NO JUZGUEMOS, ACTUEMOS, CON DIOS ES POSIBLE

Yeanette Levy


De todos es bien conocido que estamos viviendo tiempos muy difíciles en todos los ámbitos a nivel mundial, en la política, economía, espiritualmente, cada día más gente enferma,  los valores de la familia están siendo atacados vorazmente y por consecuencia avanza la desintegración familiar.

      La falta de amor es tan grande, que basta con que nos pongamos a platicar con nuestro prójimo, y podremos escuchar tantas y tantas anécdotas de dolor y sufrimiento. Ver las noticias y observar nuestro entorno, me permiten ver la falta tan grande de D-os entre la humanidad y el poco compromiso de los creyentes.

     Observo también la triste y cómoda postura de la mayoría de las personas, al dedicarse a juzgar a nuestros gobernantes, presidente,  líderes,  autoridades, incluso en algunos casos se culpa a los padres. Y es que desafortunadamente lo más fácil es encontrar culpables, cuando la gran responsabilidad para resolver nuestros asuntos comunes es de todos y de cada uno.

     Ante esta situación y este ambiente adverso que nos oprime e incomoda cotidianamente, ¿Qué debemos de hacer? ¿Amedrentarnos? ¿Deprimirnos? ¿Enojarnos? ¿Preocuparnos? ¡De ninguna forma, hay otra vía!  La Escritura es muy clara y nos guía, nos dice que debemos hacer:

 

1.- Tener a Yeshua en nuestra vida, corazón, pensamientos, actos, decisiones, vivir una vida comprometida en El, nuestro Mesías dijo: "porque separados de mí nada podéis hacer." (Juan 15:5)  Querido lector, sin Yeshua, es imposible vivir y lograr cambios en uno mismo y por uno mismo, requerimos de la ayuda de su Ruach ha Kodesh.

 

2.- Cambiar nuestros pensamientos. La Biblia nos exhorta a ese cambio: "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Fil 4:8). En otras palabras, desechemos de nuestras vidas los chismes, el juzgar a nuestros líderes, gobernantes, presidentes, creyendo que nosotros somos mejores que ellos, que haríamos mejor su trabajo y que tenemos mejores ideas que ellos, eliminar de nuestra forma de vida las habladurías, cualquier raíz de amargura, ya que el pecado nos aleja de Adonai.  

     "Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo" (1ª Juan 2:16). Y esto es lo que el mundo nos ofrece y enseña: los malos deseos que alimentan nuestra naturaleza humana, el deseo de poseer lo que agrada a nuestros ojos y el orgullo de las riquezas. Sin embargo la Biblia nos dice que hagamos exactamente lo contrario:  "revestíos del Señor Yeshua ha Mashiach  y no proveáis para los deseos de la carne" (Rom 13:14. Les animo entonces a que más bien oremos por TODOS nuestros líderes, sostengámoslos en oración diariamente para que tomen decisiones correctas y justas y cambiemos nuestros pensamientos mundanos en los que fuimos educados.

 

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3.- Superemos la  preocupación y  no tengamos miedo ya.  D"os conoce nuestras limitaciones y temores, por eso es que nos dice que confiemos en él todos los días: "Así que, no os afanéis por el mañana, que el día de mañana traerá su afán. Bástele al día su propio mal" (Mat 6:34). Vivamos un día a la vez y no intentemos resolver todos nuestros problemas; comenzando a dar pasos de fe, nos ayudará a ir perdiendo esos temores tan comunes que nos afligen inútilmente.

 

4.- Pongamos toda situación en manos de D"os. Recordemos siempre que El tiene todo bajo control, y para los que enseñan mala o una doctrina incompleta, será bueno recordarles que D"os no se queda dormido nunca, y aunque en ocasiones las nubes de la tormenta parezcan destruirnos, aun en esos días oscuros D"os está con nosotros. En la Biblia nos dice: "He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Adonai es tu guardador; Adonai es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Adonai te guardará de todo mal: El guardará tu alma" (Sal 121:4-7).   

 

5.- No participemos en los pecados de otros. Vivimos una época en que se quiere quedar bien con todo mundo, acomodarse en lo que se dice políticamente correcto o socialmente aceptable, sin embargo muchas veces se trata de conductas reprobables e inmundas delante de D"os. En el sefer del profeta Isaías nos dice: "¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!" (5:20).

     Y aun cuando el Señor es misericordioso, tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad, su santidad nos reclama a su pueblo que no participemos en las cosas malas que los demás hacen, pues como dice también en la Torá: "que de ningún modo tendrá por inocente al malvado" (Ex 34:7). En las multitudes se protegen unos a otros con sus falsos argumentos pecaminosos, pero los que conocemos las Escrituras sabemos qué es bueno y qué es malo, que agrada a D"os y qué le desagrada.

 

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6.- Esperar en Adonaí. Nunca debemos perder de vista que sus promesas son perfectas, él nos escucha siempre y nos dice "Porque yo sé los planes que tengo acerca de vosotros, dice Adonaí, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocareis, y vendréis y orareis a mí, y yo os oiré" (Jer 29:11-12). En la medida que confiemos en sus promesas y demos pasos de fe, probaremos de esa paz que el mundo no conoce ni puede darnos tampoco.

 

7.- Adonaí nos alienta y nos da nuevas fuerzas. Las pruebas y dificultades de la vida hay ocasiones que nos dejan agotados, sin fuerzas para continuar bregando, sin embargo la Palabra del Señor nos alienta y dice con todas sus letras, que: "El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Adonai tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán" (Isa 40:29-31). Y así es, siempre D"os nos concede nuevas fuerzas.

 

8.- Pedir a Adonaí que nos dé, de Su amor. Tal petición nos resulta necesaria para poder amarlo a él y a nuestro prójimo, si nos decimos creyentes y no amamos como él nos pide estamos en un error. Recordemos lo que nos pidió nuestro amado Mesías Yeshua, pues en su cumplimiento nuestro judaísmo cobra plenitud: "Un mandamiento nuevo les doy: Que os améis unos a otros; como yo los he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:-34-35).

     Por ultimo les exhorto a que nos analicemos con sinceridad, nos observemos  y tengamos mucho cuidado que como padres, abuelos, tíos, ciudadanos, seamos un ejemplo tangible para  nuestros hijos, niños, jóvenes,  tanto de lo que decimos, como de nuestro actuar cotidiano. Es nuestra responsabilidad delante de D"os y de la sociedad lo que estamos haciendo y enseñando, ellos observan con cuidado lo que hacemos e imitan TODO. Concluyo con este texto por demás reflexivo: "Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar" (Mat 18:6). Así que no juzguemos, actuemos, con D-os es posible. Shalom. ¡Hasta la próxima!


Yeanette Levy: es presidenta de la AJMM

Email: avisaclevy@hotmail.com