MUJERES JUDIAS
MEDITAR EN SU PALABRA

Rebbetzin Celia C. de Hernández


Algunas personas padecemos de una mala digestión, por consecuencia nuestra salud merma a causa de no masticar y digerir bien los alimentos. El módico me ha aconsejado varias veces -al igual que mi esposo-, que mastique bien la comida. Mi marido con frecuencia me dice que no la pase en trozos, que es noche y no voy a dormir bien por no digerirla.

Y como siempre estamos de prisa esto contagia hasta nuestros horarios de comida Acaso no vivimos en la era de la comida rápida? Esta prisa colectiva refleja y advierte que la noche de la humanidad está avanzada. Y si comparamos nuestra alimentación apurada con la lectura rápida de la Biblia que a veces hacemos, nos damos cuenta que así como en el terreno físico la comida no aprovecha como debiera (aunque tenga todos los nutrientes); igual sucede en lo espiritual, la noche espiritual en la que vive la humanidad impide que nuestra lectura de las Escrituras traiga la salud y beneficios esperados.

DIOS YA NOS PROVEYO EL ALIMENTO

D-os nos provee de comida en abundancia no solo para nuestro cuerpo, sino tambión para nuestro espíritu. Yeshua dijo: Mi Padre os da el verdadero pan del cielo Yo soy el Pan de vida El que come de este pan, vivirá eternamente, para luego dejar en claro su mensaje LAS PALABRAS QUE YO OS HE HABLADO SON ESPIRITU Y SON VIDA (Juan 6:32,48,58,63).

Ah, cuánto necesitamos de la fuerza y salud que Dios provee para nuestras almas a travós de la Palabra! Tenemos que admitir que a causa de no meditar y escudriñar la Palabra de D-os, tropezamos de continuo y nuestras defensas espirituales merman, incluso nos enfermamos; situación que se nota en tiempos de dificultad, de prueba, de tentación, no sabiendo que hacer para enfrentar la adversidad.

QUE NOS FALTA?

Nuestra falta de entendimiento de la voluntad de D-os y de su gracia es lamentable. De ninguna manera es normal que de repente estemos decaídas e indefensas ante las tribulaciones de la vida. Algo nos falta quó es?.

Alguien puede contestar yo leo mi Biblia todos los días, pero quizá la leemos de manera rápida e inconsciente para tranquilizar nuestra conciencia. La realidad es que constantemente estamos apuradas, sobre todo nosotras las mujeres con un sinfín de ocupaciones de la casa, de los hijos, del marido, la comida, etcótera.

No nos damos el tiempo para sentarnos con calma a saborear los manjares de la Palabra de D-os, de alimentarnos sin prisa y meditar en los textos leídos para que nos dejen los nutrientes espirituales que siempre necesitamos. Yeshua aconsejó a algunos que ya habían creído en ól: Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que ellas tenóis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi (Juan 5:39).

DIOS NOS EXHORTA A MEDITAR EN SU PALABRA

D-os le dijo a Josuó que prestara atención a su Palabra: Meditarás en ella de día y de noche, porque entonces prosperará tu camino y todo te saldrá bien (Josuó 1:8). La palabra meditar tiene muchos sinónimos. Cada uno le da un nombre a esta sana práctica; reflexionar, pensar, considerar, estudiar, examinar, escudriñar, ponderar, valorar, etcótera.

Tomando como ejemplo la digestión de las vacas que son mamíferos rumiantes: estos animales disfrutan este ejercicio de repetición, masticando recostadas la pastura o el pasto del campo que han comido para sacar el valor nutritivo del forraje.

En el caso de la Palabra Divina (Biblia) contiene todos los nutrientes espirituales que necesitamos, tales como el conocimiento de su voluntad, su sabiduría, las fuerzas que requerimos en la debilidad, es luz que alumbra en la oscuridad de este mundo. Pero no podemos disfrutar ni aprovechar esta cantidad de beneficios si no meditamos en ella; sino nos concedemos tiempo suficiente para entender los argumentos divinos y nutrirnos con ellos.

Rab Shaul insistió en la epístola a los filipenses: Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad (4:8)

Cuando meditamos en la Palabra de D-os, el Ruach ha Kodesh (E.S.) viene en auxilio nuestro en calidad de Maestro, para fortalecer nuestro ser interior (y sanar nuestro cuerpo incluso), pues como dice la Escritura: .El Espíritu de verdad, ól os guiará a toda la verdad (Juan 16:13).

MEDITAR NOS ORDENA LOS PENSAMIENTOS

Meditar en su palabra ordena nuestros pensamientos correctamente de acuerdo a la voluntad del Señor. Nos ayuda a reposar en ól y confiar en sus promesas eternas, nos fortalece para no tropezar en el camino de la fe, para no pecar contra ól ni contra nuestro prójimo. Meditar en su Palabra nos trae paz, así como aumenta nuestra fe y confianza en D-os.

EL MUNDO SE ENCUENTRA EN CONFUSI?N

Los alborotos y revueltas que vemos alrededor del mundo no son otra cosa que síntomas de la confusión espiritual del hombre sin D-os. En su rebeldía contra el único Dios han inventando incluso pseudo religiones (o imitaciones falsas de la verdad) que conducen a sus seguidores a meditaciones desviadas con la intención de condicionar sus mentes y atraerlos hacia el Nirvana por citar un caso- (que buscando en un diccionario se religiones lo simplifica en la desaparición final del yo).

Al enfocarse o meditar en estas creencias, es decir en la nada, una persona jamás tendrá realmente paz, mucho menos salud mental y espiritual, no se diga en medio de la adversidad. Las creencias erróneas tarde o temprano sucumbirán ante la verdad revelada. En cambio meditar en la Palabra de Dios nunca nos ocultará la realidad presente, pero si nos ofrecerá fortaleza en el aquí y ahora, además de la certeza eterna.

MEDITAR ES BUSQUEDA DE LA SABIDURIA DIVINA

Meditar es escudriñar las Escrituras, pensar en ellas y pedir sabiduría a Dios para comprenderlas más allá del mero conocimiento intelectual. Leyendo uno de los libros de texto de mi esposo, me encontró con una reflexión del teólogo Sproul: Se nos manda que busquemos el conocimiento pero sobre todo que obtengamos sabiduría. Los conocimientos son necesarios si se va a adquirir sabiduría, pero no son lo mismo que la sabiduría. Se pueden tener conocimientos sin tener sabiduría, pero no puede tenerse sabiduría si no se tienen conocimientos. Una persona sin conocimientos es ignorante. Una persona sin sabiduría es considerada necia. En tórminos bíblicos, la necedad es un asunto moral y recibe el juicio de Dios. La sabiduría en su sentido más elevado es estar al tanto respecto a la salvación. Por tanto, la sabiduría es un asunto teológico (R.C. Sproul: El Conocimiento de las Escrituras, Edit. Logoi, pg. 30).

Así que meditar en la Palabra requiere de conocimiento previo y búsqueda continua de la sabiduría que viene de D-os. El primer mandamiento es amar a Dios por sobre todas las cosas y no se puede amar a quien no se conoce. En uno de sus muchos libros David Wilkerson critica severamente a la generación del profeta Isaías a la que compara con las actuales- por rechazar la palabra profótica: En otras palabras, decían: Dinos cosas agradables, levántanos el ánimo! No queremos saber más nada con este discurso lúgubre y condenatorio. No seas pesado, Isaías! Entretennos. Olvídate de todo este asunto de la santidad. Nos estás poniendo los nervios de punta. No podemos soportar toda esta predicación negativa. Nuestro Dios no es así! (El llamado final, Ed. Vida, pg. 72).

En efecto su Dios no era así. Ellos se lo habían inventado a su imagen y semejanza (invirtiendo los papeles). La Palabra no la conocían, mucho menos meditaban en ella. Pero nosotras tenemos a nuestro alcance la Palabra revelada y el deseo de conocer a Dios de manera más profunda y personal día con día verdad que sí, mis queridas hermanas y amigas? Así que pidámosle a ól que nos de sabiduría y dispongamos un tiempo todos los días para meditar su Palabra. Me despido por ahora con el siguiente texto deseándoles toda clase de bendición para vosotras y vuestras familias: Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos sino que en la ley de Yahweh está su delicia, y en su ley medita de día y de noche (Sal 1:1-3).

La rebbetzin Celia C. de Hernández, es consejera espiritual de la AJMM

E-mail: celiah51@hotmail.com