EL MESÍAS EN EL TANAJ

Lic. Yolanda Guzik


El Mesías es y debe de ser el tema central del judaísmo pues en Él están centradas todas las esperanzas de Israel. De Él habló Moshe rabenu, de Él habló Melej David y también todos los profetas de Israel, desgraciadamente nuestro pueblo en general sabe muy poco  de las profecías mesiánicas y además lo poco que sabe es porque se lo han dicho y se lo han interpretado, no porque por sí mismo haya leído, investigado y llegado por sí mismo a una conclusión. Es por eso que en esta nueva sección vamos a poner a consideración del lector algunas de estas profecías, las cuales son como un rompecabezas, pero todas forman un todo, hay que juntar todas las piezas para que veamos el rostro del Mesías. Cabe aclarar que todas estas profecías las puede encontrar el lector en el Tanaj:

 

―"Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. Y me dijo el Señor: Échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa del Señor  al tesoro" (Zacarías 11:12-13).

Como sabemos, Yeshua fue traicionado por Judas, y le dieron por su traición treinta piezas de plata. Cuando Judas vio que Yeshua era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y ancianos, y las arrojó en el templo. (Mateo 26:14-16; 27:9-10).

 

―"Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito" (Zacarías 12:10). "Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estás que tienes en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos" (Zacarías 13:6).

En estos momentos de la historia estamos viviendo tiempos proféticos, pues el Señor ha empezado a derramar su Santo Espíritu sobre nuestro pueblo de tal manera que muchos de los nuestros han empezado a reconocer que Yeshua es el Mesías de Israel, aquél que fue traspasado por nuestros pecados e iniquidades.

 

―"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro, y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Adonai de los ejércitos hará esto" (Isaías 9: 6-7).

 

     Esta profecía nos dice con claridad las características del Mesías: Él iba a nacer como un niño, descendiente directo del Rey David, y ese niño iba a ser el Mesías, el Príncipe de paz, pero también sería Dios Fuerte y Padre Eterno. Digo yo, ¿Hay para Dios algo imposible?  ¿Tú que piensas? Te invito a leer la Biblia.


Yolanda Guzik es Secretaria Ejecutiva de la AJMM
Email:  yolandaguzik@hotmail.com