UN MILAGRO PARA UN SOBREVIVIENTE DEL HOLOCAUSTO
PARTE 1

Mara Frisch


"Consolaos, consolaos, pueblo mío,
dice vuestro Dios"
Yeshaya-Isaías 40:1

En julio del 2014 la YMJA (Young Messianic Jewish Alliance), órgano de la Alianza Americana;  organizó un viaje de dos semanas a Europa del este. Durante este viaje, salí de los Estados Unidos acompañada de 9 jóvenes que decidieron ir conmigo a pasar el verano, con la intención de conocer y llevar consuelo a sobrevivientes del Holocausto, de escuchar directamente sus historias. ¡Lo que sucedió durante este viaje cambió realmente nuestras vidas!

     Previo a este viaje tuvimos un arduo entrenamiento que incluyó clases acerca de la "Historia judía en Europa", entre muchas otras, ya que el objetivo era prepararnos emocional, cultural, histórica y espiritualmente para lo que teníamos en mente.

     Primero llegamos a Cracovia, donde nos alojamos en Kazimierz, el famoso barrio judío. Era imposible no entristecerse por "lo que fue" alguna vez,  había restos de dos sinagogas que fueron usadas por los nazis para almacenar sus uniformes y caballos. Visitamos un cementerio judío, donde las tumbas habían sido destruidas también por los nazis; nos resultó muy difícil caminar por calles empedradas de tanta historia. Después visitamos Auschwitz, la experiencia fue surrealista, caminando a través de este terrible lugar donde las puertas nos reciben con el famoso refrán, "Arbeit Macht Frei". Durante nuestro último día en Cracovia, visitamos la fábrica de Schindler.http://www.deathcamps.org/occupation/pic/bigminsk01.jpg

     Durante la segunda parte de nuestro viaje, viajamos a Bielorrusia, que forma parte de la antigua Unión Soviética. Los sobrevivientes del Holocausto que visitamos, eran personas de muy avanzada edad, entre los 80 y los 90 años, todos ellos nos sorprendieron con una cálida bienvenida en sus modestos apartamentos con comida casera y té. Como resultado de estas visitas, nos enteramos de la brutalidad de la vida en el Ghetto de Minsk durante aquellos años; algunos supervivientes nos dijeron que incluso era peor que lo que vivieron en los campos de exterminio. También escuchamos muchas historias de supervivencia milagrosas!

                                                        Gheto de Minsk

 

     Un día, caminamos a través de lo que solía ser el gueto de Minsk, siendo éste uno de los más grandes en Europa, cerca de 100,000 judíos vivieron  allí. En general, Bielorrusia perdió 800,000 judíos durante el Holocausto. En este sitio, tuvimos el privilegio de conocer a Leonid Rubinstein, un sobreviviente del Holocausto de 87 años de edad, y es precisamente en su historia donde quiero centrar este articulo, ya que lo que les voy a narrar es un caso realmente maravilloso! 

     Él no sólo sobrevivió el gueto de Minsk, sino también a cinco campos de concentración como Auschwitz y Dachau, donde fue liberado en 1945. Mientras que Leonid vivió en el gueto, perdió 28 miembros de su familia, creyendo así que todos habían perecido.  Leonid nos llevó en un recorrido a pie por el barrio. Como sucedió con el gueto de Cracovia, no queda mucho de ese período de tiempo, a excepción de un pequeño monumento. Sin embargo, contar con el testimonio de Leonid, narrándonos de viva voz, cómo en ese lugar sus propios  familiares fueron asesinados, nos permitió visualizar algunos de los horrores que ocurrieron allí. Nos dijo que  mientras él viva hablará sobre lo que le ocurrió con la esperanza de ayudar a prevenir que ningún otro Holocausto vuelva a suceder. El deseo de Leonid de compartirnos estas terribles experiencias ha sido con la esperanza de que contemos estas historias a las generaciones futuras.

     Entre otras muchas de sus experiencias, nos contó que después de la guerra, Leonid volvió a su patria en Bielorrusia, tenía 18 años de edad. Para su sorpresa, la Cruz Roja le andaba buscando, notificándole que tenía una tía en América que les había contactado y quería saber de sus parientes en ese país y ciudad.  Se trataba de su Tía Tamara y su primo, quienes inmigraron a América en la década de 1920, antes de la guerra. Leonid comenzó inmediatamente una correspondencia con ellos. Al ir compartiendo esto conmigo, sus ojos se llenaron de lágrimas. Si esto fuera una historia, habría sido el momento perfecto para el final. Sin embargo, la vida de Leonid no es una historia ficticia y más tragedias estaban a punto de suceder. La Unión Soviética había interrogado a Leonid y lo reprendió por la recepción de paquetes y cartas de su "enemigo" (América), obligándole a escribir una carta, que le fue dictada, cortando así toda comunicación con sus familiares. Su última comunicación con Tamara fue en 1946.

     Leonid había estado tratando de reestablecer vínculos con sus familiares ya que Bielorrusia logró independizarse de la Unión Soviética en 1991, pero había sido inútil. Después me pidió en lo personal, aferrándose a mis muñecas, que por favor hiciera todo lo posible por contactarlo con su familia. En ese momento, sentí que Leonid Rubinstein estaba poniendo todas sus esperanzas en mí, y sintiendo el peso de ese anhelo en su mirada le prometí que haría todo que lo posible para ayudarlo. Leonid sacudiendo su cabeza, me dijo: "es casi imposible", (me lo dijo a través de la traductora) A lo que le respondí con firmeza: "¡lo que es imposible para los seres humanos es posible para Dios!".

     Leonid no me proporcionó mucho para iniciar la búsqueda, únicamente dos fotos en blanco y negro tomadas en 1940, dos nombres y un poquito de información. Inmediatamente después de mi regreso, algunos jóvenes de nuestro viaje me ayudaron a iniciar la búsqueda. Durante los dos primeros meses me contacté con archivos nacionales e internacionales, múltiples museos del Holocausto, la Cruz Roja, International Tracing Service (Servicio de búsqueda internacional), bibliotecas militares, museos y expedientes de censo, sin obtener resultado alguno.

     Lo comenté con tantas personas como me fue posible, un día, busqué a mi amiga Becca, quien es historiadora,  inmediatamente se cautivó con la historia de Leonid y prometió ayudarme en todas las formas que le fuera posible.

     Ella decidió empezar por crear un árbol genealógico en Ancestry.com y publicó una breve descripción de la investigación y una fotografía de Tamara y su marido en sus uniformes militares. Una persona respondió ya que había identificado el uniforme de Tamara. Con esta información, buscó en el archivo nacional y encontró a cuatro personas con el nombre Tamara que formaban parte de ese regimiento.

     Dos de las mujeres nacieron en la antigua Unión Soviética. La primera sirvió como cadete de aviación, pero Leonid me había dicho que Tamara sirvió en una unidad médica, así que sabíamos que no podía ser ella. Por lo que quedó una Tamara: Tamara Klein. (Klein era su apellido de casada y Alperovich su apellido de soltera, su relación con Leonid era por su tía materna, la hermana de su mamá pero solo aparecía en los registros con su nombre de casada, por lo que la búsqueda resulto más difícil).

     A través de los expedientes de censo en Ancestry.com, Becca encontró una lista de direcciones y números de teléfonos antiguos con todas las "Tamara Klein" en Nueva York (donde los familiares de Leonid vivieron mientras estuvo en comunicación con ellos). Empecé a llamarlos, uno por uno. La última llamada, era de un número de teléfono sin código de área, sin embargo, esta Tamara nació en 1919, y coincidía con la edad estimada de la prima de Leonid.  Becca siguió buscando cualquier sugerencia a través del censo militar y registros de inmigración en el sitio ya mencionado, así como en otros sitios web de historia militar y libros relevantes de la biblioteca.

    Becca recibió otra respuesta a su buzón de mensajes, animándonos a reconsiderar esa "Tamara Klein." La persona también envió a Becca un link de un árbol genealógico del apellido Klein en otro sitio web de genealogía. A través de esa información, Becca pudo encontrar a Tamara Klein (la Tamara que nació en 1919 que no tiene un código de área) y encontró un obituario de su hija. Luego, a través de las maravillas de Facebook, Becca descubrió que tres de los nietos de Tamara trabajan para una agencia de servicio social  propiedad de la familia. Después de investigar en google, Becca me envió los números telefónicos.

     Llame y no recibí respuesta, por lo que deje un mensaje en el contestador automático de su trabajo. Desafortunadamente, eso sucedió durante la semana de «acción de gracias» y consideré que sería muy difícil me regresaran la llamada en esas fechas. Después de las vacaciones, llamé a otro de los nombres, Evan. Asombrosamente, Evan me regresó la llamada, diciendo que la posibilidad sonaba interesante, esto fue la tarde de Nochebuena, yo tenía la esperanza de que esta fuera, de hecho, la familia correcta. Le di a Evan una muy breve explicación de por qué lo estaba llamando y luego le dije que tenía que hacer algunas preguntas para tratar de ver si su abuela era la Tamara que estaba buscando.

•"Era su abuela de Bielorrusia?"

•Evan contestó, "¡Sí, así lo creo...!"

•Su abuela trabajo en una unidad médica en el ejército?"

•"¡Sí, efectivamente¦!".

•¿"Era su abuela parte de la liberación de Dachau"?

•"No lo creo, pero no sé".

•"Bien, bien, ¿qué pasa si yo le envío una foto que me dio Leonid de Tamara y su marido cuando tenían probablemente la edad de 20 anos? Usted sería capaz de reconocer si la mujer es su abuela?"

•"Sí, lo creo. He visto fotos de ella cuando era más joven."  

 

Continuará¦.

 

 

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Mara Frisch: es Directora de ministerio de la YMJA (Young Messianic Jewish Alliance) Email: info@ymja.org