MEDITANDO EN LA SINAGOGA

Rabino Manuel Hernández


Entre nuestro pueblo, como sucede también en la mayoría de las corrientes cristianas, se concede un valor a ciertas opiniones humanas que D-os no les da. Elevan simples comentarios al mismo nivel de las Kitvei Kodesh, si no es que por encima, convirtiendo de inmediato muchos de esos comentarios en simples herejías; herejías que el pueblo acepta sin chistar debido a que sus líderes se las ofrecen como válidas y reconocidas (aun cuando saben perfectamente que son contrarias al criterio Divino, que dicho sea de paso, es uno, firme, conciso y eterno, por tanto, no puede ni debe intentar ser modificado).

El problema en no pocas ocasiones es que por afirmar la corriente a la que se pertenece, se violan las reglas fundamentales de la hermenéutica bíblica y con ello se relega el pensamiento de D-os ¿Habrá nacido judío alguno cuyo pensamiento esté por encima de el del D-os de Abraham, Isaac y Jacob?

No ha nacido, ni nacerá, judío o gentil alguno cuyo criterio pueda considerarse al nivel del revelado por D-os en las Escrituras. La autoridad de las mismas, la autoridad con la que los autores bíblicos lo hicieron y su cumplimiento profético puntual sostienen y avalan esa autoridad.

Basta recordar algunos textos de la Escritura para observar dicha autoridad:

 

“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” (Gen 1:3)

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó…” (Gen 1:26,27)

“Pero Yahwéh había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande… Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gen 12:1-3)

“Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mi y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mi y ti, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto padre de muchedumbre de gentes” (Gen 17:1-5)

“¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre. Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios” (Ex 3:4-6)

“Yahwéh habló a Josué, hijo de Nun, servidor de Moisés diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel… como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra” (Jos 1:1,2,5-6)

“Entonces entendió Elí que Yahwéh llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Vé y acuéstate, y si te llamaré dirás: Habla, Yahwéh, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino Yahwéh y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. Y Yahwéh dijo a Samuel: He aquí haré una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos” (1 Sam 3:8-11)

“Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Yahwéh: Criè hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor, Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (Isa 1:2-3)

“He aquí que vienen días, dice Yahwéh, en los cuálesharé nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres… porque ellos invalidaron mi pacto… Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel despuès de aquellos días, dice Yahwéh: Darè mi ley en su corazón, y la escribiré en su corazón” (Jer 31:31-33)

“Vino a mi palabra de Yahwéh, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel… que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra de Yahwéh… ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto!” (Eze 13:1-3)

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mat 24:35)

“De cierto de cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada” (profecía acerca del Templo de Jerusalén cumplida poco más de treinta años despuès) (Mat 24:2)

“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:20-21)

 

Antes sin embargo será necesario señalar, sobre todo al lector con poco conocimiento de la Biblia y de la teología, que ningún líder, por famoso o inteligente que sea podrá poner su criterio por encima del Divino. Ni Maimónides (Guía de los Perplejos), ni Yosef Caro (Shuljan Aruj), ni ningún rabino de época alguna puede considerarse superior a las Escrituras.Sería un atrevimiento blasfemo y herético.

De hecho, toda opinión religiosa y espiritual si no es conforme a las Escrituras (Biblia), si sus tesis o conceptos chocan con los divinos, carecen de valor alguno para el creyente. Puede respetárseles como opinión literaria, pero jamás como norma a seguir por el judío al expresar o vivir su fe. El Señor así lo dejó perfectamente señalado: “¡A la ley y al testimonio!Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).

Por desgracia, judíos y cristianos hemos caminado demasiado tiempo por el sendero de un secularismo ateo que ha contaminado la visión y la fe del pueblo de D-os, se he permitido que las opiniones de incrédulos famosos (o esotéricos religiosos) tomen un lugar que no les pertenece. Y no me refiero al menoscabo del trabajo e inteligencia de persona alguna. De ninguna manera. Me refiero específicamente que se han aceptado criterios, normas y pensamientos que atacan, contaminan y van directamente en contra de nuestra fe, de la verdad que D-os nos ha entregado por medio de las Escrituras.

Lo peor del caso es que dentro de nosotros hemos aceptado que criterios de judíos notables o famosos se eleven absurdamente por encima de lo que D-os ha establecido. A eso se refiere el Señor por medio de Jeremías cuando reprende a su pueblo:“He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí quela palabra de Yahwéh les es cosa vergonzosa, no la aman” (6:10).

Un caso emblemático lo encontramos en Rambam (Maimónides) que si bResultado de imagen para guia de los perplejosien mostró misticismo, esto no significa de manera alguna que su vida estuviera rendida a D-os ni mucho menos que conociera la teología. De hecho, sus textos son un catálogo extenso de herejías y disparates teológicos, pues se trata de un hombre esotérico, mas, de ninguna manera de un teólogo, de un hombre cuyo corazón estuviera rendido a D-os:

 

“Este tratado tiene otro fin: explicar las muy oscuras alegorías que se encuentran en los libros de los profetas… el ignorante y el atolondrado las toman en su sentido exterior sin ver en ellas un sentido esotérico” (Guía de los Perplejos I, Conaculta, págs. 42-43). Dice Maimónides en su obra, mientras que D-os afirma lo contrario: “…Tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga. Este es el camino, andad por él...” “Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad… él mismo estará con ellos; el que anduviere por este camino, por torpe que sea, no se extraviará” (Isa 30:21 y 35:8).

A esto se refería YESHUA cuando dijo“¡YO SOY EL CAMINO, Y LA VERDAD, Y LA VIDA; nadie viene al Padre, sino por mi” (Juan 14:6). Un camino que cualquiera que realmente desea conocer a D-os puede hacerlo, basta creer y obedecer (no ser una gran ‘inteligencia’)

Es decir, según Rambam, la Biblia solo puede ser entendida por algunas mentes selectas, mientras que D-os expresa lo contrario en las Escrituras y desea que todo su pueblo (y todo aquel que le busque de todo corazón) entienda su mensaje bendito de salvación.

Las barbaridades que se leen en las páginas de libros de judíos famosos nos pueden desde asombrar hasta horrorizar: “…Los cabalistas de la Edad Media distinguen entre el alma de una persona que procedía del ’limbo’ de los nonatos y la que había vuelto a este mundo por uno de los azares de la transmigración… Un hombre provisto ya de un alma puede, en determinado momento de su vida, recibir una o varias almas más, que se unen a la suya… El alma de un muerto se agrega en ocasiones a la de un vivo, para terminar la obra que dejó incompleta” (Martin Buber: ‘El rabí de la Buena Fama’, Raíces, págs. 20-21). El cóctel de doctrinas heréticas encontradas en el texto resulta impresionante, contrarias absolutamente a la fe judía bíblica. Téngalo por seguro que Isaías, Jeremías o cualquiera de los profetas les exhibirían delante del pueblo como desviados y herejes. Concluimos y ratificamos entonces: «Nadie por encima de las Escrituras» Amén.

 


 

El rabino Manuel Hernández G.
Es consejero espiritual de la AJMM
Es egresado de la Universidad FLET de Miami (con Licenciatura y Maestría en Teología
Email: mahergo1950@gmail.com