EL QUE TARDA EN AIRARSE

Myriam Levy


Estoy segura que a todos nos ha sucedido que al enojarnos hemos cometido acciones que después nos arrepentimos por no haber tenido dominio propio de nuestro carácter, pero otras veces, lamentablemente ni siquiera nos percatamos de nuestro mal proceder.

     Aunque sabemos que hay diferentes tipos de temperamentos (sanguíneo, colérico, melancólico y flemático) sin embargo, es muy común que cuando nos referimos a la ira, todas las personas podemos perder los estribos al enojarnos, escuchamos frecuentemente la autodefinición de "tengo la mecha muy corta" es decir; "me enojo con mucha facilidad" "me enciendo en ira prontamente" y generalmente este tipo de comentarios se hacen como advertencia para que al manifestarse el enojo ya estén "preparadas" las personas que les rodean y "no les tome por sorpresa, ni se ofendan".

     La persona iracunda gritonea, ofende y lastima (de diferentes formas), son semejante a furiosos torbellinos, dejando las relaciones fracturadas por no ser capaz de pedir perdón al ofendido ni de buscar el arrepentimiento que lo pudiera llevar a un cambio de actitud. La mayoría de las veces ofenden a quienes más los aman, esperando se les tolere todas las ofensas y prosiguiendo su camino como si no hubieran hecho nada; quieren que se les siga tratando con el cariño y respeto sin ni siquiera tocar el tema, esperando un "borrón y cuenta nueva" una y otra vez, repitiendo siempre su ofensiva actitud.

     ¿Qué nos dicen las Escrituras? ¿Qué consejo nos da D-os a través de su palabra con relación al enojo? Siempre será muy sano considerar su dirección y guía para bendición de nuestras vidas y de quienes nos rodean, por lo que te invito a leer y a meditar los siguientes textos bíblicos tomados del libro de Proverbios:

 

"El que tarda en airarse es grande de entendimiento, más el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad" (14:29).

"Mejor es morar en tierra desierta, que con la mujer rencillosa e iracunda" (21:19).

 "El que fácilmente se enoja hará locuras" (14:15).

"No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos, no sea que aprendas sus maneras y tomes lazo para tu alma"  (22:24,25).

¿Eres de las personas que se enojan fácilmente? ¿Te metes constantemente en problemas a causa de tu impetuoso temperamento? ¿Estás consciente de la necesidad de cambiar? ¿Quieres hacerlo pero no puedes? Te tengo buenas noticias, ¡si hay solución! Es importante que recuerdes que el D-os de Israel, es conocido como el D-os de Shalom, D-os de Paz y solo Él puede transformar el violento carácter en un apacible espíritu que solamente con su ayuda se puede lograr. Yeshua es el Príncipe de Paz, deja que reine en tu corazón (o si ya reina le permitas esa área de tu vida) y Él te dará el dominio necesario para controlar la ira y el enojo que son de estorbo para ti, tu familia y las personas con las que te rodeas. Pero sobre todo, que te dará esa paz que con frecuencia pierdes y te hace sentir mal después.

 

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Myriam Levy es vice-presidente de la IMJA y de la AJMM.

Email: mlevys@hotmail.com