EDITORIAL


Estamos pasando por una de las peores crisis en la historia de la humanidad: violencia, masacres, asaltos, secuestros, extorsiones, despojos, violaciones, drogadicción, todo tipo de abusos, esclavitud y perversiones sexuales, son parte de lo cotidiano. Gobiernos inútiles, costosos, indiferentes e ineficaces ante los múltiples y graves problemas sociales, más que ayudar a resolverlos, en realidad son parte de los mismos. ¿Qué podemos hacer al respecto los creyentes? Poca cosa, ciertamente, sin embargo, tenemos a nuestra disposición dos cosas invaluables y de total ayuda para nosotros y los que nos rodean. La primera: contamos con el amor y la protección de D-os. La segunda: con el conocimiento de lo que está ocurriendo, cosa que no sucede con la inmensa mayoría de la humanidad, que se siente a la deriva, angustiada y temerosa ante un futuro que amenaza con extinguirles para siempre.

Percepción que no está lejos de la realidad si mantienen su incredulidad y no buscan a D-os de todo corazón para ser salvados por el Mesías YESHUA. Desconocen o no desean conocer, que, si no creen, se arrepienten y enderezan el rumbo de sus vidas, el fin que tanto temen se convertirá en realidad. En una eternidad de dolor al no darse la oportunidad para buscar su sentido existencial, el cual solo D-os se los puede revelar por medio de las Escrituras y concederles la fe para salvación.

Queda claro que el espejismo de las riquezas, el disfrute de una vida hedonista, o ambas cosas, llegado el momento les mostrará que era eso, un espejismo, mientras que la realidad de la existencia de un D-os Creador y sustentador de todas las cosas la rechazaron y nunca quisieron valorarla. Engañados por el tentador y dominados por la incredulidad reinante la consideraron poca cosa e irreal, cuando es lo más valioso, lo real y eterno. Como todos sabemos, los ucranianos nunca esperaron que Vladimir Putin los invadiera de verdad. Pensaban que las advertencias del presidente Biden de Estados Unidos eran una exageración. En un aparente mundo civilizado, con la experiencia colectiva de los europeos en la Primera y Segunda Guerra Mundial, jamás consideraron que el presidente ruso se atreviera a hacerlo. Los hechos han demostrado que la maldad humana es la misma, que sin D-os, los genes de Caín en el hombre caído siguen manifestándose y derramando sangre.

La profecía del Mesías YESHUA advirtiendo los días previos a su retorno parecen ajustarse a nuestra realidad presente: "Y oiréis de guerras y rumores de guerras… porque se levantará nación contra nación… y habrá pestes (como el covid-19), y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste se salvará" (Mat 24:6-13). Y aunque el Señor no nos prometió librarnos de muchos de estos acontecimientos que tanto nos incomodan o aterran, en cambio, sí "prometió estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat 28:20).

Nuestros hermanos de la Alianza de Judíos Mesiánicos de Ucrania (por los cuales estamos orando pidiendo al Señor por su cuidado, sostén y provisión), quizá tampoco esperaban esta invasión, pero sucedió. Como sabemos, muchos gobernantes no son confiables, D-os sí lo es, es eterna y absolutamente confiable, de manera que lo mejor que podemos hacer es confiar en él, confiar en su Palabra y pedir que su Ruach ha Kodesh (E.S.) nos guíe siempre. ¡Amén!