Mujeres Judas
Fe y ejemplo en el hogar

Rebbetzin Celia C. de Hernndez


       Timoteo es uno de los personajes secundarios más importantes en el Nuevo Pacto (Brit Chadashá). Es uno de los pocos que tenemos sus antecedentes familiares, lo cual nos edifica y concede luz a todos los creyentes, sobre todo en estos tiempos de oscuridad espiritual en la que están inmersas la mayoría de las familias en el siglo XXI.

      De padre griego y madre judía, no sabemos que ideas religiosas y filosóficas tenía su padre, si era epicúreo o estoico, quizá era un hombre escéptico, la realidad es que de él no sabemos gran cosa (si vivía o ya había muerto). Lo que sí sabemos con certeza es que tanto su madre como su abuela eran judías fervientes, mujeres cuya fe trasmitieron a Timoteo durante su niñez y juventud, y que por los resultados debieron ser de gran ejemplo.

      La Biblia nos dice que estas mujeres dejaron en Timoteo tres (3) tesoros espirituales: 1) un corazón limpio, 2) una buena conciencia, 3) una fe no fingida. ¿Cuántos hogares judíos y cristianos en la actualidad cuentan con estas características? Muchos podrán hacer gala de sus logros materiales, pero lo cierto es que carecen de la herencia espiritual recibida por Timoteo en su hogar.

      Ante los embates del materialismo y un hedonismo desbordados, cuánta sabiduría y prudencia requieren las esposas de hoy en día para mantener la fe y la paz en casa. No se diga si se trata de un hogar mixto (judío-gentil), sobre todo cuando uno de los cónyuges es verdadero creyente y el otro no, y aunque parece una tarea imposible, la realidad es que en el Señor sí es posible para la mujer de fe.

      El fiel apóstol Pablo siempre estaba atento en edificar espiritualmente al pueblo de D-os y en hacer lo mejor posible las cosas en la obra misionera, poniendo el ejemplo a todos y en todo cuanto hacía. En el Brit Chadashá encontramos un grupo de varones que él había discipulado durante sus viajes, a los cuales enviaba de un lugar a otro, de una congregación a otra: todo con el propósito de proseguir con la obra que D-os les había encomendado.

      Había una congregación en la ciudad de Éfeso que a juzgar por la carta que les envía Shaul, se trataba de una de las congregaciones con mayor conocimiento y firmeza espiritual en el siglo I, la cual se encontraba precisamente bajo el pastorado de su joven discípulo Timoteo. ¿Te has puesto a pensar querida amiga o lector, la razón por la cuál el apóstol Shaul-Pablo lo consideró apto para esta bendita y trascendente labor?.

      Queda de manifiesto que tanto la abuela Loida como su madre Eunice hicieron un magnífico trabajo, instruyendo a Timoteo como dice el libro de Mishlei: “...Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Prov 22:6).

      A Timoteo cotidianamente se le transmitió mediante las palabras y el ejemplo una fe viva y no fingida, habiendo sido instruido desde niño en las Sagradas Escrituras. Ejemplo sabio que nos debe servir a las madres y abuelas en el presente: “...Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice” (2ª Tim 1:5).

       ¿Cuántas horas a la semana dedicas a instruir a tus hijos o nietos en las Sagradas escrituras? ¿No lo haces, cómo esperas entonces que respondan positivamente ante el pecado y tentaciones que les acechan?. Loida y Eunice no se guiaban por la tradición ni el criterio de su época, como acabamos de leer el apóstol Pablo da testimonio de la fe sincera de ambas y de sus fuertes raíces en las Escrituras.

      De manera pues que no hay mejor enseñanza que el ejemplo y en la formación de los hijos en el hogar resulta indispensable. Si queremos que nuestros hijos sean formados en el temor de D-os y en la pureza de la fe tenemos que seguir los consejos del experimentado rabino Shaul.

 

UN CORAZON LIMPIO

 

      ¿Cómo podremos lograr que nuestro corazón y los de nuestra familia se mantengan puros y sanos en medio de tanta inmundicia a nuestro alrededor? En el salmo 119:9 hay una pregunta dirigida a los jóvenes “¿Con qué limpiará el joven su camino?”. La misma Escritura nos da la respuesta en la segunda parte del versículo ya mencionado: “...Con guardar tu Palabra” y guardar significa obedecer. ¿Pero cómo podrán obedecerla aquellos que no han sido instruidos en ella, cuando sus hogares son un campo de batalla entre sus padres, o D-os es apenas una referencia religiosa para el sábado o el domingo? (dependiendo de si es judía o cristiana la familia).

      La Palabra de D-os instruye, forma, orienta, concede valores y visión de vida, da vida a los muertos espirituales (por cuanto es viva y expresada por el D-os vivo). Yeshua dijo a sus apóstoles: “...Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3).

      Timoteo conocía perfectamente las Escrituras y fue enseñado en ellas con un corazón limpio por parte de su madre y abuela. Si él hubiese observado alguna hipocresía en su madre o en su abuela -ambas judías fervientes y congruentes con la fe de patriarcas y profetas-: es probable que se hubiese inclinado hacia la cultura griega de su padre; tan llena de vericuetos filosóficos y salidas retóricas. Mas no fue así. Timoteo encontró en su madre y en su abuela un testimonio eficaz de la verdadera fe. Encontró corazones limpios que le ayudaron a mantener su corazón limpio, lo cual quiere D-os que hagamos todas nosotras en nuestros hogares.

      Debemos entonces mostrar inteligencia y sabiduría, ya que los ojos de los nuestros están puestos siempre en las madres y abuelas. Me queda muy claro que en nuestras propias fuerzas fracasaremos, pero sí pedimos la ayuda del Espíritu Santo, nuestra fe se mantendrá firme y sin fingimientos de ninguna especie.

      Considero que hoy más que nunca los creyentes (la Biblia se refiere a nosotros como “santos” por los méritos del Mesías) estamos siendo zarandeados a través de diversos medios que atacan nuestro lado humano y carnal para ver si sucumbimos (materialismo, hedonismo, placeres, mundanalidad, etc.), así como por credos orientales exóticos, filosofías ateístas, ocultismo, doctrinas de demonios, incluso por doctrinas pseudo bíblicas que apartan al creyente de D-os y de la gracia para centrarse en el hombre y sus deseos egoístas.

 

UNA BUENA CONCIENCIA

 

      ¿Qué ven nuestros hijos en el cine o la televisión? ¿Qué platicas escuchan de los mayores? (y de sus amigos) ¿En qué gastan su tiempo libre y el dinero que les damos? ¿Dedican tiempo al estudio de la Palabra de D-os?. Si te asustas con solo leer estas preguntas es obvio que tu corazón te acusa de que no estas haciendo las cosas correctamente delante del Señor. Tenemos que tener en cuenta que el mundo entenebrece la conciencia del ser humano a causa de dar la espalda a D-os; aunque peor sería si tal entenebrecimiento fuese el resultado de una doblez de corazón (la cual condena al espíritu de la persona delante de D-os).

      Aquellas personas que aman el mundo –siendo creyentes- tarde o temprano serán atrapadas y su conciencia entrará en tinieblas, dejando de ser testigos fieles del Mesías. El Señor nos advierte de manera tajante: “...No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1ª Juan 2:15). Esto no significa que aborrezcamos las cosas de este mundo (vivimos en él), sino que nuestro corazón no esté depositado en ellas, sino en amor total a Yeshua lo que trae aparejada una buena conciencia.

UNA FE NO FINGIDA

      Es probable que decenas de millones -¿o cientos?- de personas viven la fe de manera fingida, es decir, aparentan creer lo que en realidad no creen. Una cosa es decir <<creer en D-os>> y otra muy distinta <<creerle a D-os>>. Respecto a la primera Jacobo nos advierte: “...¿Crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen y tiemblan” (Sgo 2:19), de manera que no basta con creer que D-os existe (más que nadie los demonios saben de su existencia); hay que creerle lo cual significa amarle y obedecerle, aceptar sin dudar que su Palabra es inspirada y digna de absoluta credibilidad y confianza. Si al hombre le gusta que su palabra sea respetada ¿acaso D-os no espera que le demos valor y confianza a la suya?. Por tanto, el que cree en D-os debe creer también en su Palabra (Biblia), y el que cree en su Palabra debe obedecerla sin fingimientos.

      Timoteo tuvo el privilegio y la gracia de tener dos ejemplos vivos de una fe no fingida. Su madre Eunice y su abuela Loida pasaron a la historia gracias a su buen testimonio ¿acaso las madres y abuelas del siglo XXI no podemos ser como ellas? ¿qué lo impide?. Nada: excepto, el pecado y la desobediencia, ya que como dijo rab Shaul y con este texto concluimos: <<...Todo lo puedo en el Mesías Yeshua que me fortalece>> (Fil 4:13).

       

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La rebbetzin Celia C. de Hernández es consejera espiritual de la AJMM

E-mail:celiah51@hotmail.com