MUJERES JUDÍAS
ESPERANZA EN LA TORMENTA

RebbetzinCelia C. de Hernández


En algún lugar, no sé dónde, leí sobre un escritor de origen argentino de nombre Pedro Bonifacio Palacios, quien dijo la siguiente frase: “No te des por vencido ni aun vencido”. Algunas veces y mundanamente es cierto, pero sólo en el Señor somos más que vencedores, pues él ya venció y nos dio la victoria (definitiva y eterna) por medio de su sacrificio en la cruz.

El apóstol Pablo conocía el valor de la esperanza cuando escribió “…tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma” (Heb 6:18), y es que, científicamente dicen que quienes tienen esperanza, su cuerpo tiene más fortaleza ante las enfermedades y pandemias como la que hemos estado enfrentando.

En mi vida lo he visto y probado, con la esperanza puesta en Dios y en su Hijo Yeshua me he enfrentado a muchas tormentas y vicisitudes de todo tipo , y aunque soy frágil y en muchas ocasiones débil, en su gracia y esperanza me he fortalecido como nos dice la Escritura:“…porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor 12:10) ¿Por qué? Porque en nuestras debilidades depositamos en el Señor nuestra esperanza y confianza y él se encarga de llevarnos a la otra orilla sanos y salvos.

La esperanza en el Señor nos ha sostenido en medio de la tragedia de esta pandemia que ha cobrado millones de vidas, como también nos sostiene y sostiene a nuestros hermanos judíos mesiánicos (y cristianos) de Ucrania, cuyo país fue invadido y sumido en una guerra que no provocaron. El es quien nos sostiene en este panorama mundial por demás adverso.

Tiempo de grave crisis, de amenazas por doquier, de guerras, terrorismo, incendios forestales, coronavirus, crisis financiera mundial, malos gobernantes, asesinatos de mujeres y violencias sin fin en nuestra sociedad, de falsos profetas que con mentiras y engaños atrapan a los incautos, ya que tristemente se cree más a la mentira que a la verdad. Donde a través de las redes sociales se pontifica de todo, de medicinas, curas milagrosas, declaraciones positivas para alcanzar el éxito, bueno, hasta de la Biblia, pero casi todo todas puras falsedades.

Y en medio de todo esto los grandes contrastes de la humanidad: unos llenos de terror, en cambio otros no tienen miedo a nada, ni creen en nada, capaces de afirmar absurdamente “que el coronavirus no existe”, algunos incluso aseguran “que si te vacunas te van a matar y poner un chip” (sin meditar en su afirmación, sin comprobarlo tampoco y mucho menos considerar que la mentira es pecado), pero al final, lo que más asombra de esta pandemia, no es ni la mortalidad, sino la locura de la humanidad. Bien dijo el Señor que “hablaría de paz a su pueblo y a sus santos, para que no se volvieran a la locura” (Sal 85:8).

En una ocasión le dijeron a rab Shaul , “que las muchas lecturas le habían vuelto loco” más él dijo bendita locura, pues estaba lleno del conocimiento de las Sagradas Escrituras y lleno del Ruach haKodesh, lo que le hacía vivir en fe y esperanza plena, lo cual compartía a sus oyentes y lectores. Nunca perdamos de vista que las promesas del Señor son verdades eternas en las que debemos reposar y mantenernos en esperanza, ya que en medio de las crisis, locuras, pandemias, guerras y demás tormentas, YESHUA nos dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27). Que el Señor les bendiga.


La rebbetzin Celia Cornejo de Hernández es consejera espiritual de la AJMM