Meditando en la Sinagoga
FALSOS PROFETAS
(Y EL DAÑO QUE CAUSAN)

Rabino Manuel Hernández G.


El mundo espiritual es más importante y trascendente de lo que la mayoría de las personas consideran. D-os, vida eterna y fe están de por medio, aunque en muchos casos ni siquiera se contemplan, pues se mide desde el mundo carnal (al que estamos habituados) lo que se debe discernir desde el espiritual, que dicho sea de paso no estamos acostumbrados, carecemos de las herramientas necesarias para entender las cosas que suceden, lo que nos deja indefensos ante el engaño.

     En mi experiencia como creyente (antes de que D-os me llamara a su servicio de tiempo completo), harto de una vida mundana y carente de un sentido existencial que satisficiera mis inquietudes internas, una madrugada en mi casa clamé al Señor por ayuda. Le entregué mi vida y mi corazón. No escuché nada ni vi nada, pero sí me levanté con el deseo de comprar una Biblia y conocer más de D-os y de mi propia religión.

     Antes de leer el Tanaj (A.T.) decidí primero leer el Nuevo Pacto para tener contacto directo con la vida y mensaje de Yeshua. Desde el primer día, entre aromáticos sorbos de café sus palabras me inquietaron e impactaron, iniciándose un largo cuestionar de lo que hasta entonces me habían enseñado. "Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo le darás culto" (Mat 4:10) ¿Cómo era eso?, mis líderes me habían enseñado darle culto a tantas cosas y el propioYeshua limitaba el culto a Dios mismo. Alguien mentía y el sentido común me decía que D-os no, es ajeno a su santo Ser.

     Días después leyendo el pasaje de Yeshua con la samaritana en el pozo de Siquem, en el que los conceptos religiosos de aquella mujer son derribados en un instante por el Mesías de Israel, quien sin más rodeos le dice: "¡Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos!" (Juan 4:22). Igual sucedió conmigo.

     Igual sucedió conmigo. Yo creía a pie juntillas que lo que me habían enseñado mis líderes era la verdad, sin embargo Yeshua estaba afirmando que quien conoce realmente de la fe es el pueblo judío y en las Escrituras está contenido el mensaje divino. Para mí fue un enorme dolor y no poca indignación enterarme que mi fe estaba sostenida totalmente en el judaísmo y que mis líderes nunca me lo hubieran dicho ¿Cuántas cosas más me habían ocultado, de cuántas había sido objeto de engaño por muchas generaciones atrás?

La charla en el pozo de Siquem (en Samaria)

La Biblia pone en claro todas las cosas relativas a la fe, tanto para el judío como para el cristiano, a eso se refería Yeshua cuando dijo: "Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres". El D-os de Israel es el único que puede conceder al ser humano verdadera libertad. Gobernantes, partidos políticos, clubes, asociaciones y demás grupos (incluso religiosos) ofrecen libertad pero su incapacidad para concederla solo puede discernirse desde el campo espiritual. Las masas confunden ciertas libertades sujetas a la temporalidad, espacio, emotividad y demás condicionantes, con la verdadera libertad, la cual carece de los grilletes mencionados.

A D-os se le puede conocer únicamente a través del Mesías YESHUA pues es el camino indicado por él, y para tomar este camino se requiere de libertad. De no estar encadenado a los criterios y prejuicios de los demás, de tener un corazón hambriento de D-os, cuya hambre y sed son satisfechas en plenitud por medio de las Sagradas Escrituras.

Son y han sido entonces los creyentes judíos (y cristianos) que aman a D-os y se han entregado al Mesías, los únicos que en realidad han probado la auténtica libertad. Rab Shaul estaba en la cárcel de la ciudad de Filipo luego de ser fuertemente azotados por predicar el mensaje de D-os y de su Mesías, y en la celda muestra su libertad al punto de levantar cánticos de adoración para D-os (cosa que no sucede con los delincuentes) (Hechos 16:22-26).

Sadrac, Mesac y Abed-nego, los tres jóvenes judíos, son echados al horno de fuego por el rey Nabucodonosor de Babilonia por no adorar al dios pagano de oro puro que había elaborado. Los valientes hebreos muestran su convicción y libertad interior al decir al rey y sus captores "He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo… Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco a la estatua que has levantado…"(Daniel 3:17-18). 

Sadrac, Mesac y Abed-nego en el horno de fuego

 

     ¿Qué tenían o qué ha permitido que todos estos héroes de la fe que nos muestra la Biblia permanecieran en absoluta libertad espiritual por encima incluso de sus circunstancias adversas? La respuesta es simple: ¡Conocían a D-os de manera personal y conocían su Palabra! Lo cual les permitía estar en calma y confiados.

Quien conoce su Palabra (Biblia) es casi imposible que sea engañado y en el mundo religioso se puede afirmar, sin temor al yerro, que son más los engañadores que los veraces. Algunos por ignorancia, que son los más numerosos, pues en la mayoría de las yeshivot (o en los seminarios cristianos) la preparación y el ambiente no son los adecuados para conocer a D-os y su Palabra revelada. Ritos, rezos y disciplinas casi marciales suplen las Escrituras y el amor del D-os de Israel es casi desconocido. El apóstol Yohanán lo escribe con todas sus letras "el que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor" (1ª Juan 4:8)

      Sin el amor de D-os en el corazón de la persona el judaísmo carece de cimientos, fuerza y trascendencia, ya que que como vasos comunicantes transmitimos ese amor a nuestro prójimo y si no lo tenemos en nuestro corazón no podemos compartir otra cosa que no sean rezos, ritos, costumbres y tradiciones humanas. Y religiosidad no significa de manera alguna vida espiritual.

Hay sin embargo otro tipo de engañadores más sofisticados o peor intencionados, puesto que sus actividades pseudo religiosas son producto de la maquinación y el engaño. Estos son peores que todos, capaces incluso de tomar algunas porciones de la Biblia para atrapar incautos y perezosos intelectuales, haciendo del engaño su rutina de maldad.

Carentes del temor de D-os, analizan con frialdad los temores religiosos de los incautos y los explotan para sus fines personales a través de la manipulación. El respeto por las almas y su destino eterno les resultan cosa desconocida, causa de burla.

El mensaje de salvación para el hombre caído y pecador no lo conocen y si lo conocen es de manera intelectual (sin responsabilidad alguna), de lo contrario no se atreverían a hacer las cosas que hacen. El amor de D-os por el ser humano no les importa, como tampoco les importa su deseo de rescatarles y reconciliarles con Él. Su único interés es económico y de ambición de poder. Su semejanza con el diablo de ver las almas sometidas a su engaño les satisface, sin considerar que el juicio de D-os pronto les llegará.

Entre la cristiandad no son pocos los falsos profetas que aseguran hablar "en nombre de D-os". Los canales religiosos de televisión presentan una extensa galería de farsantes y manipuladores de este tipo, de los cuales advirtió Yeshua: "porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos" (Mat 24:24).

Que usan la Biblia de manera parcial y torcida para enseñar sus falsas doctrinas y mensaje contaminado, entronizando al hombre y abandonando el mensaje de verdad (en el que el Mesías es y debe ser la figura central y principal), arrastrando en su engaño a millones de incautos con inquietudes espirituales.

Lamentablemente en el lado judío las cosas no parecen estar mejor. Conocer los idiomas de la Biblia a la perfección no asegura en absoluto que se conozca y se enseñe la verdad. Para que tal cosa suceda en un profeta se requiere de varios factores: primero que su vida esté rendida a D-os; segundo, que sea D-os quien le llame a su servicio (y no ande de ofrecido donde nadie le llamó); que se prepare en el conocimiento de las Escrituras y la teología; que esté dispuesto a pagar el precio del llamado. Y finalmente, que su amor a D-os sea tan real que su prójimo lo perciba en su corazón. Pidamos al Señor que envíe obreros a su viña (Israel), porque a la verdad la mies es mucha y los obreros pocos; abundando por desgracia los engañadores y charlatanes. Que D-os te bendiga querido lector.


El rabino Manuel Hernández Gómez: es Abogado, con Licenciatura y Maestría en Teología (Universidad FLET, Miami). Es titular de la Sinagoga Yeshua Ben David de Guadalajara, México.

 

Email: mahergo50@hotmail.com