTZIM es el órgano informativo de la «Alianza de Judíos Mesiánicos de México». Se publica trimestralmente desde el año 1992 y se envía de manera gratuita.
 
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