Mujeres Judas
Cuando los justos son "zarandeados"

Rebbetzin Celia C. de Hernndez


Hay un pasaje en la Biblia que nos gustaría dejarlo nomás para el personaje central. En dicho pasaje el Mesías le dice a Shimón (Pedro): “..Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo” (Luc 22:31). ¿Tremendo, verdad?.
       El problema es que nos olvidamos que la Palabra tiene una sola interpretación, pero su aplicación es general. En la epístola dirigida a los judíos mesiánicos del primer siglo, D-os nos advierte a los creyentes de todos los tiempos: “...Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquél a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participes, entonces sois bastardos, y no hijos” (Heb 12:6-8).
       Con cuánta frecuencia los creyentes en un rato de alegría espiritual decimos al Señor e incluso a nuestros amigos y hermanos en la fe, que <<estamos dispuestos a seguirle y a soportarlo todo, que venga lo que venga le serviremos siempre>>. Lo malo es que muchas veces nuestro dicho se convierte en un simple deseo, cayendo en aquella situación que el apóstol de los gentiles deploraba en los primeros años de su ministerio: “...Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Rom 7:15).

                           CARNALES, DÉBILES Y LIMITADOS

       En el texto anterior nos reflejamos todos los creyentes. Nuestra carnalidad, debilidad y limitaciones son exhibidas. Pedro, triste y avergonzado, tuvo que entender días después las palabras de su querido rabí que le advertía que iba a ser zarandeado, pues a lo pronto y confiando en sus propias fuerzas le asegura a Yeshua: “...Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte” (Luc 22:33). Esa misma noche Shimón niega a su rabino hasta por tres ocasiones ¿Cuántas veces le hemos negado tú o yo cuando somos zarandeados?.

                       TODOS ALGUNA VEZ LE HEMOS NEGADO

       Es muy cierto que como Pedro estamos dispuestos a seguir al Mesías y servirle, pero no menos cierto es que debemos pedir la ayuda del Ruach ha Kodesh (E.S.) para lograrlo. Yeshua les dijo a sus apóstoles que oraran para que no entraran en tentación, y muchos creyentes confunden la tentación del pecado con los deseos sexuales. Ignoran que la tentación de ser ricos, de ser famosos, queridos por todos, de evadir nuestros deberes y responsabilidades; y no se diga nosotras las mujeres que queremos ser o vernos siempre “bonitas”, son tentaciones que todos los días nos acechan.
       Y por cuanto D-os permite de vez en cuando que seamos zarandeados sus hijos, tenemos que estar siempre concientes de nuestras debilidades, de nuestras dudas, enfermedades, tristezas, necesidades, temores, conflictos, situación que nos lleva a refugiarnos en sus brazos paternales, a cobijarnos en su gracia para ser sustentados, haciendo nuestras las palabras del Mesías: “...Yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Luc 22:32).

 

ZARANDEADOS CON UN PROPÓSITO

      Quiere decir que cuando somos zarandeados y el Señor nos sostiene, hay un propósito benéfico en todo esto. En primer lugar D-os nos afirma en nuestra relación con Él. En segundo, el Señor nos exhorta a ayudar a confirmar a otros hermanos en la fe, pues hemos probado la fidelidad de D-os aún en la adversidad. En todo esto el ejemplo de Yeshua es el modelo a seguir, él dijo: “...Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada” (Juan 8:29).
      Hay quienes predican falsamente y sin ningún apoyo bíblico, que la vida de los creyentes debe transcurrir en una especie de Disneylandia religiosa. Nada más falso. A los incautos que les siguen les espera en el primer zarandeo una horrenda experiencia y decepción al recibir algo que no esperaban. Ignoran que el deseo de D-os es cambiar su carácter y transformarles a imagen y semejanza de Yeshua; no en hacerlos “felices”.
      Somos probados como Shimón, recordamos aquella noche en que su maestro es arrestado y el apóstol le sigue a distancia y cuando una criada le descubre como discípulo de Yeshua, Pedro le niega ¡MUJER, NO LO CONOZCO! (Luc 22:57). La cuestión es que todos, judíos y cristianos hemos negado a D-os el Padre y hemos negado a Yeshua; quizá no con nuestras palabras, aunque sí con nuestras acciones. Ser zarandeados permite que aflore lo que hay dentro de nosotros.
      Hace unos días me encontré en el hospital a causa de un problema cardiaco. Fui zarandeada en mi mente, en mi cuerpo y en mi fe. Y aunque no negué al Señor y me refugié en Él con todo mi corazón: la debilidad de mi cuerpo y de mi mente entraban por momentos en la zona nubosa del temor y las dudas. Así que no se requiere de negar verbalmente al Señor como Pedro lo hizo. La verdad es que muchas veces con una mala actitud, una vida mundana o simplemente alejados de Él es suficiente. Cuánto debió lamentarse Shimón luego de decir: -¡NO LO CONOZCO...!, ¡NO LO SOY...!, ¡NO SE LO QUE DICES...! (Luc 22:56-60).
      Si somos honestos con nosotros mismos, necesitamos escudriñarnos a la luz del Espíritu y de la Palabra. Otros parámetros de medición no sirven, son indicadores falsos. Tenemos que permitir a D-os que penetre en las cavernas más recónditas de nuestro corazón para que salga lo malo que pueda anidarse allí, de tal forma que un día podamos decir como nuestro amado Mesías, <<...Mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco y guardo su palabra>> (Juan 8:55).
      Tenemos que reflejar al mundo la luz divina por medio de nuestro testimonio. Debemos mostrar que el YO SOY (Yahweh) nos ha rescatado de las tinieblas y somos poseedores de su bendito mensaje de amor y redención. Mostrar a los que nos rodean que a pesar del mundo caótico en que vivimos y que de tiempo en tiempo somos zarandeados: hay congruencia en lo que pensamos, hacemos y creemos.
      Pero tenemos que aprender amar a D-os por sobre todas las cosas de otra manera el mundo siempre será un lastre para nuestra vida espiritual. A mi esposo le gusta mucho leer a un teólogo inglés de apellido Packer, y en uno de sus libros encontré algo que se me hizo apropiado para mi tema: “...Poseemos la verdad paradójica de poder amar verdaderamente esta vida sólo cuando hayamos aprendido primero a despreciarla”. ¿Cómo podemos amar a D-os realmente cuando anteponemos el mundo y sus disfrutes temporales; no necesitamos acaso renunciar a éste para disfrutar en la medida correcta las bendiciones que D-os nos concede cuando le entregamos sin reserva nuestro corazón?.

TODOS HEMOS SIDO ZARANDEADOS

      A lo largo de la historia los justos han sido zarandeados. En las páginas de la Biblia encontramos que José es vendido por sus hermanos y recluido en la cárcel por un delito que no cometió ¿Te imaginas los años de confusión que debió pasar este hombre recto antes de que D-os cambiara su situación y lo pusiera en un sitio de gran honra y responsabilidad? David antes de ser entronizado es perseguido como traidor y criminal por el rey Saúl. Daniel y sus amigos son lanzados al horno de fuego por no adorar a la estatua elaborada por Nabucodonosor. Shaul (Pablo) entre los muchos zarandeos sufridos cayó en la cárcel, fue azotado varias veces, lapidado, sufrió naufragios, pasó hambres y desprecios. Como vemos el zarandeo es parte de la vida de los hombres y mujeres de Dios.
      Isaías profetizo siete siglos antes los zarandeos de que iba a ser objeto Yeshua, aunque con un propósito bendito y eterno ¡Salvarnos, redimirnos de todas nuestras maldades!:

 -“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos  ...le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados...
  Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cuál se apartó por su camino; mas Yahwéh cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero...  Por cárcel y por juicio fue quitado y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
    Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca” (53:3-9).

      ¿Somos zarandeados aun cuando tratamos de vivir en obediencia al Señor? No temas, es tiempo de reafirmar nuestro amor y compromiso con D-os, de ayudar a otros en la fe una vez que se calme y pase la tempestad. Hay una oración del Mesías que debe confortarnos siempre y dar seguridad <<Padre santo...  a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros... yo los guardé y ninguno de ellos se perdió>> (Juan 17:11-12). ¡Que el Señor las bendiga queridas amigas y hermanas –y amigos que también leen esta sección-¡. ¡Nos vemos en Puerto Vallarta en Mashiach ‘09”!.

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La rebbetzin Celia C. de Hernández es consejera espiritual de la AJMM
e-mail: celiah51@hotmail.com