SED AGRADECIDOS !

Myriam Levy S.


     Una de las cosas lamentables en el ser humano y que más nos incomodan, es la ausencia de gratitud. Tengo mucho tiempo reflexionando acerca de este tema y cada día me doy más cuenta de su importancia; especialmente cuando se encuentra tan escasa esta valiosa virtud. Debemos dejar en claro que el agradecimiento no se limita a un simple “gracias”, que a decir verdad, aún esta palabra se encuentra en desuso, además, la gratitud va mas allá de una simple regla de educación, ya que muchas de las veces se contesta en “automático” aislándola con la verdadera gratitud en el corazón.

 

PERFIL DE LA PERSONA INGRATA

 

      La raíz de la ingratitud es el orgullo y la soberbia. Uno de los pecados màs presentes en esta generación es el egoísmo: cimiento de la ingratitud. Este pecado impide ver mas allá de las exigencias personales, pues se espera recibir sin lugar a dudas, favores y beneficios de los demás con una actitud sumamente indiferente, ya que el egoísta piensa que se merece todo y las personas de su alrededor «tienen la obligación» de estar a su servicio para realizar de inmediato su lista de peticiones.

       Generalmente este tipo de personas exigen todo, pero no están dispuestas a dar nada a cambio. Se la viven quejándose y generalmente sus expectativas nunca son llenadas, difícilmente se les da contentamiento por mas esfuerzos que se realice para complacerles, en pocas palabras no tienen “llenadero”, siempre quieren más. El ingrato siempre trae un látigo en sus labios, es tal su práctica, que las personas de quien mas reciben son a las que más lastima y daña lacerando continuamente, dando como pago sus lastimosos latigazos que muestran el desamor, un corazón frío y nada agradecido.

      La Biblia nos advierte el aumento de este tipo de personas: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno. . . amadores de los deleites más que de Dios. . .” (2 Timoteo 3:1).

PERFIL DE LA PERSONA AGRADECIDA

La raíz de la gratitud es la humildad y el amor. Este tipo de persona no exige nada y es muy sensible a todo su entorno, por lo general sonríe, es cordial y amable. Su agradecimiento lo demuestra de diversas formas, según sea las circunstancias, ya sea con un abrazo, un beso, una nota, una cena, unas flores, dando a cambio una actitud servicial, sus labios expresan palabras sinceras y cálidas de agradecimiento, reconociendo el esfuerzo de la persona que le brindó un bienestar. También conserva la gratitud en su memoria aunque los años pasen. Por supuesto que hay de favores a favores, y si recibió ayuda financiera, también se siente comprometido a restituir si se le dio algo prestado, no dejando en el olvido, esas pertenencias o dinero, que en su momento se le entregó como ayuda para salir de algún apuro; el agradecido no se hace el disimulado y no se queda nunca con nada que no le pertenece.

¿A QUIEN DEBEMOS DE AGRADECER?

     Primeramente a D-os. El Rey David nos señala en múltiples ocasiones la importancia de reconocer todo lo que recibimos de parte de D-os y de agradecerle todo ello. “Entrad por sus puertas «con acción de gracias», por sus atrios con alabanza” (Salmo 100:4).

     Pero tal parece que hemos perdido esta práctica y la mayoría de las veces solo nos acercamos a D-os para pedirle cosas, olvidando la trascendencia de buscarlo con acción de gracias independientemente de si recibimos o no todo lo que le pedimos. Somos desmemoriados y porqué no decirlo, engreídos, generalmente vivimos acostumbrados creyendo que todo cuanto tenemos es por nuestro propio esfuerzo e inteligencia y olvidamos que es por Su misericordia.

      Ahora la filosofía que tanto gusta a esta generación es la del individualismo. “Todo lo que quieras, TU lo puedes obtener”, “Ten confianza en TI y lograrás todo lo que soñaste”, “TU inteligencia lo hará posible”, todo lo que sea la autosuficiencia parece atrapar y seducir a las mentes materialistas. Esto nos ha hecho dejar de lado el reconocimiento a la provisión divina, pero no debe ser así, ya que D-os se agrada cuando ve en sus hijos un corazón agradecido y a nosotros nos ayuda a estar constantemente derribando el muro alto de la soberbia y el orgullo en nuestras vidas para así estar más cerca de la dependencia divina.

    A nuestros padres: “Honrarás a tu padre y a tu madre” (Exodo 20:12). Ser agradecidos con nuestros padres, es una de las formas más hermosas de honrarlos, es sorprendente todo lo que hacen por nosotros; sus tiernos cuidados, trabajar, limpiar la casa, cocinar, lavar la ropa, cuidarnos y protegernos de todo mal, etc.

    Si tu has sido o eres un hijo indiferente al amor de tus padres, nunca es tarde para reflexionar y cambiar de actitud, siendo un hijo amoroso, con tus labios y tus acciones, demostrándoles que estas consciente y agradecido por todo lo que te ofrecen.

    Yo recuerdo que por muchos años pensé que era obligación de nuestros padres todo lo que nos daban y que no nos hacían ningún favor, hasta que un día D-os me mostró que mi actitud era equivocada, en parte es verdad que nuestros padres tienen obligaciones hacia sus hijos, pero nosotros como hijos, tenemos que ser agradecidos.

    Una de las cosas que más se lamentan tantos padres es el tener hijos ingratos, pidamos a D-os nos ayude a rectificar si este fuera nuestro caso.

 

    A toda aquella persona o institución que nos proporciona un bienestar: Recuerdo que hace varios años una empresa de aviación obsequiaba en la compra de un boleto de avión, otro boleto para participar en la rifa de un pasaje para viajar a cualquier parte de los Estados Unidos. Resulta que yo fui la ganadora de esa rifa, por lo que al regreso de mi viaje, fui personalmente a la oficina de American Airlines y les entregué una carta de agradecimiento por haberme regalado ese viaje en avión. Cuando me atendieron me comentaron que esa empresa ha regalado muchos otros viajes a distintos destinos, pero que nunca habían recibido una muestra de gratitud. Esto es un sencillo ejemplo para observar que también como sociedad, hemos perdido la sensibilidad de cuanto recibimos.

       La mejor evidencia de qué clase de persona somos, es nuestra capacidad para expresar gratitud, ya sea tu esposa, esposo, amigos, compañeros, etc., constantemente recibimos bienestar de su parte, no olvidemos pues el sabio consejo que nos dan las Escrituras: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en el Mesías Yeshua” (1 Tes. 5:18).


Myriam Levy es secretaria general de la AJMM y Vicepresidenta de la IMJA.

e-mail: mlevys@hotmail.com