MUJERES JUDIAS
El Seor viene
(Ha Jazar El Retorno)

RebbetzinCelia C. de Hernndez


     En el mundo cristiano se usa la palabra aramea «Maranatha» que significa «El Señor viene». La historia nos relata que antiguamente esta palabra era usada como saludo entre los creyentes, como también durante la conmemoración del último Seder de Yeshua (lo que los cristianos nombran “la cena del Señor”).
     En el último capítulo de la 1ª Carta a los Corintios, el rabino Shaul dice entre otras cosas «el que no ame al Señor Yeshua sea anatema».  En otro capítulo de esa misma epístola, Shaul anota algunas instrucciones relativas al último Seder del Mesías y cómo judíos y cristianos debemos comer y beber en recordatorio de ese pacto del Señor con su pueblo, pues por medio de la copa anunciamos su muerte como el sacrificio perfecto hasta que él retorne (11:25-26)

¡VEN, SEÑOR YESHUA!

     Esta palabra utilizada por el rabino Shaul (el San Pablo de los gentiles), aparece también en un petición que hace el apóstol Juan casi al final del libro de Apocalipsis “Ven, Señor Yeshua” (22:20); petición que tiene relación directa con lo anunciado por el propio Mesías antes de darnos redención y ofrecerse como cordero inocente para pagar todos nuestros pecados: “Vendré otra vez” (Juan 14:3)

VENDRÉ OTRA VEZ
    
     Los creyentes de los primeros siglos tenían urgencia por llevar las Buenas Nuevas del Mesías de Israel a todo el mundo conocido ya que consideraban que su retorno era inminente. Paradójicamente, hoy que las señales de su retorno son cada vez más claras –de acuerdo al cuadro descriptivo de la profecía bíblica-, gran parte de los creyentes no participa en nada para llevar las Buenas Nuevas a una humanidad que cada día se hunde más en el fango y la incredulidad. Shaul se pregunta al respecto, intentando llevar a una reflexión a los creyentes indiferentes ante la salvación de su prójimo. “¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?¿Y cómo oirán si no hay quién les predique?” (Rom 10:14).

PRIMERO A LAS OVEJAS PERDIDAS DE ISRAEL

     Yeshua les dijo a sus apóstoles, y por consecuencia a los creyentes de todos los tiempos «Vayan  primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel» (Mat 10:6). La orden es clara y no deja lugar para dudas, tan es así que el incomprendido y vilipendiado (por unos y otros), el fiel rabino Shaul ratifica y aclara «Porque no me avergüenzo del evangelio (Buenas Nuevas), porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree: al judío primeramente, como también para el griego (gentil)» (Rom 1:16). Por desgracia la inmensa mayoría ni lleva la Palabra y el mensaje de salvación a los que no conocen al Señor, mucho menos está consciente de su glorioso retorno. Han olvidado la promesa que Israel ha estado esperando por miles de años: ¡El Mesías Rey!.

EL PELIGRO DE UNA VIDA ESPIRITUAL DESCUIDADA

    La mayoría de las personas son cuidadosas en su agenda de trabajo, en su economía, tiempo, familia, etc., sin embargo en las cosas del espíritu la mayoría es descuidada. En una ocasión Yeshua contó una parábola de un siervo negligente y descuidado para ilustrar ante sus oyentes dos cosas fundamentales: el descuido voluntario de la vida espiritual y la llegada sorpresiva del Mesías (Mat 24:42-51).
     Aquel siervo solo tenía en mente sus ambiciones y proyectos personales. Nunca pasó por su cabeza agradar y obedecer a D-os, relegando siempre las cosas divinas al creer que su amo tardaría mucho tiempo en regresar, entregándose por consecuencia a todo tipo de placeres y mundanalidad (vs. 48-49). La historia nos dice que el siervo negligente perdió todo, lo cual en palabras de Yeshua suena estremecedor «Echadlo a las tinieblas de afuera, donde será el lloro y crujir de dientes»(Mat 25:30).
     Muchas personas al creerse “mejores” que D-os, cuestionan ésta y otras sentencias bíblicas. Sin embargo estas mismas personas se contradicen cuando ven a un juez soltar a un delincuente empedernido (y los hombres somos así delante del D-os santo y justo: ¡pecadores empedernidos!).

TRABAJEMOS EN LA VIÑA

      El tiempo es corto para perderlo en cosas y temas insustanciales y frívolos, sobre todo si tenemos en cuenta que «El Señor viene». El mismo ha sido quien nos ha dado la orden de llevar las Buenas Nuevas a los que no le conocen, Él mismo nos ha dado esa potestad, así como su Espíritu y conocimiento de su Palabra (la que antes no entendíamos) para llevar ese mensaje de esperanza y salvación a los que no tienen ninguna o limitada a sus días terrenales.
     No nos conformemos a las cosas de este mundo, ni vivamos de manera egoísta como si nada pasara. La eternidad de las personas se encuentra de por medio y en vida es donde las personas deciden dónde pasarla. Judíos y cristianos que hemos entregado nuestra vida a Yeshua y vivimos conforme a su Palabra no podemos ni debemos quedarnos callados, sabemos lo que está sucediendo y las cosas que vienen (no en detalle, pero sí los grandes eventos). ¿Dejaremos nuestra comodidad e indiferencia para bendición de nuestro prójimo? ¿En un acto de amor y obediencia a D-os les llevaremos su Palabra?.
     En días pasados mi esposo me pasó una biografía que acababa de leer. Se trata de Albert Schwitzer, un judío alsaciano que creyó en Yeshua (su familia fue parte de esa gran ola de judíos europeos que en siglo XIX creyeron en Yeshua y pasaron a las filas del cristianismo). La cuestión es que este ilustre varón a los 38 años siente el llamado divino para predicar y atender las necesidades de los negros en África, y decide dejar su elevado estatus de músico, teólogo y filósofo, para estudiar la carrera de medicina. Siendo una celebridad, sus amistades e incluso entre los círculos misioneros creyeron que Schweitzer se había vuelto loco.
No, simplemente había escuchado la voz divina y decidió obedecer, pasando casi el resto de sus días en el hospital de Lambarené, en Gabón, el cual él mismo construyó con sus manos y recursos económicos. En 1952 le dieron el Premio Nobel de la Paz, si bien Schweitzer veía en estas cosas un simple medio para llevar más recursos y atender mejor a aquellos negros pobres y enfermos a los que nadie les hubiera predicado el amor y mensaje del Dios y Mesías de los judíos ¿o sí?.

PREDICAR CONLLEVA RETOS

     Algunas mujeres ingenuas piensan que llevar las Buenas Nuevas es una cosa “romántica”. La realidad es que tiene poco de romántico, la esencia de hacerlo nace y se sostiene en el amor, que proveniente e interpretado de los dos mayores mandatos de la fe judeocristiana, es amor a D-os y amor al prójimo.
   Llevar el mensaje de salvación tiene costos espirituales, políticos, económicos, etc., además de incomprensión, habladurías e incluso hasta ofensas, pero como le dijo el Señor al profeta Ezequiel «Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde» (Eze 2:6). El trabajo aparenta muchas dificultades, de hecho las tiene, pues la descripción bíblica es precisa. Lo que no podemos perder de vista es que si D-os nos ha enviado también a nosotras las mujeres, no debemos tener miedo, Él va y estará siempre con nosotras.
    No olvidemos que así como el Faraón (Paró) no quería dejar salir al pueblo hebreo que tenía esclavizado, así también el enemigo de nuestras almas tiene esclavizadas a las personas mediante las cadenas del pecado. Por eso es que Yeshua dijo categórico: («El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan eterna» Juan 10:10). El diablo mata y destruye; el Mesías libra de la esclavitud del pecado y da vida.

LA MUERTE ESPIRITUAL

     Todas las personas o cuando menos la mayoría están conscientes de la situación actual del mundo, de la podredumbre moral y espiritual en la que nos ha tocado vivir, así que como Dios le dijo al profeta Ezequiel, nosotras también debemos estar atentas a las cosas que nos rodean. Todos los días debemos orar, mantener limpia nuestra relación con Dios y ser luz en la sociedad como advierte la Escritura «Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa en medio de la cual resplandecéis como luminarias en el mundo» (Fil 2:15). Sabemos que la gracia del Señor nos sostendrá hasta el final, pero no debemos ser ingenuas y descuidarnos en la fe, lo cual nos expondría a la muerte espiritual. La generación del éxodo nos puede proporcionar los ejemplos necesarios al respecto.
     Sin embargo y a pesar de todos los peligros que nos acechan, siempre debemos tener presentes el amor y la gracia, pues es Dios quien nos sostiene y sostendrá y no nuestra inteligencia o limitadas fuerzas, de allí la necesidad de que dependamos siempre de Él (en lo cual radica nuestra seguridad y efectividad, así siempre ha sido el camino de la fe). El mundo actual va dando tumbos y en momentos parece herido de muerte a causa de tanto pecado, no obstante, Dios mantiene todo el universo bajo su control y la Biblia nos permite ver lo que está sucediendo. No así los incrédulos y los desobedientes, las multitudes dominadas por el ateísmo, el materialismo y los placeres mundanos.
     Judíos y cristianos que todavía nos mantenemos espiritualmente despiertos, tenemos el deber de compartir las Buenas Nuevas de salvación en la medida que nuestras fuerzas y circunstancias nos lo permitan. Yo soy una simple ama de casa –como muchas de las lectoras de esta columna-, aún así, trato de esforzarme queridas hermanas, encontrando este medio idóneo para compartir ese bendito mensaje y alentarles a ustedes (y a otras personas que nos leen) para que también continúen haciéndolo o lo hagan, según sea el caso.

MALDAD Y VIOLENCIA

     El profeta Oseas nos describe un cuadro social tan terrible, que tal pareciera lo hubiera escrito en el siglo XXI y no hace XXVIII siglos: “Oíd palabra de Adonai, hijos de Israel, porque Adonai contiende con los moradores de la tierra” –para luego hacernos un listado de todas las causas-“porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden…”(4:1-2). En aquel tiempo y como el pueblo no se arrepintiera de sus malas acciones vino el juicio divino. En la actualidad no hay país de la Tierra en el que no se haya predicado al Dios de Israel y el mensaje de su Mesías, solo que a diferencia de la época de Oseas, entonces el juicio vino solamente sobre Israel por causa de su rebelión espiritual, en cambio ahora vendrá sobre todos los pueblos de la Tierra. Humanamente yo sé que todas las personas desearíamos otra cosa, pero nuestra sabiduría y conocimientos son finitos, limitados de sobremanera; en cambio Dios su sabiduría es perfecta e infinita, por tanto sabe las razones plenas que le llevarán a un juicio universal antes de que el Mesías reine en Jerusalén, sometiendo antes toda maldad y violencia de los hombres para que el reinado de Yeshua sea perfecto como Israel y la cristiandad lo ha esperado por siglos. Unámonos en oración mis queridas amigas y hermanas para que todos estos eventos no nos tomen a nosotras o a nuestros hijos y nietos por sorpresa; que el Señor nos encuentre trabajando fielmente en su viña, y pidamos como Yohanán en la Isla de Patmos: ¡Ven, Señor Yeshua!.
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La rebbetzin Celia C. de Hernández, es consejera espiritual de la AJMM

E-mail: celiah51@hotmail.com