Editorial


No cabe duda que estamos viviendo tiempos difíciles y convulsos. Sin caer en alarmismos estériles, el panorama que nos ofrece el mundo posmoderno indica que el glorioso retorno de YESHUA quizá no esté lejano, que las novias de la parábola están espiritualmente dormidas o afanadas en asuntos ajenos a los intereses del reino de D-os.

Tres sucesos llaman fuertemente la atención en este cuadro. La pandemia de coronavirus que azota a la mayoría de los países la cual ha cobrado ya más de 2 millones de muertes y ha enfermado a más de 100. Si dijéramos que no la esperábamos, lo cierto es que Yeshua nos lo advirtió, es parte del cuadro profético previo a su retorno (Mat 24:7), en todo caso, y como las novias de la parábola, nos dormimos, el cansancio nos ganó.

Afanados en las cosas de este mundo descuidamos las espirituales, dando más importancia e interés alo pasajero y efímero que a lo trascendente y eterno. No aceptarlo nos impide despertar, nos sume de nuevo en ese sueño soporífero con el que mundanalidad y materialismo nos han atrapado. Es por ello que la epidemia nos tomó a la mayoría por sorpresa, pensamos que no nos llegaría a nosotros. Fuimos ilusos y negligentes en cierto sentido. Desde noviembre de 2019 nos enteramos de los estragos y decesos en Wuhan a causa de esta nueva plaga, y la mayoría de los gobiernos y pueblos no lo tomó en serio hasta que la muerte nos visitó, trastornando familias y sociedades en todos los órdenes. Lo peor de todo es que a diferencia de las plagas que azotaban en siglos pasados a Europa, lo cual hacía que muchas personas buscaran a D-os, en el siglo XXI ni siquiera lo mencionan, buscan la cura y la vacunación masiva para continuar con sus vidas de impiedad, pero no buscan al Señor.

La derrota electoral de Donald Trump es otro de los eventos; derrota que vino acompañada de sucesos desagradables e incluso graves, aflorando en su declive político actitudes y acciones de grupos que por su origen era impensable su presencia y participación. Ciertamente era conocido que muchos cristianos evangélicos y algunos creyentes judíos apoyaban al violento y engreído ex presidente, lo que no se esperaba es que algunos de ellos estuvieran presentes en el intento de golpe de estado ocurrido en el Capitolio de Washington (6/Ene/2021), insurrección en la que una turba de salvajes asaltó e irrumpió en el Congreso vandalizando todo a su paso, manifestando abiertamente su deseo de linchar al vicepresidente Mike Pence y de matar a la líder de los congresistas Nancy Pelosi ¿Apoyar a un presidente que no acepta las reglas de la democracia, capaz de atentar contra ella y violar la constitución y las leyes es propio de un creyente? ¿Acaso el Reino de Yeshua ya es este mundo? ¿D-os apoyaría semejantes acciones o las reprueba? Su Palabra pura y eterna tiene las respuestas. La apostasía que Yeshua nos advirtió parece ser que ya ha comenzado (Mat 24:10-11).

La incredulidad de gran parte de la humanidad es el otro de los eventos que llaman fuertemente la atención. La impiedad domina a la mayoría de las sociedades, que, dicho sea de paso, si acaso exhiben pinceladas de religiosidad sincretista, pero de ninguna manera expresan interés o hambre espiritual. De hecho no quieren saber nada de D-os, quienes sí lo hacen, son minoría y excepción que confirma la regla. Así que considerar que las cosas van a mejorar solo porque lleguen las vacunas y la pandemia se controle es un simple acto de ingenuidad, una candidez.

Un mundo sin D-os, que rechaza que sea Él quien rija los destinos de la humanidad(caída y cada vez en peores condiciones espirituales), debe ser para judíos y cristianos—que mantenemos encendida la luz de la fe en el D-os de Abraham, Isaac y Jacob y en el Mesías por él enviado para salvarnos—:una señal clara de advertencia de los tiempos que se viven. En hacer nuestra la advertencia de Yeshua:“Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28).  Shalom.