" Volvamos al dilogo por favor !"

Myriam Levy S.


     Una de las cosas que enriquecen y fortalecen las relaciones interpersonales es el diálogo. Sin la existencia de éste la brecha entre los seres humanos crece al par de la soledad. Analicemos la siguiente conversación:

 

-         ¡Hola…!

-         ¡Hola…!

-         ¿Cómo estas?

-         ¡Bien!.

-         ¿Cómo te fue hoy?

-         ¡Bien!.

-         ¿Qué hiciste?

-         Mmmmm… ¡lo de siempre!.

-         ¿Y qué hay de nuevo…?

-         ¡Nada…!

 

     ¿Has tenido un “dialogo” como este? Yo sí, y me parece muy lamentable la indigencia de palabras y comunicación a la que hemos llegado. ¿Qué es lo que nos está sucediendo? ¿Por qué se ha ido transformando en los últimos tiempos el verdadero diálogo a un simple balbuceo de palabras?, ¿Por qué razón nos estamos acostumbrando a esto? De seguir así, ¿te has puesto a pensar lo qué sucederá con las nuevas generaciones?, ¿qué pasará en el futuro cercano con las relaciones familiares, laborales, amistosas, sentimentales, etc.? ¿Estamos conscientes de que si no tomamos cartas en el asunto, estaremos cada vez más lejanos unos de otros? Que el puente de la comunicación se colapsará de no hacer algo al respecto, por lo que creo que es importante que meditemos y nos resistamos a aceptar que “esto es así”, porque en realidad no debiera de serlo.

 

INTERFERENCIAS CON UN BUEN DIALOGO

 

     Sorprende ver en todos lados y a todas horas a personas obsesionadas con el uso de su celular, ipod, computadora, tv, o nintendo. Se les ve ausentes, distraídos en las aulas escolares, al manejar (causando un sin fin de accidentes). Es impresionante, pero también se observa esto en oficinas y funcionarios públicos, en juntas de trabajo, en el comedor, templos, reuniones, etc. ahora parece que ahora el “diálogo” solo pudiera darse a través  de estos medios. ¿Cómo es posible que estando en compañía de otras personas, se ignoren entre sí y evadan comunicarse en forma verbal y directa?.

     Lamentablemente cada día es más común la falta de comunicación. Cuando visito algún restaurante hay algunas mesas que llaman mucho mi atención. Se trata de familias que aunque reunidas en un mismo lugar, cada uno con su ipod escribe o recibe mensajitos durante todo el tiempo que dure la “convivencia familiar”. No puedo aceptar que el silencio y la indiferencia sean los principales invitados en estas mesas. Lo peor de todo es que ni siquiera parecen  estar conscientes de lo que les sucede.

     Otra interferencia demasiado común es el exceso de trabajo. Con frecuencia se escucha decir a los padres: “¡tengo muchas cuentas por pagar: tu escuela, comida, ropa, viajes, etc…! ¿qué quieres que haga…? Hay que trabajar para poder darte todo lo que necesitas. Si casi no me ves, es por darte una vida mejor...”

     Es verdad que ganarse el sustento diario no es fácil y se tiene que trabajar arduamente, pero tampoco es necesario llegar al extremo de abandonar las principales responsabilidades en el hogar. Por supuesto que hay tiempo para hacerlo y dedicarlo a la familia, solo falta que se decida administrarlo mejor y que no se ame más el dinero que a la propia familia. La Biblia advierte: “Porque principio de todos los males es el amor al dinero” (1 Tim 6:10)

 

¿COMO AYUDAR A LAS NUEVAS GENERACIONES

A EXPRESARSE?

 

     Muchas veces, por comodidad o apatía, se deja que los niños y jóvenes usen indiscriminadamente los aparatos ya mencionados con tal de tenerlos quietos y entretenidos por horas y horas. La verdad es que es hay que limitarles el tiempo y enseñarles y proponerles otro tipo de actividades que ayuden a su desarrollo y formación personal; como son la lectura, los paseos, nadar, practicar algún deporte, dibujar, etc., comentando después todo lo que lleven a cabo.

     Cuando les preguntes, ¿cómo están? no te conformes a un “bien”, ayúdales a ampliar su respuesta, a que se interesen por las otras personas, respondiendo el saludo con cortesía y auténtico deseo de saber del otro.  Cuando les hagamos preguntas no hay que limitarnos a recibir respuestas muy cortas o de una palabra, hay que ayudar a niños y jóvenes a extenderse para que aprendan a comunicarse y entre más pequeño sea, será mejor, así se irá acostumbrando a charlar desde su niñez. Dile a tu hijo, sobrino, etc., que te importa mucho lo que hace, dile que quieres saber cómo le fue en su día, qué planes tiene, etc.. También háblale de ti y de otras personas, así aprenderá a escuchar y conocer otros mundos ajenos al suyo, a tener un diálogo real, de esta forma segura y sencilla le ayudarás a ir dejando su isla de egoísmo en la que solo existe su persona, fantasía, e intereses.

     En la actualidad la mayoría de estos niños y jóvenes –en cierto nivel socioeconómico- están acostumbrados a recibir todo lo que piden (cosas materiales), por lo que no se sienten con la necesidad de hablar ni de interactuar con los que los rodean, pues tienen a su juicio sus necesidades satisfechas. Esta situación les hace más limitados para lograr una comunicación más efectiva con otros. Han llegado a un punto que sin ayuda no saben cómo hacerlo, por eso es necesario que se les oriente y que no se les dé todo cuánto piden (aunque se tengan los recursos para hacerlo), ya que no valoran el esfuerzo de sus padres, paradójicamente al consentirlos su carácter se torna más egoísta y solitario.

 

CONVIVENCIA FAMILIAR

 

“Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Cor. 16:14)

 

     Hay familias que tienen el buen hábito de por lo menos comer juntos una vez a la semana y pasar la tarde en convivencia familiar, en donde los niños juegan entre sí y padres y abuelos interactúan con los niños y adolescentes. Los adultos dialogan entre ellos, estrechando de esta manera la unión, el amor y el interés mutuo, para que no se enseñoree el egoísmo, la indiferencia y la apatía que cada día pareciera apoderarse del hombre moderno. No lo permitamos: estamos aún a tiempo.

    La familia siempre será la institución divina que D-os nos dejó para el cuidado y la protección de cada uno de sus miembros; en su entorno cálido los hijos crecerán seguros y con la certeza del amor de D-os para sus vidas.

     Si tu no dedicas tiempo al diálogo y a la convivencia con tus hijos y familia en general, permíteme decirte que te estas perdiendo de algo muy hermoso, estas dejando ir un tiempo en extremo valioso que nunca se va a recuperar; como también es necesario que le pidas a D-os que te ayude a poner en orden tus prioridades ¿No lo crees así?.

 

      Yeshua le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,  con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mat 22:37-39). ¡Shalom!

                                                                                                                            _________________________

Myriam Levy es secretaria general de la AJMM

e-mail:   mlevy@hotmail.com