Secciůn de BiografŪas
Se ha ido un hombre de fť
Ernest Lloyd
(1913-2010)

Rabino Manuel HernŠndez G.


    Conocí al rabino Ernest Lloyd en julio de 1987 durante la convención anual de la Messianic Jewish Alliance of America en la capital de Pennsylvania. En una comida especial con líderes y visitantes de otros países (mi esposa Celia y yo estabamos entre los segundos), el rabino Lloyd era el centro de la reunión. Y así tenía que ser, en ese momento él era el presidente del máximo organismo del judaísmo mesiánico, la International Messianic Jewish Alliance.

Me llamaron la atención de él varias cosas. En primer lugar su seriedad y discreción. No era uno de esos hombres que tratan de ser vistos y elogiados, no obstante, su personalidad era tan atrayente que sin pretenderlo lograba ser el centro de las miradas. Por si fuera poco su estatura física le hacía sobresalir en cualquier sitio (no se diga la espiritual).

Entre las cosas que captaron inmediatamente mi atenci√≥n fue su fe, era evidente que su vida y palabras giraban en torno al Se√Īor. Su cosmovisi√≥n estaba enfocada en los asuntos divinos, en la salvaci√≥n de las almas, pero muy en particular las almas de los jud√≠os. Casi al instante consider√© que detr√°s de esa mirada paternal y apacible, hab√≠a muchos a√Īos de entrega al Se√Īor y a la causa del reino de los cielos. No me equivoqu√©, con el paso de los a√Īos pude darme cuenta que ese hombre era muy especial.

Ahora que de manera muy personal ten√≠a algo que me llamaba la atenci√≥n, ten√≠a un gran parecido con mi padre. No sugiero en absoluto que parecieran gemelos. Era en todo caso su estatura, color de piel, el porte, su manera pausada de hablar, gestos, bueno, hasta los lentes que usaba eran parecidos a los de mi padre (fallecido en el a√Īo 1978).

En cuanto a mi trato con el rabino Lloyd justo en esa comida se inició. Cuando supo que Celia y yo veníamos de México y que era primera vez en la historia del movimiento (1987) que había alguien proveniente de este país, pidió que pasaramos a su mesa y luego de unas palabras de aliento que conmovieron nuestros corazones (había alguien traduciendo todo), exhortó a los presentes para que oraran por nosotros pidiendole a D-os para que guiara nuestras vidas y pudieramos ser instrumentos de su amor y gracia para la salvación de los judíos en México.

Uno o dos d√≠as despu√©s, durante una reuni√≥n nocturna luego de un hermoso servicio donde hubo alabanza, danza y predicaci√≥n a cargo del rabino Lloyd, √©l pidi√≥ que Celia y yo pasaramos al frente para orar por nosotros y bendecirnos. Esa noche hab√≠a cerca de 2000 jud√≠os creyentes en Yeshua, de manera que no puedo describir con las palabras adecuadas la experiencia espiritual tan hermosa que tuvimos. Comprender y corroborar que D-os me estaba enviando a llevar su Palabra y mensaje a los jud√≠os de mi pa√≠s, fue m√°s de lo que en mi vida hubiese podido imaginar. Un privilegio y una responsabilidad a la que ni estaba preparado ni aspirar√≠a jam√°s, pero que acept√© de todo coraz√≥n, pues el simple hecho de que el Se√Īor pusiera su mirada en mi persona y me llamara para una empresa tan hermosa, siempre lo he considerado un enorme privilegio (mayor que ser pol√≠tico del m√°s alto nivel, y cuando digo del m√°s alto nivel lo digo con conocimiento de causa. Servir a D-os es el m√°s alto privilegio al que ser humano pueda aspirar, no importa que las mentes mundanas no lo comprendan. De hecho es imposible que lo entiendan).

Imag√≠nese el lector, el honor que debi√≥ sentir el joven Ernest Lloyd cuando fue llamado al servicio divino en el lejano 1933. Antes, sin embargo, habremos de decir que naci√≥ en la ciudad de Londres el 13 de marzo de 1913. Su padre muri√≥ durante la 1¬™ Guerra Mundial y a los cinco a√Īos su madre le dej√≥ al cuidado de una casa hogar, lo cual nos permite ver que el dolor le visit√≥ desde sus primeros a√Īos.
Ernest contaba con frecuencia que los a√Īos m√°s duros de su juventud los pas√≥ en un hogar ¬ďcristiano¬Ē. Una pareja le adopt√≥ a los 16 a√Īos de edad, y lo que pareceria una historia con final feliz, ocho d√©cadas despu√©s era todav√≠a recordado con incomodidad, debido a que en realidad el ¬ďjud√≠o¬Ē se convirti√≥ en el trofeo de una pareja religiosa que nunca hab√≠a entendido el amor de D-os, olvidando que se trataba de una persona con ideas y deseos de tener una vida propia. En una biograf√≠a escrita por Myriam Levy hace un lustro en esta misma revista, dec√≠a: ¬ďErnest comenz√≥ a sospechar que el afecto sentimental que ¬ęprofesaban por el jud√≠o¬Ľ, en realidad no era genuino y sus motivos eran transformarlo en un respetable ni√Īo cristiano, en un ¬ętrofeo de gracia¬Ľ para mostrarlo a los dem√°s¬Ē.

Lloyd dec√≠a que ¬ďla miseria que experiment√≥ en esa casa no le permiti√≥ ser feliz, ni siquiera por una hora¬Ē. Por eso es que √©l sosten√≠a que ¬ęlos verdaderos amantes de Israel hablan m√°s elocuentemente por sus acciones que por sus palabras¬Ľ. Afirmaci√≥n que se ajusta a la raz√≥n y la experiencia.

En una autobiograf√≠a, el rabino Lloyd cuenta que reconoci√≥ a Yeshua en la Biblia y habiendo sido impactado su coraz√≥n, crey√≥ en √©l y le entreg√≥ su vida a los 17 a√Īos ¬ę¬ÖNo fue como la experiencia de Reb Shaul camino a Damasco. Tampoco vi una luz del cielo, pero cuando en realidad confi√© en D-os fue cuando entend√≠ que nada podr√≠a hacer para salvarme a m√≠ mismo, sab√≠a que Yeshua lo hab√≠a hecho todo por m√≠. No me sent√≠ euf√≥rico, pero s√≠ sent√≠ una tremenda paz interior y sab√≠a que mi vida ten√≠a ahora un prop√≥sito al depositarla en manos de mi Salvador¬Ľ.

Pocos a√Īos despu√©s, la British Jewish Society le entrevista (1933) y contrata como enlace para la organizaci√≥n con la intenci√≥n de que buscara apoyo entre la juventud y las congregaciones cristianas. Fue contratado como estudiante sin paga y ten√≠a que ir en calidad de ayudante a un dispensario m√©dico (en un barrio jud√≠o), al que llegaba todos los d√≠as luego de caminar seis millas, aunque estaba en mejor condici√≥n que la mayor√≠a de los pacientes, que adem√°s de estar enfermos eran pobres (la mayor√≠a no ten√≠a ni siquiera para la consulta que costaba seis pennys). En en el dispensario m√©dico Ernest mezclaba su labor humanitaria con oraci√≥n unida a los pacientes en necesidad, as√≠ como la meditaci√≥n b√≠blica, pues desde peque√Īo mostr√≥ el don de la palabra (era un predicador elocuente y veraz).

Conoci√≥ a una joven de nombre Jessie y se cas√≥ con ella en 1937. Tuvieron dos hijos: Peter y Martin, a los cuales criaron en los a√Īos dif√≠ciles de la 2¬™ guerra mundial. Durante los d√≠as de la guerra Ernest as√≠ como otros jud√≠os mesi√°nicos, sirvieron para traer y recibir en Inglaterra a jud√≠os del continente y darles la ayuda que requer√≠an.

En 1951 el rabino Ernest es enviado a Sudafrica para reconocer la tierra, pero siendo un hombre con amor a D-os y a las almas, funda en ese país una rama local de la BJS. Los judíos de Sudafrica comienzan a responder al mensaje del Mesías y para 1953 la BJS local ya era autosuficiente, al grado de apoyar financieramente el trabajo de la BJS en Haifa (Israel).

Su esposa Jessie siempre tuvo el amor y la grandeza de entender el llamado divino para su marido y nunca estorbar en los planes del Se√Īor (con la soledad que esto representaba para ella y sus hijos), as√≠ que el 12 de marzo de 1953 Jessie y sus tres hijos le dicen adios a Ernest quien parte rumbo a Australia y Nueva Zelanda para llevar el mensaje del Mes√≠as a los jud√≠os de estas tierras, retornando a Inglaterra ocho meses despu√©s.
Era un hombre vigoroso, incansable, dispuesto a Servir a D-os y al pueblo judío en todo momento. Para darnos una idea de su labor tan transcendente, en 1957 inicia una larga gira de seis meses en la que visita Ceylán (Sri Lanka), India, Australia, Tasmania, Nueva Zelanda y Canadá. En esta gira voló un total de 46 mil millas y habló en 279 reuniones, lo cual nos muestra que el D-os que tomó a rab Shaul es el mismo de siempre. El transforma y hace su obra de amor cuando hay alguien dispuesto a seguirle y obedecerle.

Ante la falta de espacio para narrar la vida de un hombre de esta estatura, resta decir que en 1977 fue nombrado presidente de la Messianic Jewish Alliance of Great Britain y en 1984 presidente de la International Messianic Jewish Alliance, cargo que desempe√Ī√≥ por dos per√≠odos consecutivos, acompa√Īandole una reputaci√≥n de hombre sabio, pacificador, de palabra suave y profunda visi√≥n espiritual. Al terminar su encargo de presidente, la IMJA le nombr√≥ Vice-presidente honorario vitalicio.

En M√©xico tuvimos la dicha de tenerlo como conferencista ¬Ėy gozar de su c√°lida amistad y presencia- en la reuni√≥n de la IMJA en mayo de 1997, en la ciudad de Puerto Vallarta (de la cual acompa√Īamos unas fotos ¬Ėen la versi√≥n impresa). Nadie podr√° olvidar su pr√©dica firme, b√≠blica y teol√≥gicamente vigorosa, portadora de fe y esperanza para los oyentes, pero sobre todo, nadie podr√° olvidar su testimonio de hombre recto, √≠ntegro, alguien que adem√°s de creer en D-os le crey√≥ a D-os y vivi√≥ siempre conforme a su Palabra. De este tipo de varones es a los que la Biblia se refiere ¬ęLa memoria del justo ser√° bendita¬Ľ (Prov 10:7). O como dice en otro texto, y en el entendido que nuestra redenci√≥n es por gracia, pero que elogia las vidas de santidad ¬ęBienaventurados los ¬†muertos que mueren en el Se√Īor. S√≠, dice el Esp√≠ritu descansar√°n de sus trabajos porque sus obras les acompa√Īan¬Ľ (Ap 14:13). Duele la perdida de un hombre de fe como el rabino Ernest Lloyd, sin embargo tenemos la certeza de volvernos a ver en el reinado eterno del Mes√≠as Yeshua. ¬°Am√©n!.