Los Falashas
Una historia fascinante

Myriam Levy


      Es común entre nuestro pueblo la gran variedad de fisonomías. Una de las preguntas más comunes cuando estamos charlando con una persona de la comunidad judía es: ¿eres ashkenazi ó sefaradí?, sin embargo hay otro remanente de judíos que no pertenecen a ninguno de estos dos grupos, y al ver el color de su piel nos damos cuenta que son etíopes, me estoy refiriendo a los judíos negros. ¿Hay judíos negros? Quizá más de alguno de nuestros lectores se lo estará preguntando, y la respuesta es: ¡Sí! ¡Sí existen judíos negros! Son como ya se dijo de origen etíope y son conocidos como “falashas”. También llamados “Beta Israel” (La Casa de Israel) y su origen se remonta a una interesante historia que data de tres milenios atrás.

      Podemos leer en el Tanaj que su parentesco ancestral se remonta al rey Salomón y a la reina del Sabá (1 Reyes 10:1-13 y, 2 Crónicas 9:1-12): “...Oyendo la reina de Sabá la fama que Salomón había alcanzado por el nombre de Adonai, vino a probarle con preguntas difíciles. Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande  ...y cuando vino a Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía ...Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso, y todo lo que ella pidió, además de lo que Salomón le dio. Y ella se volvió, y se fue a su tierra con sus criados” (1 Reyes 10:1.2.13).

      Como resultado de este viaje que realizó la reina de Sabá con su séquito a Jerusalén, nace la mezcla de estos dos pueblos, por lo que al retornar a su tierra además de los hijos nacidos de esta unión (entre ambos pueblos); se llevan también el mensaje de D-os de Israel, dando origen así a la comunidad judía en Etiopía.

      Esta comunidad vivía estratégicamente en las montañas de la región de Gonder (norte de Etiopía, junto a la frontera de Sudán), y a pesar de los siglos de persecuciones, no olvidaron nunca sus raíces judías. Es así que podemos observar cómo se preservó de forma milagrosa tanto su cultura como su religión.

      Es Impactante ver cómo el culto que han practicado los falashas se basa firmemente en la Biblia, debido a que se vieron aislados de Israel y de las escuelas rabínicas, por lo que no recibieron influencia talmúdica, ni de la Ley oral (Halajá), la cual desconocen por completo. Se apegan a las enseñanzas de la Torah y son escrupulosos en su observancia de las leyes dietéticas y de higiene, así como del calendario judío.

      Es una comunidad de la que no había presencia en Eretz Israel hasta fechas muy recientes, debido a que la existencia de estos judíos era desconocida para el resto del mundo judío de forma general (a excepción de ciertas noticias traídas por misioneros que no pasaban de considerarse rumores). De igual manera la comunidad etíope desconocía la existencia de otros judíos por lo que la sorpresa fue grande, ya que además de creer que eran los únicos judíos en el mundo, nunca imaginaron la existencia de ¡judíos blancos!, hasta que a finales del siglo XIX y principios del XX se tuvo contacto directo con ellos. Los siguientes acercamientos ya fueron con el moderno Estado de Israel que a principios de los años ’50 trajo a un pequeño grupo de ellos. Posteriormente, cientos de judíos llegaron al país en varios vuelos relámpagos durante la hambruna sufrida en Etiopía en 1984 y durante la guerra civil en el año 1991.

      Fue en 1984 cuando las autoridades israelíes realizaron una operación secreta de rescate para liberar a los falashas llamada “Operación Moisés”; nombre que simboliza la redención de los judíos esclavos de los faraones egipcios. La mayoría de los etíopes llegaron a Israel a través de las operaciones “Moisés” (1984-85) y “Salomón” (1991) patrocinadas por el gobierno israelí.

      La vida en Israel ha sido muy dura para estos inmigrantes ya que sufrieron un cambio radical en su modo de vida, habituados a una existencia nómada en un mundo muy atrasado tecnológicamente. En Etiopía vivían de manera muy primitiva por lo que llegado el momento para hacer Aliyah, los falashas reciben una clase donde les explican como utilizar el refrigerador, la televisión, el inodoro, mesas, sillas, autobuses, etcétera.

      Volvamos un poco atrás. Una vez llegados a Eretz Israel, después de un vuelo de 4:40 horas de duración de Addis-Abeba/ Tel Aviv, son instalados en los principales centros de absorción para ellos: Beersheva, Ashkelón, Ayelet, Lod, etc., para luego iniciar lo antes posible sus estudios de hebreo (Ulpan).

      Al finalizar sus estudios viene la etapa laboral donde debido a su limitada formación, sus oportunidades se reducen a trabajos muy sencillos, como obreros. Podemos observar que las nuevas generaciones son las que más fácil y en corto tiempo se integran a su nueva tierra que generosamente abrió sus brazos para cobijarlos; por lo que hoy en día ya se ve a más jóvenes falashas que con el tiempo han logrado una profesión, además de participar en sus deberes en el ejército de Israel.

      Quienes hemos tenido la oportunidad de presenciar en el teatro, el monólogo del joven comediante JossiVassa, “Suena mejor en Amharic” quien magistralmente y con excelente y fino sentido del humor –además de una sensibilidad impactante-, nos hace vivir el trayecto de su historia, así como el enfrentamiento cultural de un mundo contrastante, del milenario Etiopía al Israel moderno. Si tienes oportunidad de ver esta obra de teatro, ¡no te la pierdas!.

      En la actualidad hay aproximadamente 90,000 judíos etíopes en Israel, de los cuales 21,000 son sabras (es decir, judíos nacidos en Israel), y continúa aumentando su número tanto por su elevada tasa de nacimientos como por los pequeños grupos que siguen llegando desde Etiopía. Se espera que los últimos Beta Israel que viven en Etiopía puedan emigrar a Israel a más tardar en este año (2008).

LOS “FALASHMURAS”

      El rescate más espectacular fue la “Operación Salomón” que durante tres dramáticos días trajo al grueso de la comunidad judía asentada en Africa. La gran sorpresa para todos, fue descubrir que la mayoría de los inmigrantes que han llegado desde la Operación Salomón pertenece a los Falashmura.

      Se les denomina Falashmuras, para diferenciarlos del resto de la comunidad de los Falashas. Los Falshmuras además de practicar el judaísmo como el resto de sus hermanos etíopes, tienen añadida a su fe la creencia de que Yeshuaes el Mesías.

      Desde la decisión del 2002 durante el gobierno de Ariel Sharon, 300 falashmuras por mes hacen su Aliyah a Israel. Algunos argumentan que fue a principios del siglo XX que se “convirtieron al cristianismo debido a las persecuciones”, pero la realidad histórica es otra. En el Nuevo Testamento podemos ver lo que aconteció en la fe de estos hijos de Abraham, y lo encontramos relatado en un pasaje en el libro de los Hechos (8:26-40).

      En este relato, encontramos a Felipe, discípulo de Yeshua, teniendo un encuentro con un etíope (falasha) practicante obviamente del judaísmo, a quien Felipe encuentra leyendo un sefer de Isaías (cap 53, la porción referente al Mesías sufriente): “...Sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: ¿Pero entiendes lo que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que se sentara con él. Respondiendo el eunuco dijo a Felipe: Te ruego que me digas ¿de quién dice el profeta esto: de sí mismo o de algún otro? Entonces Felipe abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura (Isaías) le anunció el evangelio de Yeshua... Y el eunuco no le vio más a Felipe, y siguió gozoso su camino” (Hechos (:27-39).

      ¡Aquel hombre siguió gozoso su camino de regreso a su lejana tierra, pero regresaba con el maravilloso mensaje de salvación y de esperanza que complementaba su judaísmo con la promesa milenaria del Mesías Redentor! ¿Cuesta creer que los Falashmuras sean el resultado de las buenas nuevas que llevó este etíope? ¿Se puede dudar que el gozo de la salvación que vivifico a este eunuco, impediría llegar a su tierra y hermanos y compartir el cumplimiento profético en Yeshua? ¡Los resultados están a la vista!. SHALOM.

 

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Myriam Levy es secretaria general de la AJMM
e-mail: mlevys@hotmail.com