MUJERES JUDÍAS
LA CULPA: ¿SENTIMIENTO QUE ATORMENTA?

Rebbetzin Celia C. De Hernández


Cómo se justificará el hombre pecador delante de Dios?, la Biblia señala que solo por medio de Yeshua. Que solo a través de su sacrificio perfecto podemos tener reposo y estar en comunión con un Dios santo, que nos pide también ser santos para ver su rostro un día.

La multitud en Jerusalén se hizo esta misma pregunta el día de la fiesta de Pentecostés (shavuot) luego de la Pascua en que mataron a Yeshua ¿qué haremos?, le preguntaron a los líderes del judaísmo mesiánico del primer siglo. Estaban convencidos a través de la obra del Espíritu de que habían hecho mal y sintieron el peso de sus pecados. La respuesta de Pedro fue la misma palabra de advertencia que anunció Juan el bautista al pueblo y la misma que anunciaba Yeshua: ¡ARREPENTÍOS Y CONVERTÍOS para que sean borrados vuestros pecados!

 

NO ES POSIBLE PERDÓN SIN ARREPENTIMIENTO

 

En días recientes celebramos la fiesta de Yom Kipur, y como nos decía mi esposo durante el servicio, nadie debe esperar el perdón de Dios sin haberse arrepentido antes de todo corazón y estar dispuesto a cambiar, pues como nos advierte el Señor:“que de ninguna manera tendrá por inocente al malvado” (Ex 34:7). Pensar que podemos burlar la justicia divina es la peor tontera que puede haber ¿no lo crees así?

   El arrepentimiento genuino, que muchas veces se confunde con el simple remordimiento, incluye tristeza y dolor por haber ofendido a Dios,que como  sabemos es santo, y estar dispuestas a cambiar, a abandonar ese mismo pecado que ofende a Dios. La cuestión es que no renunciaremos al pecado a menos que veamos y aceptemos el peso de la maldad que éste produce y lo repudiemos de todo corazón, entonces, y solo entonces, habrá un cambio en nuestra vida.

Cuando el corazón se humilla ante la influencia benéfica y restauradora del E.S., la conciencia se aclara y vemos nuestras acciones tal y como realmente son, entonces se discierne frente a quién estamos; frente a quien nos creó y nos amó hasta la muerte, muerte de cruz. Un Dios tres veces santo (kadosh, kadosh, kadosh), que cuando la salida de Egipto, pudo librar a nuestro pueblo de la muerte y la esclavitud mediante el sacrificio de aquellos corderos inocentes y sin mancha, cuya sangre satisfizo la justicia del Señor que les libertaba, siendo todo esto un simbolismo de lo que sucedería muchos siglos después. Ya que al enviar al Mesías Yeshua se cumplió la profecía,pagando él con su sangre inocente el precio de nuestra liberación espiritual, reconciliándonos con Dios el Padre y abriéndonos la puerta de su reino eterno. ¿Acaso mis queridas amigas y hermanas,no es verdad que no hay peor esclavitud que la del pecado?

 

LA LUZ DIVINA EXHIBE LAS TINIEBLAS DEL PECADO

 

En la Biblia leemos que la luz verdadera que ilumina a todo hombre, vino a este mundo a iluminar las entrañas secretas de nuestro ser y manifestar las cosas ocultas de las tinieblas que hay en los corazones para ser confrontadas; lo cual produce convicción de pecado, se posiciona de la mente y el corazón, y es entonces que el pecador tiene o cobra conciencia de su condición, de la justicia de Dios que es por fe, la cual solamente podemos alcanzar o tener por medio de la obra de nuestro amado Mesías Yeshua quien nos limpia y puede limpiar de todo mal. Es entonces que movidas por la culpa y arrepentidas podemos verpor fin el amor de Dios y la belleza de su santidad, su pureza y nuestra ansía de ser limpiadas y restituidasa una perfecta comunión con el Señor, lo cual trae verdadera paz y alegría ¿verdad que sí, queridas hermanas?

La oración y gemidos de dolor de David después de su caída (al pecar con Betsabé) ilustra la expresión del dolor verdadero por el pecado cometido, por haber ofendido a Dios. Leemos y vemos que su arrepentimiento fue sincero y profundo, no hizo ningún esfuerzo por esconder o disfrazar su culpa, ningún esfuerzo por escapar del juicio divino que lo amenazaba. David entendió la enormidad de su pecado, vio las manchas de su alma que había sido escudriñada y exhibida por el Espíritu Santo, por lo que rogó no solamente por el perdón, sino también por tener en adelante un corazón puro y tener el gozo de ser perdonado y restituido a una perfecta comunión con Dios. Lo cual el Señor le concedió pues el arrepentimiento y cambio del rey fue total.

 

AREAS DE OSCURIDAD ESPIRITUAL

 

Muchas veces nos sentimos abatidas porque hay áreas de nuestro carácter y de nuestro ser que no están rendidas al Señor, y nos viene culpa y tristeza por nuestra rebelión y pecados,pero fiel es Dios que si pedimos perdón con todo nuestro corazón, Él nos levanta cuando caemosy su mano nos sostiene como lo hizo con Pedro cuando se hundía en el mar.

Quizá tú has pasado mi querida hermana, por esa experiencia tan desagradable en la que el enemigo de nuestras almas no quiere que nos reconciliemos con Dios, pretendiendo que tomemos nuestros pecados pasados de forma fatalista, utilizando la culpa para atormentarnos y querernos privar del perdón Divino y de su amor. No le hagas caso, es un mentiroso, justo para eso vino el Mesías, para salvarnos y rescatarnos del pecado y la mentira, para abrirnos las puertas de su reino eterno.

Así que para superar la culpa, la tristeza, y el dolor que sentimos al ser revelado(s) nuestro(s) pecado(s), luego de que el E.S. nos mostró la realidad de nuestra conducta y nos llevó a pedir perdón de todo corazón; debemos aceptar confiadas, alegres y agradecidas el perdón y el amor de Dios. Él sabe cuando hay un verdadero arrepentimiento y su perdón es total y absoluto, por eso las últimas palabras de nuestro amado Mesías y Señor en la cruz del Monte Calvario fueron: ¡CONSUMADO ES! Es decir, tus pecados, los míos, y los de todos los que se arrepientan, fueron perdonados con su sacrificio y sangre inocente. Verdad eterna que debe ser entendida y aceptada.

 

Por primera ocasión, les comparto un poema que escribí con relación a los tiempos que vivimos. Espero les guste queridas amigas y lectores:

 

UN POEMA PARA TIEMPOS DEL FIN

 

La tiniebla avanza, la noche es ya

el sol de gracia pronto se acabará;

lo inunda todo esta maldad.

Tiempo no queda ya para amar

divina siembra que el Rey dará,

ya la cosecha se ha detenido.

Por la pandemia cerradas puertas, cerradas vidas, cerrado el tiempo

pues la maldad lo cerró todo

ya nuestro Padre no escucha queja,

de quien se aparta o ya se apartó

para este el mundo es cárcel, sin una brecha

pues el hombre de su camino ya se apartó.

Sin una cara salida al sol, negado todo por falsos dioses

y pisoteado por el terror

este es el tiempo profetizado, nunca creído por lo lejano.

Este es el tiempo de resistir,

tiempo negro, no de reír, sino llorar

tiempo de extraños modos:

no de salir, no de abrazar, no de reír, sino llorar.

Tiempo de orar, de caminar por senda estrecha sin desmayar

pues por pandemia miles de muertos, y,

en todo el mundo no hay quien reclame ni a sus difuntos.

Y estos asuntos no los entiende el que no atiende la voz de Dios

 


La rebbetzin Celia C. de Hernández es consejera espiritual de la AJMM.

Email: celiacornejoh@gmail.com