Mujeres Judías
¿Cómo purificar el corazón?

RebbetzinCelia C. de Hernández


      Por lo general somos muy indulgentes con nosotros mismos, no se diga con nuestros hijos y nietos. Muchas veces sabemos que las cosas no están bien, y en aras de un “amor” mal entendido, por cierto alejado de la Biblia, dejamos pasar las cosas malas con todo lo negativo que esto implica. La Escritura nos dice que <<Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y perverso>> (Jer 17:9), lo peor es que en incontables ocasiones nosotras mismas dejamos que nuestro corazón nos engañe.

HAY QUE QUITAR EL MAL

      A través de su Palabra D-os nos advierte que quitemos el mal de entre nosotros “...quitarás el mal de en medio de Israel” (Deut 17:12); precepto que ratifica más adelante (19:19) de diversas formas y en distintas ocasiones.
      Si recordamos la Epístola a los Corintios, el rabino Shaul les advierte a los creyentes de esa ciudad en forma severa para que no caigan en el mal de la “...idolatría, ni en la codicia, ni en los pecados sexuales, ni en tentar al Señor, como tampoco en la murmuración” (1ª Cor 10:5-11) ¿Lo escribió nomás para ellos o para todos los creyentes? ¡Pues para todos lo escribió!, ya que todos estamos expuestos a toda especie de mal y desobediencia.
      Nosotras como madres y abuelas tenemos tareas extras. El libro de los Proverbios nos habla de la necesidad de que nuestros hijos caminen por sendas de obediencia y justicia, pero para esto requieren de la fe ya que sin ella es imposible agradar a D-os. ¿Cómo lograr que nuestros seres amados tengan fe? Me anticipo y siguiendo el consejo de la Escritura, instruyéndolos en ellas; poniéndoles el ejemplo, ayudándoles siempre a confiar en D-os. A que pongan en las manos de D-os sus vidas y todas sus necesidades, pues en la medida que ellos vean las respuestas de D-os su fe se irá fortaleciendo.

HAY QUE CORREGIR LAS COSAS TORCIDAS

      Una de las cosas en que a las mujeres nos cuesta más trabajo obedecer a D-os es en la corrección a los hijos. Sin embargo la Biblia nos dice que desde temprano lo hagamos, de hecho sabemos que el criterio divino choca en ocasiones abiertamente con lo que dice la psicología y ciertas corrientes del pensamiento moderno. En los Proverbios el Señor nos advierte sentencias como estas:

  1. El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige. (13:24)
  2. La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él. (22:15)
  3. No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol (23:13-14)
  4. La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre. (29:15)

 

      Muchas madres al leer lo anterior es probable que se escandalizarán, sin embargo debemos preguntarnos: ¿El que creó al hombre se equivocó de criterio y ahora sus criaturas somos más sabias que Él? ¿Sabrá D-os más cosas de nosotros mismos o ya le superamos, lo cual no lo considero en absoluto?. Tenemos que entender que si no formamos a nuestros hijos en disciplina, menos nos animaremos un día a corregirlos.
      En todo este proceso el ejemplo del padre y la madre, de las abuelas, o de la madre solamente (de ser este el caso) resulta definitivo. Tenemos que instruirles en la Palabra y vivir nosotros mismos esa Palabra, de lo contrario les enseñaremos el camino cómodo y conocido de la hipocresía (siempre tan popular). En un hogar que se diga que hay creyentes, la Biblia tiene que ser la norma que rija todas las acciones. Es lo normal. Lo anormal sería que nos digamos creyentes y vivamos como impíos.
      Así que debemos estimular nuestras familias en un ambiente de amor forjado por el Espíritu del Señor, el cual se prepara viviendo conforme a la voluntad divina, lo que nos lleva por consecuencia lógica y natural ¡A CORREGIR LAS COSAS TORCIDAS!. Así que mi querida hermana y amiga: cuando veas que tus hijos o nietos hacen cosas indebidas no te hagas disimulada. Ayúdales a que crezcan en la fe, señálales lo malo y confróntales para que no lo vuelvan a hacer, lo que de paso les ayudará en el futuro para que sean personas de bien. Los hijos berrinchudos son los violentos del mañana, los hombres iracundos e intemperantes con su prójimo.
      En cuanto a los malos hábitos también deben ser corregidos a tiempo para evitarles el camino equivocado. Hay que ayudarles con amor y paciencia (pero con firmeza) para que entiendan antes de que sea demasiado tarde. La Biblia nos relata la historia de Acán (de la tribu de Judá) y como él, su familia y posesiones perecieron, todo por no deshacerse del “anatema” (Josué 7:15-26) ¿El hábito de mentir adónde les llevará después...? ¿El hábito de la pereza, de no querer hacer ninguna tarea en casa adónde les conducirá una vez que sean adultos...? ¿El hábito de fumar, no les llevará después a otros vicios mayores...? ¿Qué sucederá el día de mañana si no les corregimos cuando siempre quieren salirse con la suya, aún de manera injusta...?.
      En un libro de mi esposo encontré esta anécdota: -“...Los niños que han sido tratados como si fueran el centro del universo no soportan a los demás niños, o lo que es peor, a veces ni siquiera se soportan a sí mismos. Y castigarles es un difícil reto” (Fred G. Gosman, ¡Basta ya de hijos malcriados!, Ed. Roca. México 1993, pág. 86).

¿CÓMO ESTÁ NUESTRO CORAZÓN?

      Tenemos que analizarnos de manera continua. Si nos interesa nuestro estado de cuenta en el banco, con mayor razón debe interesarnos la situación espiritual de nuestro corazón. Y como sabemos que pecamos continuamente de diversas formas (pensamiento, palabra, obra y omisión) continuamente debemos arrepentirnos. Que nunca se nos olvide que D-os es santo.
      En la medida que nuestros seres queridos vean que doblegamos nuestro orgullo delante de D-os y reconocemos nuestras faltas, ellos también aprenderán a arrepentirse. Sabrán que ofender a D-os y al prójimo es un asunto serio y que los hijos de D-os no debemos vivir como viven los demás ¿cuál sería entonces la diferencia?. En todo esto la Palabra será nuestra luz y el Espíritu Santo nos guiará a toda verdad para así poder mantener limpio nuestro corazón.

ENCAUZEMOS NUESTRAS FUERZAS A LOS PLANES DIVINOS

      Así como en tiempos pasados D-os envió su Palabra a Israel, de igual manera la envía ahora (Biblia) para librarnos de tantos peligros y asechanzas, evitándonos la dañina costumbre de vivir conforme a nuestros propios planes y no a la voluntad divina. El Señor habló al pueblo en tiempos del profeta Oseas y les dijo: “...Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer” (11:7), actitud que persiste entre el pueblo de D-os hasta nuestros días (tanto entre judíos como cristianos).
      Todo mundo asegura que su camino es el correcto, que “vive bien y decentemente”, pero en la mayoría de los casos D-os no ha sido consultado a la hora de tomar decisiones, de manera que la persona y la familia viven ajenos a los planes divinos.
      Tal situación produce fisuras espirituales por las cuales el mal puede colarse a las vidas y hogares. La manera más eficaz de evitar que el mal penetre y nos lastime, es orando al Señor para toda decisión; pedir su guía expresándole nuestro deseo de hacer Su voluntad, así que tenlo por seguro que El nos guiará, así dice su Palabra: “...Encomienda a Yawveh tu camino, y confía en El; y él hará” (Sal 37:5), “...Reconócelo en todos tus caminos, y El enderezará tus veredas. No seas sabio a tu propia opinión” (Prov 3:6-7).

ES NECESARIA LA DISCIPLINA Y CORRECCIÓN DEL SEÑOR

      En esta generación hedonista y materialista, la disciplina y la corrección son vistas con menosprecio. Con la cosa de los derechos humanos se ha disimulado el pecado propio y el ajeno, de esta forma unos y otros se tapan sus faltas, el problema es que mientras tanto el mundo se hunde. La Escritura nos dice al respecto: “...Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota al que recibe por hijo  ...pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” (Heb 12:5-8). ¿Acaso D-os no disciplinó a Moisés, a María a su hermano Aarón, al rey David, a nuestro pueblo cuando se rebelaba contra Él?.
      Tenemos que entender que el verdadero éxito en la vida no está en los logros materiales y profesionales. El éxito delante de D-os se logra conquistando las tierras inhóspitas de nuestro propio corazón. El Dr. Augusto Cury escribe en su libro “El Maestro de maestros”, que hay una escuela, la de la vida, en la que los mejores alumnos no son aquellos que se enorgullecen de sus logros, sino los que reconocen sus pecados y limitaciones.
      En un intento de resumir esta reflexión que les comparto, creo que todos necesitamos darnos un tiempo (y tiempos cotidianos) para sentarnos a los pies del Padre eterno, reconociendo nuestra condición finita y nuestra necesidad continua de su amor y ayuda para salir adelante nosotras y nuestras familias. Que tomadas de su mano y de su gracia, vivamos conforme a Su voluntad, de tal forma que podamos enseñar a los nuestros en los caminos de D-os, que los formemos de manera disciplinada y si alguna vez requirieran de la corrección, lo hagamos con amor y por su bien.
      Despidiéndome con el conocido texto bíblico: “...Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece” (Prov 27:6). ¡Que el Señor nos bendiga a todas y a nuestras familias!.

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