MEDITANDO EN LA SINAGOGA
LAS PALABRAS DE YESHUA

Rabino Manuel Hernández G.


Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado" (Mat 12:37) señaló de manera tajante el Mesías. Y es que las palabras tienen valor, conllevan compromiso o rechazo implícito, no son meras exhalaciones ociosas de lo contrario viviríamos en una caótica Babel donde todo carecería de sentido.

Así que la advertencia de Yeshua permanece vigente, incluso para las nuevas generaciones: tan proclives a la superficialidad, al hedonismo y la incredulidad. El peso de las palabras les significa poca cosa; posición que ante D-os les deja en las peores condiciones posibles.

El brillante escritor Octavio Paz (Nobel de Literatura 1990), decía que la palabra hablada o escrita conlleva un poder significativo: "Las diferencias entre el idioma hablado o escrito son muy profundas, pero no tanto que nos hagan olvidar lo que son, esencialmente, lenguaje: sistemas expresivos dotados de poder significativo y comunicativo" (Las palabras y los días, FCE, pág. 112).

http://img.midiariocristiano.com/noticias/2014/05/05/subastan-ejemplar-de-la-tora-en-37-millones-de-dolares.jpg Al inicio de la Torá, cuando el Señor creó todas las cosas, leemos con absoluta claridad y de manera repetida, que las palabras tienen poder e implican acción y por tanto consecuencias, positivas o negativas, pero al fin y al cabo consecuencias: "Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz¦ Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre, conforme a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza¦" (Bereshit 1:3,26).

Las palabras comprometen o aíslan, unen o separan, construyen o destruyen, inspiran o aburren, en síntesis, encierran acción, poder, rechazo, etcétera. En uno de los textos más lamentables en la historia de Israel, D-os le reclama al pueblo por medio del profeta Jeremías su hostilidad y rechazo a sus palabras, causa por la que fueran llevados cautivos a Babilonia: "¦He aquí que la palabra de Yahwéh les es cosa vergonzosa, no la aman" (6:10), "¦He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley" (6:19).

En un mundo dominado por el materialismo, en el que los placeres son parte muy importante de esta miserable cosmovisión, las palabras son apenas muletillas para obtener beneficios personales, de grupo o de poder. Sin embargo para judíos y cristianos las palabras deben ser tomadas en serio, sobre todo las que han salido de la boca de D-os, pues en ellas el Señor ha revelado su voluntad y propósitos para sus hijos, sus planes eternos que además de ser conocidos por su pueblo son para ser atendidos y obedecidos. Jeremías (Rembrandt, 1631)

Siendo entonces el Mesías el personaje central de la Biblia, el enlace escogido por D-os para salvar al hombre caído y reconciliarle con El, sus palabras deben ser conocidas, meditadas y atendidas por todos los que nos decimos creyentes, pues en ellas conocemos como ya se dijo la voluntad divina y el camino por donde debemos andar durante nuestro peregrinaje terrenal, por lo que comparto con el lector algunos de los textos del Evangelio de Matatiyahu (Mateo) que nos pueden ayudar a transitar por el camino seguro que nos conduce a la eternidad:

•El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (4:4)

•Entonces Yeshua le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás -o darás culto- (4:10)

•Desde entonces comenzó Yeshua a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (4:17)

•No penséis que he venido para abrogar la ley (Torá) o los profetas (neviím); no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido (5:17-18)

•Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (6:24)

•¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en el ojo tuyo? (7:3)

•Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá (7:7)

•Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas (7:12)

•Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hayan" (7:13-14)

•Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento (9:12-13)

•A estos doce envió Yeshua, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado (10:5-7)

•A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos (10:32-33)

•Y entró Yeshua en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: MI casa, casa de oración será llamada, mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones (21:12-13)

•Y Yeshua se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones¦ enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí y estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén (28:18-20)

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Yeshua expulsando a los mercaderes del Templo de Jerusalén (Doré, 1896)

Después de leer y meditar en las palabras del Mesías, es de esperar la acción y la obediencia en nosotros. Nos debe resultar suficiente el caminar por tantos años en la insustancialidad y el vacío, en el hablar por hablar; camino reprochado hace un siglo por el poeta López Velarde: "Pocas cosas habrá más vanas que hablar por hablar. Y pocas cosas son tan del gusto de los mexicanos que hablar por hablar" (Crónicas Literarias, pág. 245) ¿Será tiempo de rechazar al Mesías enviado por D-os cuyas palabras y obras se desconocen? ¿Será sabio decir que Yeshua no es el Mesías sin haber leído la totalidad de la Biblia? ¿O será tiempo ya •atendiendo a los tiempos• que las palabras de Yeshua sean consideradas delante de D-os? Siendo honestos con nosotros mismos es lo mejor que podemos hacer "¡porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado!". Shalom.

NOTA: si algún lector tuviera alguna inquietud o pregunta acerca de este artículo por favor escríbame.

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El rabino Manuel Hernández Gómez: es Abogado, con Licenciatura y Maestría en Teología (Universidad FLET, Miami). Es titular de la Sinagoga Yeshua Ben David de Guadalajara, México.

Email: mahergo50@hotmail.com mahergo1950@gmail.com