MEDITANDO EN LA SINAGOGA
EL REINO DEL MESÍAS
(No conocido por Israel)

Rabino Manuel Hernández G.


El mundo judeo-cristiano está lleno de creencias erróneas que nada tiene que ver con la fe revelada, es decir, con las Sagradas Escrituras. Tanto el clero judío como el cristiano a través de los siglos, gradualmente fue abandonando la pureza de la fe, supliendo esos vacios escriturales con tradiciones varias, pero sobre con todo, con pensamientos meramente humanos que la mayor de las veces son contrarios al criterio divino.

      Para poner las cosas en perspectiva, tomemos un tema específico ¡El Reino del Mesías! Durante siglos la mayoría de las corrientes judías se apartaron de lo que el mensaje bíblico expresa acerca de este reino, introduciendo a la fe de los patriarcas, creencias y conceptos que nada tienen que ver con lo anunciado por los neviím (profetas).

     La Escritura Divina le hace saber a todo judío: "Porque no hará nada Yahwéh el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas"(Amos 3:7); son ellos quienes a final de cuentas recibieron el mensaje de D-os y lo escribieron para testimonio a todas las generaciones ¿Los profetas se tendrían que ajustar a la opinión de algún rabino famoso que naciera en el futuro; o todos los rabinos en el futuro se deberían ajustar a lo anunciado por los profetas?

     El famoso rabino liberal Israel I. Mattuck (1884-1954) escribió acerca de estos singulares siervos de D-os y la autoridad con la que hablaron el mensaje: "Fueron maestros religiosos dominados por la urgencia de una misión que les llevaba a hablar a los hombres de Dios y de su justicia. Sus apasionadas afirmaciones sobre Él y sobre Su ley tienen el sonido de la verdad y han probado serlo" (El Pensamiento de los Profetas, FCE, México 1984, pág. 36). Verdad que la mayoría de los creyentes judíos desconoce porque no les ha sido enseñada o lo ha sido de manera parcial.

     Lamentablemente y por casi 20 siglos entre las cosas que la mayoría ha escuchado en la sinagoga y en casi todas las corrientes (excepto en la mesiánica), es que el Mesías sería un rey "Justo y honesto, más recto y eficaz que el que gobernaba en ese momento. Como todos los reyes legítimos, sería descendiente del rey David, pero no se le atribuían poderes sobrehumanos… Dicho de otra manera, un rey bueno, justo y sabio resolvería todos los problemas". Eso afirma conocido rabino reformado norteamericano, cuyo criterio ha sido muy común durante siglos, que contiene varios conceptos totalmente ciertos, pero limitados por cuanto cercena el resto del mensaje (Harold Kushner, ¡Por la vida!, Celebración del ser judío, Emecé, pág. 231)

     Eugene Borowitz va más allá y con una simpleza irresponsable, escribe: "La Biblia dice que el Mesías será un rey judío, que establecerá una sociedad perfecta y nos iniciará en el mundo venidero. La actitud judía hacia Jesús es sencilla: no hizo nada parecido. Por eso no es el Mesías" (Para comprender el judaísmo, la Semana, págs. 110-111). Como se aprecia,Borowitz toma la Biblia como escudo pero no se fundamenta en ella, la utiliza solo para descalificar ¿Habría una sociedad perfecta con humanos sin redimir, acaso no le haríamos a D-os una nueva rebelión? Aunque por otra parte habla a nombre de todos los judíos de una decisión que es obligadamente personal.

     La cuestión es que dicha postura ―muy común en la tradición acerca del Mesías y su reino― además de extremadamente limitada y apartarse de lo que enseña el Tanaj (A.T.), deforma la visión del judío acerca de su propia fe y lo sitúa bajo premisas y esperanzas no válidas ni ofrecidas por D-os en la Biblia. Al menos no como ellos lo han venido afirmando y enseñando al pueblo.

     La promesa de un Mesías que reinase solo por un tiempo en Israel ―y no eternamente como lo anuncia la Biblia―, por muy hermoso y perfecto que pudiera resultar, sería temporal, perentorio, ajeno a la grandeza y los planes eternos de D-os. Y esto es lo que por siglos la mayoría de los rabinos han enseñado. Sin considerar en absoluto que para poder reinar el Mesías en Israel, antes tenía que redimirnos a los pecadores, que lo somos y hemos sido todos. Redención que obliga al arrepentimiento personal y a la rendición voluntaria del corazón ante el Mesías Rey que no es otro que YESHUA.

     Era necesario como ya lo hemos dicho, que el Mesías primero nos reconciliara con D-os el Padre (eso es lo que establece y enseña la Biblia) a precio de su propia vida y a la manera del cordero de Pesaj; sacrificio que nos concede el acceso a su reino eterno (de lo contrario lo contaminaríamos con nuestra naturaleza caída y pecaminosa; conceptos y palabras que no gustan al mundo posmodernista y posteísta, pero que son reales y no pueden eliminarse). Palabras como pecado, arrepentimiento, conversión (teshuvá), obediencia y eternidad no se escuchan ya con frecuencia; no se consideran "políticamente correctas", sin embargo para Dios son parte del vocabulario de sus hijos; necesarias para la salud espiritual de su pueblo. Una manera única y correcta mediante la cual su pueblo puede enderezar el rumbo, tomando como manual de ruta segura la Biblia y el nombre del Mesías para que se abran las puertas del reino eterno.

     Y es que EL REINO DEL MESIAS ha sido entendido y predicado durante muchos siglos de manera errónea y parcial. Sin embargo y para bendición de todos, D-os nos ha dejado las Escrituras a nuestro alcance. Ningún judío en la actualidad, o al menos la inmensa mayoría, puede argumentar delante de D-os que no tiene acceso a la Biblia. Hasta en la tienda de autoservicio puede adquirirla, de manera que su conocimiento se reduce al querer.

     ¿Qué le parece si para enriquecer la visión de nuestro tema tomamos un texto del profeta Yejezquel/ Ezequiel para su análisis? (Eze 37:15-28) Texto que nos amplía la visión del reino mesiánico y ayuda a conocer conceptos poco comentados, pero que nos clarifican y contextualizan el mensaje divino:

 

1)    Unificación y unidad del pueblo judío bajo la tutela de Judá (vs 15-19):

"Vino a mi palabra de YHWH, diciendo: Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y para los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros.

Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán uno solo en tu mano. Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?, diles: Así ha dicho Yahwéh el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno en mi mano".

 

2)    Fin de la diáspora y preparación para la restauración de la monarquía (vs 20-22):

"Y los palos sobre que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos, y les dirás: Así ha dicho Yahwéh el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas las partes, y los traeré a su tierra; y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos".

 

3)    (Gracia) Perdón y purificación de todos los pecados y salvación del pueblo judío (v. 23):

"Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios".

 

4)    Se establecerá por fin el esperado Reino del Mesías (v. 24):

"Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra".

 

5)    Será en Israel, y el reinado del Mesías Yeshua será eterno (v. 25):

"Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre".

 

6)    Será cumplimentado el pacto anunciado por Jeremías y ratificado por el Mesías Yeshua (v. 26):

"Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre"

Pacto nuevo anunciado por Jeremías y cumplimentado por el Mesías YESHUA:

"He aquí que vienen días, dice Yawhéh, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto" (Jer 31:3).

     "…Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados" (Mat 26:27-28)

 

7)     Un nuevo Mishkán (Tabernáculo) habrá entre Israel a través del Mesías, vínculo eterno de salvación y reconciliación para el judío (V. 27):

"Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo".

 

8)    El reinado del Mesías Yeshua entre su pueblo será testimonio a todas las naciones de la Tierra (v. 28):

"Y sabrán las naciones que yo Yahwéh santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre".

 

     Todos en la actualidad somos testigos del final de la larga diáspora, de la restauración de Israel a la tierra que D-os le dio a los patriarcas (14/mayo/1948). Nadie puede negar este cumplimiento profético. Sin embargo la monarquía davídica en la persona del Mesías todavía no acontece. Su cumplimiento está cercano.

     Las Escrituras nos dicen sin embargo que el reino mesiánico ya se ha iniciado en el ámbito espiritual entre el pueblo de D-os desde el siglo primero, y en un futuro más cercano de lo que se pueda imaginar, el reino eterno del Mesías será una realidad patente y visible. La profecía de Ezequiel y del resto de los neviím se cumplimentará con el retorno glorioso de Yeshuacomo está escrito, trayendo por fin paz y bendición eterna a este mundo sumido en la maldad y el caos, concluyendo mi comentario con un texto de Zacarías:

 

«Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está enfrente de Jerusalén al oriente… Será un día, el cual es conocido de Yahwéh, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz… Y Yahwéh será rey sobre toda la tierra. En aquel día Yahwéh será uno, y uno su nombre» (Zejaryah-zacarías 14:4,7,9).

NOTA: si algún lector tuviera alguna inquietud o pregunta acerca de este artículo por favor escríbame.

 

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El rabino Manuel Hernández Gómez: es Abogado, con Licenciatura y Maestría en Teología (Universidad FLET, Miami). Es titular de la Sinagoga Yeshua Ben David de Guadalajara, México.