GENERACIÓN DE PRÍNCIPES

Myriam Levy


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 Si me pidieran que en pocas palabras definiera a la presente generación, diría que se caracteriza por su altivez, la etiquetaría como la generación del “mínimo esfuerzo”, la que más comodidades ha recibido y la menos agradecida de todos los tiempos.

     Gran sorpresa me llevé hace poco tiempo cuando una amiga me prestó un catálogo para fiestas infantiles, donde una empresa ofrece desde limusinas para pasar a recoger a los invitaditos, para llegar luego al festejo donde está la sección de casino, spa, salón de belleza, salón de baile, bufett infantil, etcétera.

 

Ya se imaginarán como salen esos niños después de semejante festejo, todos piden llegando a casa una fiesta así, pero ¿Qué tal si al festejado por alguna razón no le dan una fiesta igual el siguiente año? ya se imaginarán el berrinche y la pataleta que va armar, el menosprecio que dará a sus consentidores padres y las exigencias que demandará con el tiempo, sumando frivolidad e indiferencia a su malformado carácter cuando se encuentra de invitado en una fiesta tradicional donde solo hay un pastel y globos.

     Esto es tan solo un ejemplo para que veamos cómo han cambiado las cosas en nuestro entorno; pero no podemos solamente ser observadores pasivos de lo que sucede, de ahí la necesidad de impedir, en la medida que está a nuestro alcance, que sigamos produciendo “príncipes” en casa.

     Algunos factores que es conveniente analizar bajo la dirección de D-os con su palabra (la Biblia), son los siguientes:

 

NIÑOS CONSENTIDOS

 

     Antes de continuar veamos lo que nos dice la Escritura: “El muchacho consentido avergonzará a su madre” (Proverbios 29:15b).

     Que a los muchachitos se les de todo lo que piden y no pasen por la experiencia que los padres pretenden evitarles, al darles “lo que ellos no tuvieron” mas temprano que tarde les traerá vergüenza y dolor. Aunque también son frecuentes otras actitudes de los padres con las cuales recibirán vergüenza por causa de sus príncipes: “con tal de que no me moleste, le doy lo que me pida”, para luego agregar “¡no se me vaya a traumar!”.

     Ahora les evitan hasta “la fatiga” hasta para entrar al colegio, nada más falta que les pongan la alfombra roja al bajar del auto. Niegan el saludo de buenos días a quien les abre la puerta y los recibe en la escuela, y son pocos los padres que se atreven a señalar esta falta de educación y respeto en sus hijos.

     Igual sucede cuando se está en una reunión. Observo sobre todo en los niños y jovencitos, que ignoran a quienes los rodean, como si los demás estuviéramos invisibles, no les interesa la más mínima comunicación, excepto si desean pedir algo o algún capricho, ¡entonces sí se les quita lo mudo!

 

FALTA DE DIRECCIÓN ESPIRITUAL

 

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere

 viejo no se apartará de él.” Proverbios 22:6

 

     Considero que la falta de dirección espiritual es uno de los factores más graves para dejar indefenso a un niño, no solamente en cuanto a su fe, sino también en su futuro para enfrentar los retos y decisiones trascendentales. Además que al no considerar a D-os en su vida, su carácter no será forjado en una sana madurez ni en principios, yendo en un sube y baja, sin más contención que el de sus emociones, mismas que generalmente solo traen como consecuencias muchos yerros.

       Por lo que te recomiendo leer con tu hijo la Biblia diariamente, oren juntos, ayúdalo a crecer en el conocimiento de D-os, también dialoguen de las cosas importantes que sucedieron durante el día, conoce sus anhelos y proyectos, pero que también enseña a tus hijos que se interesen también por comunicarse contigo y otras personas. Enséñalos a no ser egoístas. La Biblia nos dice: “Hijo mío, no te olvides de mi ley; Y tu corazón guarde mis mandamientos” (Prov. 3:1). ¿Còmo van a olvidar la Biblia si ni siquiera la conocen?.

 

ES NECESARIA LA CORRECCIÓN

 

“Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y

dará alegría a tu alma” Proverbios 29:17

 

     Me parece que nunca como hoy en día se ha visto tanta permisividad y falta de disciplina y corrección a los hijos. Muchas veces viene de la mano la relajante comodidad de los padres para no corregirlos, ya que para eso se necesita un buen ejemplo y mucha dedicación. Frecuentemente se escucha a los padres decir “que tienen que realizarse” descuidando el tiempo que deberían invertir en sus familias, por lo que cada vez más niños solos en casa, con la televisión, celular y computadora por niñera, sorprendente todo lo que ven y aprenden en esa soledad, ¡y después nos sorprendemos padres y sociedad por cómo actúan y contestan!

     Los niños necesitan de atención, amor, comunicación y por supuesto la corrección cuando resulte necesaria, ya que sin límites van desarrollando un carácter caprichoso, altanero, irrespetuoso e insensible a las personas y autoridades de su entorno. Siendo después un dolor de cabeza no solo para la familia, sino que también afecta seriamente en nuestra sociedad los hijos sin corrección. La Escritura afirma: Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo” (Proverbios 19:18).

 

RECTIFICANDO EL RUMBO

 

     Siempre será plausible reconocer si hemos actuado indebida o negligentemente, muchas veces sucede esto en la educación y ejemplo que les damos en casa. José Ingenieros describe de manera muy acertada la virtud que encuentra al reconocer los yerros y la mediocridad que encierra el no hacerlo o aceptarlo: “La virtud implica una capacidad de rectificaciones espontáneas, el reconocimiento leal de los propios errores como una lección para sí mismo y para los demás, la firme rectitud de la conducta ulterior. En cambio, el mediocre no reconoce sus yerros ni se avergüenza de ellos, agravándolos con el impudor, subrayándolos con la reincidencia, duplicándolos con el aprovechamiento de los resultados” (El hombre Mediocre. José Ingenieros, pág. 100).

 

UNIDOS EN FAMILIA

 

    Uno de los tesoros más valiosos e intangibles del ser humano, es la unión familiar. Esto encierra muchos aspectos de la vida, y lo primero que debemos hacer para poder lograr esta unidad, es acercarnos a D-os con todos los miembros que la integran, tener en gran valor la Biblia ya que a través de las instrucciones que encontramos en este maravilloso libro es que vamos a poder seguir un sendero seguro.

    

     Así que clamemos a D-os en oración y súplica para que nos ayude a ser humildes y no altivos, compasivos y no frívolos, amorosos y no egoístas, a tener contentamiento y ser agradecidos, pero sobre todo, que el amor de Yeshua reine en nuestras vidas y nuestros hogares y que los que son padres entiendan que no es lo mismo formar “príncipes” mundanos que solo les darán dolores de cabeza, a hijos de D-os; que aunque forjarlos conlleva esfuerzo y dedicación, al mismo tiempo se les enseña el único camino seguro en la vida, lo que al final traerá también para ellos paz y auténtica felicidad a su hogar ¡Amén! “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.  Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad” (Juan 17:22,23ª).

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Myriam Levy es secretaria general de la AJMM y Vicepresidenta de la IMJA.

e-mail: mlevys@hotmail.com