Alianza de Judíos Mesiánicos de México

Desde 1992

Organo Oficial No. 116, Invierno, 2025-26 / 5786

JUDAÍSMO SIN D-OS IMPOSIBLE
UNA EXPRESIÓN MANIFIESTA DE REBELIÓN ESPIRITUAL

Rabino Manuel Hernández G.


En las páginas de la Biblia leemos que a través de los siglos diversas generaciones de nuestro pueblo pretendieron llevar la fe judía a su modo, menospreciando el mensaje revelado y rebelándose abiertamente contra D-os, posición por demás absurda y suicida. Para empezar, se habrá de decir que quien creó al pueblo judío con un fin y propósito definido en sus planes eternos fue D-os, de manera que no responder a su llamado es ir en contra de su voluntad.

Sólo quien nunca ha leído la Biblia, o carece realmente de fe, puede decir algo en contra; lo cual parece ser el caso de distintas generaciones que han intentado practicar un judaísmo a su gusto, con reglas y modos impuestos por ellos mismos (casi siempre invocando “la tradición”), como dijera en la época actual el sociólogo francés Gilles Lipovetsky: «religión a la carta». Esta precisamente es la posición que tomaron las generaciones en el siglo VII a.C. (a.e.c.), por lo que D-os les envió a los profetas para llamarles la atención y enderezaran el rumbo; para que cambiaran su postura arrogante y descreída.

Cuando leemos en el Tanaj (A.T.) la manera en la que Israel de aquella época es confrontado divinamente a través de Isaías y Jeremías, observamos asombrados varias cosas: primeramente, que la incredulidad de aquellas generaciones era manifiesta al punto que D-os mismo se los dice por medio de sus enviados. Segundo: que pretendían —según ellos— practicar un judaísmo sin D-os, pues al intentar llevar la fe a su modo y gusto, desobedeciendo abiertamente la Palabra divina, se habían hecho objeto no sólo del rechazo de su Creador, sino también de su justa ira.

Tercero: por varias décadas se los estuvo diciendo, pero no hubo respuesta. La Biblia nos muestra que en realidad NO CREÍAN EN D-OS; sus vidas de pecado, incredulidad y desobediencia lo muestran. Esto permite comparar a cualquier otra generación con lo que el D-os de Israel pide y espera de sus hijos, incluyendo a las generaciones actuales, como lo vemos en los siguientes textos:

“¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a YHWH, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás”.
Isaías 1:4

“¡Ay de los hijos que se apartan, dice YHWH, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!”.
Isaías 30:1

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas rotas que no retienen agua”.
Jeremías 2:13

“Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá, dice YHWH. Negaron a YHWH, y dijeron: Él no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre; antes los profetas serán como viento, porque no hay en ellos palabra; así se hará a ellos”.
Jeremías 5:11–13

“Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón”.
Ezequiel 3:7

Podríamos llenar páginas y más páginas con textos bíblicos que nos muestran el repudio y condena de D-os a un judaísmo totalmente humano, en el que Él apenas es una referencia, un pretexto para hacer las cosas en Su Nombre. ¿O cómo se podrá considerar la fe judía si no se fundamenta y guía en las Sagradas Escrituras, si no se somete a Su voluntad ya revelada? Si es mera liturgia basada en fanatismo y tradiciones que ni honran a D-os, ni obedecen a Su Palabra, y mucho menos hay arrepentimiento de vidas pecaminosas que lleven al inicio de vidas de santidad como Él espera de Su pueblo.

Siendo entonces el Señor el centro y razón del judaísmo, no puede admitir ni tolerar que se practique en su “nombre” un judaísmo de apariencias, de rezos y simples exterioridades, de predicar a un dios elaborado por el hombre a su imagen y semejanza; en lugar de creer y someterse al Dios que hizo al hombre a su imagen y semejanza. Son dos cosas absolutamente distintas.

Quienes conocen la historia saben que en diversas épocas se ha padecido de liderazgos no levantados por D-os, de guías movidos por otros fines que, como resultado de su visión y prédica ajena a la voluntad divina, han desviado al pueblo hasta alejarlo de su Señor:

“Así ha dicho YHWH el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto! Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel”. (Ezequiel 13:3–4)

Ahora bien, cuando siempre se ha vivido en un ambiente religioso con estas condiciones, es casi imposible percibir el error y las desviaciones. La persona considera que esta es la fe correcta, pues confunde ritos y tradición con la fe revelada por D-os. Se requiere la intervención divina mediante el Ruach HaKodesh (Espíritu Santo) para que venga en rescate inquietando las almas en la búsqueda de la verdad, como también que esas almas busquen a su D-os de todo corazón, pues como Él mismo señala: “el que busca encuentra y al que toca se le abre”.

El judaísmo revelado y aprobado por D-os es el que está en la Biblia. No se necesitan las opiniones humanas para caminar con el Señor y practicar la fe milenaria de patriarcas, Moisés y los profetas. El Talmud y diversos libros de judíos famosos ciertamente recogen opiniones de judíos, lo que de ninguna manera significa ni asegura que es el criterio de D-os, puesto que su criterio ya está establecido en las Escrituras y no requiere de intérpretes posteriores.

Un sector de la cristiandad reconoció en 1517 sus muchas desviaciones y errores al haberse apartado por siglos del mensaje divino revelado en la Biblia. El judaísmo tiene que hacer lo propio y volver a sus raíces, esto es, a las Kitvei Kodesh (Sagradas Escrituras), pues sólo en ellas se encuentra el verdadero judaísmo establecido por D-os y la manera en que su pueblo debe responder a su amor, llamado y propósitos.

El haberse alejado durante tantos siglos es causa de tanto dolor innecesario, pues, como se lee en la Biblia, cuando nuestro pueblo se apartaba de la Palabra de D-os, luego de enviar a los profetas para mostrar a Israel su desobediencia y desviaciones, si no se arrepentían venía la corrección. La diáspora asiria y la babilónica debieron ser reflexión permanente para todas las generaciones de lo que puede suceder cuando nos apartamos del Señor y pretendemos practicar la fe judía a nuestro modo y gusto.

No hay nada que inventar ni descubrir al respecto. Todo lo que D-os quería decirnos que hiciéramos ya está en su Palabra; lo que nos corresponde entonces es conocer esa Palabra, creerla y vivirla. Al hacerlo, estamos practicando el verdadero judaísmo establecido por D-os y, con ello, teniendo acceso (nosotros y nuestras familias) al Reino eterno, así como a la protección permanente y firme del D-os de Abraham, Isaac y Jacob.

“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como el día de Masah en el desierto, donde me tentaron vuestros padres, me probaron, y vieron mis obras. Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo…”
(Tehilim / Salmos 95:7b–11)

Tú también, querido hermano y amigo lector, de ser este el caso (que no vivas la fe judía conforme a las Escrituras) y has oído la voz del Señor tocando tu corazón, no lo endurezcas como lo hizo el pueblo en el desierto a la salida de Egipto. Un Egipto que hoy representa al mundo con su pecaminosidad, mundanalidad y pasiones. La Biblia señala que es el tiempo de salvación para Israel. Abre tu corazón a tu D-os y a tu Mesías, pues en ello, además de ser lo correcto, encontrarás la verdadera felicidad y practicarás el verdadero judaísmo revelado por D-os. SHALOM.

El rabino Manuel Hernández G. es consejero espiritual de la AJMM.
Email: mahergo1950@gmail.com



La revista CHALUTZIM es el órgano informativo de la «Alianza de Judíos Mesiánicos de México». Se publica trimestralmente desde el año 1992 y se envía de manera gratuita.
 
Director: Mtro. Manuel Hernández Gómez
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