Editorial

Lic. Yolanda Guzik


 Queridos hermanos y amigos, es un gusto una vez más saludarles y desearles que el amor y la paz de D-os estén presentes en sus vidas.

Qué rápido ha pasado el tiempo, es tan difícil creer que hace ya más de un mes celebramos nuestra convención anual MASHIACH 2012; quiero compartirles que aunque todas las convenciones han sido muy hermosas, esta fue además muy especial. Puedo asegurarles que lo que experimentamos en MASHIACH no lo podemos tener en ningún otro viaje por más exótico, lujoso y lejano que sea.  Después de esos días tan maravillosos en Puerto Vallarta, es difícil volver a nuestras respectivas ciudades y a la vida real no sin experimentar una gran nostalgia por todo lo vivido.  Aun así, no podemos estacionarnos en experiencias pasadas por más hermosas que hayan sido, tenemos que seguir adelante y continuar trabajando en esta obra que el Señor nos ha puesto a hacer a ti y a mí: alcanzar con el amor de Yeshua y el mensaje de salvación a todos los judíos de México. Vienen tiempos difíciles y cada judío debe tener la oportunidad de escuchar la Verdad, de escuchar de Yeshua y saber con certeza a dónde ir para encontrar respuestas.  Yeshua es el Camino, la Verdad y la Vida. Compartamos ese mensaje de amor y esperanza con nuestros queridos hermanos.

Tengamos siempre presente que el hacer la obra de D-os es diferente a cualquier otro trabajo en el mundo secular.  Para hacer la obra de D-os es indispensable depender de él y no meramente apoyarnos en nuestros conocimientos y habilidades. Hay que reconocer con humildad que sin él  nada podemos hacer, por eso es indispensable que oremos con fe pero también con perseverancia. La obra en México es muy extensa, hay tanto por hacer y somos muy pocos los que estamos trabajando en ella, necesitamos que otros judíos creyentes se involucren en la obra. Esta es una necesidad no solo de nosotros, sino del pueblo de D-os en todo el mundo, Yeshua bien lo dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, orad pues al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”.  Oremos para que el Señor envíe trabajadores a su mies y cada uno de nosotros digamos con corazón sincero: “Señor, envíame a mí”.

El tiempo vuela y una vez más se acercan las fiestas, pronto estaremos celebrando la llegada de un nuevo año dentro del calendario judío. Empecemos este año aprovechando bien el tiempo, sobre todo en las cosas que realmente valen la pena. Nos afanamos tanto por cosas tan pasajeras que descuidamos los asuntos espirituales, y son estos en realidad los que tienen importancia pues son de trascendencia eterna. Mientras tengamos vida,  busquemos las cosas de arriba.  Si tú querido amigo aun estás en busca de la verdad, no dejes pasar más tiempo y pídele al Señor que te muestre cuál es la Verdad y quién es Yeshua.

También tengamos siempre presente el orar por Israel, pidámosle a D-os por la paz de Jerusalén y también oremos por el primer ministro Benjamín Netanyahu quien tiene problemas muy grandes que resolver; qué el Señor le de la valentía, la fortaleza y la sabiduría para resolver los desafíos enormes a los que se enfrenta.

 SHALOM.

Lic. Yolanda Guzik.
e-mail:  yolandaguzik@hotmail.com