Mujeres Judas
El Desposado Fiel y Verdadero-
LAS BODAS DEL MESAS CON ISRAEL Y LA IGLESIA -

RebbetzinCelia C. de Hernndez


La fidelidad viene a la mente como una palabra clave. Sobre todo cuando pensamos en una relación, en una amistad, en algún pacto o convenio de cualquier índole. No se diga en una pareja próxima a contraer matrimonio. En el matrimonio la fidelidad se suma al otro gran tesoro con el que juntos hacen posible y trascendente la primera institución en la tierra: El amor.

     Sin la fidelidad el amor se extingue y sin el amor la fidelidad no es posible. Ante la falta de ellos un hogar pronto se desvanece y el pacto que en un momento se juraron bajo la jupá o ante el altar (depende si la pareja es judía o cristiana) queda expuesto a romperse «¡Prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad y amarte y respetarte todos los días de mi vida!»

 

ADONAI HIZO PACTO CON ISRAEL

 

     Nuestro Dios hizo un pacto semejante con Israel, y no sale de sobra decir que el Señor siempre cumple su parte. En su pacto Dios –escrito en el Tanaj para que siempre lo podamos leer y recordar- expresa su amor eterno para Israel. La cuestión es que Él esperaba y espera de su pueblo amor y fidelidad y para nuestra vergüenza, somos su pueblo los que le hemos sido infieles muchas veces y en muchos sentidos, tanto colectiva como individualmente.

     A través del profeta Oseas encontramos dos textos tremendos. En uno, Dios utiliza la dolorosa experiencia de infidelidad matrimonial sufrida por el profeta para mostrar que el pueblo judío (y por consecuencia la Iglesia) ha sido igual de infiel, lastimando hasta lo más profundo el corazón santo y perfecto del Señor:

 

-“No tendré misericordia de sus hijos, porque son hijos de prostitución. Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida… Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal” (Oseas 2:4-8).

 

     En el otro, así como el profeta Oseas está dispuesto a perdonar a la infiel Gomer, Dios también está dispuesto a perdonar a Israel y desposarse nuevamente con su amada (en la Biblia el Señor compara a Israel con una “kalᔠo novia):

 

-“Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Adonai” (Oseas 3:19-20).

 

EL VALOR DE LA FIDELIDAD

 

     En noviembre de 1988 mi esposo escribió un artículo para una revista, en el cual decía que la fidelidad es también sinónimo de constancia, apego, devoción, lealtad, pero que en estos tiempos es una virtud muy escasa en el género humano. El escribía que antaño la fidelidad era un don anhelado por muchos, pero que ahora es lo que menos parece importar, que lo que importa actualmente es el beneficio propio, que no importa cuánta gente quede atropellada y lastimada. Así que la infidelidad en la pareja y en todas las relaciones humanas se ha vuelto lo cotidiano, casi “normal” para los hijos del postmodernismo y la postcristiandad.

 

MATRIMONIO: UNA HERMOSA AVENTURA DE AMOR

 

     Retomando lo que dice el profeta Oseas, el nos advierte “al final conocerás a Adonai”, es decir, cuando el Mesías retorne y se despose con su kalá (integrada por judíos y cristianos de todos los tiempos que realmente le han amado y entregado sus vidas, que han vivido conforme a su Palabra). Igual sucede en el matrimonio, es hasta entonces que conocemos realmente al marido pues durante el noviazgo sólo conocemos una parte de su vida y carácter, convirtiendo por tanto al matrimonio en una hermosa aventura de amor en la que lo mejor llega una vez consumado el sacramento.

     Hace unos días en nuestra sinagoga celebramos una boda muy hermosa. La jupá se instaló en un bellísimo jardín en la orilla de una colina, y en la parte de abajo se contemplaba el lago más grande de México. Como la boda fue al atardecer la ceremonia lució espectacular y con la predicación del mensaje Divino dirigido hacia los novios, hizo que la presencia del Espíritu del Señor alegrara el corazón de la pareja y de los presentes.

     Y si esta boda se nos hizo increíble, las bodas del Cordero (Mesías) con su amada Israel-Iglesia serán algo jamás visto en el tiempo eterno. Una aventura de amor que durará por siempre, donde el desamor, la infidelidad y el divorcio no tendrán cabida  jamás. Para quienes no están acostumbrados a leer la Biblia les he de decir que en las bodas del Mesías no habrá una novia forzada ni movida por otra cosa que no sea el sincero amor. Dios nunca ha pedido ni deseado que se le ame a la fuerza, quienes a través de los siglos hemos respondido al amor que Él nos ofrece ha sido de manera voluntaria ¿Habrá algo más sublime, perfecto y absolutamente confiable que el amor de Dios?.

 

LA NOVIA SE ESTÁ PREPARANDO PARA LA BODA

 

     A través de la historia la novia del Mesías Yeshua ha aceptado públicamente y con gozo manifiesto, esta figura (de la novia) para consumar por la eternidad la unión con su Señor. Tal vez para las mujeres más jóvenes les resulte difícil digerir esta comparación (debido a que no son pocas las que van al altar con la idea presente del divorcio si no funciona), sin embargo las que fuimos formadas en otra época con valores sólidos esta idea nos resulta fascinante.

     La Biblia nos dice que las novias (que son representadas por las corrientes judías y cristianas que creen en el Mesías Yeshua) además de esperar ese día glorioso en que una fiesta espiritual nunca vista, marcará una nueva era para la humanidad: el inicio del reinado del Mesías hijo de David (no hay que perder de vista que Yeshua desciende directamente del rey David y que luego de la destrucción del Templo en el año 70 d.C. no hay ningún judío que pueda comprobar con certeza y verdad su parentesco con David, debido a que los rollos de las genealogías también fueron destruidos).

 

EL MESIAS VIENE POR UNA NOVIA FIEL

 

     El Señor siempre es y será fiel, el problema entonces queda de nuestro lado. Así que para mantenernos fieles hay que orar para depender de Dios, hay que leer la Palabra para nutrir nuestro espíritu y hay que pedir la guía y ayuda del Ruach ha Kodesh (E.S.) para vivir rectamente en medio de una sociedad casi en total descomposición. Los incrédulos se burlan de nosotras las creyentes, consideran que nuestra fe es algo fantasioso, y por si faltara algo, de vez en vez aparecen charlatanes religiosos que anuncian con día y hora “el fin del mundo” haciendo que los hijos de Dios parezcamos personas “ignorantes” y “fanáticas” sin considerar en absoluto que todo lo que creemos tiene sustento en la Palabras del Dios de Israel, y que su palabra profética siempre se ha cumplido al pie de la letra. ¿Acaso ya olvidó la humanidad que a muchos de los que todavía viven les tocó ver con sus propios ojos el nacimiento del Estado de Israel luego de una diáspora de casi 19 siglos, cumpliéndose literalmente la profecía de Isaías? (66:8).

     Dios en su gracia ve a su novia fiel, vestida con vestiduras blancas de lino resplandeciente -que representan la salvación, vestiduras carentes de pecado que ha sido borrado por la sangre del Cordero en la cruz del Monte Calvario- (Ap 19:8). El Mesías no ve a una novia sucia, aunque la realidad es que todos dejamos mucho que desear frente a la santidad de Dios. El ve a su amada fiel, limpia, digna, lo cual muestra su gracia perfecta, pero también nos debe mover a la obediencia, a ser sal y luz en un mundo en tinieblas espirituales.

 

LOS PELIGROS ESPIRITUALES DE LA NOVIA

 

     Por milenios la novia ha tenido que luchar contra los cortejos del enemigo de nuestras almas que siempre la ha querido engañar. A veces por medio de doctrinas y enseñanzas falsas y heréticas, otras por medio del hedonismo y los placeres, unas más por medio del poder y la materia, pero siempre con la intención de impedir esa unión eterna entre el Mesías y su amada.

     Pero el Mesías nos ha pedido con sencillez y claridad «sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida» (Ap 2:10). La fidelidad a Dios, la fidelidad a su Palabra eterna son las anclas seguras para llegar a esa anhelada boda con el Señor, si bien esa fidelidad también debe reflejarse en nuestras acciones cotidianas. En el evangelio de Mateo el Mesías nos advierte por medio de una parábola que las novias esperando al Mesías todas se durmieron, pero la mitad de ellas teniendo aceite en sus lámparas corrieron gozosas a recibir al novio, mientras que las otras no previsoras se perdieron (25:1-13).

     No permitamos queridas hermanas y lectores que visitan esta columna, que el sueño y el cansancio que nos produce este mundo materialista, violento, esclavo del sexo y sus pasiones, que se ha rebelado contra Dios nos venza. Les aliento a que permanezcamos fieles a la fe que Dios ya nos ha dado como regalo eterno (Efe 2:8) esperando al Novio para la boda final. Y si en algún momento el sueño nos vence tengamos en todo momento nuestra lámpara bien cargada de aceite para salir al encuentro de Yeshua, ya que una vez consumada la boda gozaremos de su reinado eterno, tal y como lo creyeron patriarcas y profetas. ¡Que Dios los bendiga todos!.

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La rebbetzin Celia C. de Hernández, es consejera espiritual de la AJMM

E-mail: celiah51@hotmail.com