Solidaridad en Tiempos de Crisis

Myriam Levy


  Desde que inició este año, he podido observar de cerca a personas muy queridas que de repente se encontraron en tiempo de crisis en varias áreas de su vida. Durante este tiempo, obviamente yo creía que era cuando más se esperaba ver rodeado a estos amigos del amor expresado en solidaridad de quienes les rodean, de quien se espera cercanía.

¿Cuál ha sido mi sorpresa? ¡Encontrar la fría indiferencia de la mayoría de las personas!, lo cuál me ha detenido a pensar: ¿Porqué respondieron así? ¿Porqué no han cobijado con palabras de aliento y ternura a quien más los necesitaban? ¿Qué les impidió acercarse para dar consuelo? ¡Muchos de ellos son padres y madres que no se inmutaron al ver el sufrimiento de toda una familia, menos de clamar a D-os por el pronto socorro! La falta de amor fraternal en tiempo de crisis, ¡simplemente me estremeció!

EL EGOISMO IMPIDE VER LA AFLICCIóN DEL PRóJIMO

       Con el paso del tiempo he comprendido que el pecado que más impide ver la necesidad del prójimo, es el egoísmo y hermanado con éste va la soberbia. Y la realidad es que todos, en mayor o menor medida tenemos en nuestro corazón estos pecados.

Pensar que nuestros problemas son más importantes y nuestro dolor es más grande que el del resto de las personas, hace que se sobredimensionen nuestras circunstancias y que nuestro panorama de la vida solo se enfoque a nuestro “micromundo” dejando a toda persona con problemas y necesidades fuera de nuestro interés. Pero eso sí, ya activado el egoísmo en “todo su esplendor” esperamos que todos se interesen por nosotros y lo peor es que con el “sentimiento” a flor de piel si no se nos atiende y se nos cuida como nuestras expectativas demandan.

SOLIDARIDAD EN TIEMPOS DE CRISIS

       Al estar escribiendo este artículo, encontré lo siguiente en Internet, que me pareció muy interesante compartir ahora con ustedes:
“El que es solidario se interesa por los demás, pero no se queda en las buenas intenciones sino que se esmera por ayudarlos de manera efectiva cuando se encuentran en dificultades. Esta manera de ser es inspirada por el deseo de sentirse útil y hacer el bien y se ve recompensada cuando las condiciones de vida de aquellos a quienes se quiere ayudar mejoran. La solidaridad, cuando persigue una causa noble y justa (porque los hombres también se pueden unir para hacer daño) cambia el mundo, lo hace mejor, más habitable y más digno. 

Tomado de: http://solidaridadtic.blogspot.mx/2008/03/definicion-de-solidaridad.html

MORBO DISFRAZADO DE PREOCUPACIÒN

       Lo que sí es común ver, es el morbo disfrazado de “preocupación”, queriendo siempre saber los detalles de lo ocurrido en la crisis ajena, pero únicamente por curiosidad o chisme, no por sincero interés, ni por un genuino deseo de bienestar o ayuda por quien está sufriendo, haciéndome esto recordar a los “amigos incómodos de Job”. Muchas veces no se necesita nuestra opinión en esa problemática, ni dar nuestros consejos, ¡mucho menos hacer preguntas! Es tan desgastante personas que quieren saber todo lo acontecido, ¡peor aún es cuando la tempestad está golpeando todo un hogar y el torbellino aún sopla fuerte! Lo que más se requiere en momentos así es amor fraternal, solidaridad, comprensión y discreción en nuestro acercamiento.

Hay muchas maneras de demostrar nuestro interés en esas circunstancias, se puede confortar muchas veces con un abrazo, unas flores, o una amorosa mirada y un sencillo: “Aquí estoy para cuando me necesites y quiero que sepas que estoy orando por ti y tu familia” pero que esto sea con una sincera y genuina actitud, de lo contrario es mejor no hacer ni decir nada, ya que nuestra actitud sería de hipocresía y no hay nada más lamentable que la actitud de una persona hipócrita. En cambio no hay nada más hermoso que una persona sincera, ¡sin doblez de corazón! Quien con su amorosa presencia y oración es capaz de aligerar el dolor ajeno y sanar el alma dolida.

“LA REGLA DE ORO”

       Lamentable resulta hoy en día, que tengamos tan olvidada o relegada “la regla de oro” que Yeshua nos dejó como mitzvà para llevarla a cabo y no solo para recitarla: «Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas» (Mateo 7:12).
Si somos honestos con nosotros mismos, tenemos que reconocer que estamos lejos de obedecer este precepto, pero una vez reconociéndolo podemos clamar a D-os para que lo pongamos por obra y que nos ayude a dejar ese perverso egoísmo tan anidado en nuestros corazones y mentes.

¿Quiero que los demás se interesen y me ayuden en mis problemas? ¡Entonces yo tengo que hacer lo mismo por los que me rodean! ¿Quiero que otros me escuchen cuando tengo necesidad de hablar? ¡Yo también tengo que dedicar tiempo para escuchar a otros! ¿Necesito palabras de aliento en mis momentos de debilidad? ¡Así mismo debo yo de alentar al quebrantado de corazón! ¿Pido oración en mi aflicción? ¡Debo ser el primero en interceder por la necesidad de mi prójimo!

También es necesario recordar la importancia de la consolación. Tan trascendental es que se nos pide en la Biblia que lo tengamos muy presente en nuestras vidas: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Yeshua Ha Mashiach, padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Corintios 1:3,4).

A mí me gusta investigar en el diccionario el origen y significado de palabras claves, de esta manera podemos ampliar más el mensaje que estamos recibiendo.
Definición de consolar: “Aliviar la pena o aflicción de una persona” Sinónimos: Animar, alentar, confortar, tranquilizar, calmar.

Definición de consolación: “Ayuda o motivo que contribuye a disminuir la intensidad de una pena o de un dolor. Consuelo.”

El anhelo de D-os es que tengamos un corazón sensible y misericordioso, alejado del egoísmo y la soberbia, solamente con estas características vamos a poder tener la sabiduría para dar el oportuno consuelo a quien lo necesite, para que el amor de D-os se manifieste en la vida de los que nos rodean y así honrar el nombre de D-os, tendiendo una mano amiga, solidarizándonos en tiempo de crisis. Shalom!
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Myriam Levy es secretaria general de la AJMM y Vicepresidenta de la IMJA.
e-mail: mlevys@hotmail.com