Mujeres Judas
El nos libra de todos nuestros temores

rebbetzinCelia C. de Hernndez


El avance de la impiedad en el mundo

Todos sabemos que el estrés es una de las enfermedades más terribles y comunes del siglo XXI, que si le agregamos las enfermedades mentales y aquellas derivadas del clima de violencia e inseguridad que se viven las cifras se disparan al infinito. Ha quedado demostrado que no hay los suficientes psicólogos ni psiquiatras para curar a tanta persona, de hecho la mayoría de aquellos que tienen la posibilidad de atenderse por un profesional, lo cierto es que su sanidad es parcial o temporal.
     Muchas personas no creyentes se desgarrarían las vestiduras en señal de desaprobación de lo que voy a decir, sin embargo es absolutamente cierto. Sólo en D-os el ser humano puede encontrar la verdadera paz y felicidad. Lo que el mundo ofrece son apenas paliativos, cuando no “placebos”.
    Esto sin embargo no significa que los hijos de D-os no pasemos por etapas difíciles o que estemos exentos de estrés y temores. Lo que sí significa mis queridas amigas y lectores, es que el Señor tiene cuidado especial por cada uno de nosotros. Obviamente que cuando creemos y confiamos en Él. La Escritura nos enseña el rumbo correcto: «Busqué al Señor, y él me oyó y me libró de todos mis temores» (Sal 34:4).

 MUJERES DE FE TUVIERON TEMORES COMO NOSOTRAS

     Si hacemos un recorrido mental por las páginas de la Biblia, encontramos que Sara y Abraham tuvieron temor de Abimelec y se expusieron a graves daños (Gen 20:1-11). Que Rebeca se deprimía al observar la incredulidad de su hijo Esaú, de su gusto por las mujeres impías (Gen 26:34-35). Que Noemí se da por vencida en tierra de Moab a causa de la muerte de su marido e hijos, sin observar que a su lado había una extranjera que le amaba (su nuera Rut) y que amaba al D-os de Israel al que ella misma le había compartido a través de su fe.
     Ni qué decir de la reina Ester, que ante la amenaza del extermino del pueblo judío en el poderoso imperio persa provocado por el antisemita Hamán, decide obedecer a D-os por medio de su tío Mordejai y visitar a su marido el rey sin haber sido convocada (lo cual se consideraba una falta grave): «…Yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca»(Ester 4:16). La Escritura está llena de ejemplos de mujeres piadosas y de fe, pero todas ellas confiaron en el Señor y D-os salió en su auxilio y protección, y D-os no cambia ni cambiará jamás, ¿qué hermoso, verdad?.

TODAS TENEMOS ETAPAS DIFICILES

     Como madre, esposa, abuela y sierva del Señor he tenido etapas difíciles –como tú también las has tenido-, sacando de estas experiencias algunas reflexiones que espero sirvan a otras personas:
1)    En ningún momento y por más difícil que sea el problema, se nos olvide que D-os nos ama. Su amor está fuera de toda discusión: «Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia» (Jer 31:3).
2)    Siempre necesitamos pedir la ayuda divina, no se diga durante las etapas de crisis: «Clama a mí, y yo te responderé» (Jer 33:3).
3)    Confiemos en Él a pesar del peligro y los problemas, no olvidemos que todo, absolutamente todo está bajo su dominio y señorío, además de que el Señor ha enviado a su ángel para cuidarnos: «El ángel se Yahwéh acampa alrededor de los que le temen y los defiende» (Sal 34:7).
4)    Procuremos ser objetivos en la crisis y no ver las cosas más grandes de lo que realmente son. La fe nos asegura la compañía y auxilio del Señor y la experiencia nos dice que casi todas las cosas tienen solución y son pasajeras, y aunque sean muchas, D-os nos librará:  «Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Yahwéh» (Sal 34:19).

CUANDO PERDEMOS A LOS SERES QUERIDOS

     La pérdida de nuestros seres queridos es muy dolorosa, no obstante, no nos dejemos abatir por la pena y aferrémonos al amor y la gracia del Señor. Comamos su alimento espiritual (Biblia) y su palabra será medicina y bálsamo para toda herida, además de aclarar nuestra visión de la vida y lanzarla hacia el horizonte eterno del reino del Mesías (en el cual confiaron patriarcas, profetas, apóstoles y justos de todas las épocas).
    A mi esposo le gusta mucho leer las obras de C.S. Lewis. En uno de sus libros este famoso filósofo y escritor decía que: “Resulta difícil ser paciente con las personas que dicen ‘no hay muerte’ o ‘la muerte no importa’. Hay muerte. Y sea lo que sea importa. Y sea lo que sea lo que sucede, tiene consecuencias; y ella y ellas son irrevocables” (Una pena observada, Ed. Andrés Bello, pág. 29).
Otra cosa que nos ayuda a sanar cualquier herida y crecer en la fe, es pensar menos en nosotras mismas y mirar por nuestro prójimo. El pueblo judío es numéricamente insignificante frente a otros pueblos, pero aun así, millones de judíos no han descubierto al Mesías en las Escrituras y por tanto no le han entregado su vida ¿No crees que es mejor dedicar parte de tus oraciones y esfuerzos en esta tarea que lamentarnos de nuestra mala situación?.

EL MUNDO QUE NOS TOCÓ VIVIR

    Las que ya no somos tan jóvenes, tuvimos la bendición de vivir otras etapas más bonitas. Por desgracia de unos años a la fecha las cosas han cambiado drásticamente: ateísmo, violencia, perversión y vicios dominan ahora a una buena parte de la humanidad; han hecho que este mundo en momentos se vuelva insoportable. La conducta impía de muchos así como la laxitud e ineficacia de los gobiernos hacen que las personas pacificas nos sintamos desprotegidas, angustiadas, y no son pocas aquellas que entran en depresión y temores.
A pesar de este rostro social tan desagradable, la gracia y el amor de D-os siguen siendo tan reales como el aire que respiramos (no lo vemos, pero lo disfrutamos). Y si recordamos que Yeshua vino a redimirnos de nuestras faltas y él ha sido nuestro “Kipur” perfecto, podemos confiadamente refugiarnos en sus brazos, en su shalom.

LOS PODERES DE LAS TINIEBLAS

     Los poderes malignos hoy más que nunca están desatados y aparentan ser los “dueños de la situación en el mundo”. La verdad es que con todo y lo que se diga al respecto, están bajo el señorío (permisivo) del D-os de Israel. La Escritura nos dice acerca de su pueblo, que «El nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo» (Col 1:13-14). ¿Por qué temer entonces si Yeshua, el Mesías esperado por siempre está de nuestro lado, nos ha librado y nos librará de las potestades malignas?

MANTENGAMOS LIMPIOS NUESTRA MENTE Y CORAZÓN

     La Biblia nos exhorta a renovar nuestra mente, a eliminar de nuestra manera de pensar todos esos prejuicios heredados generacionalmente, así como los pensamientos erróneos y pecaminosos (Rom 12:2). Si mantenemos nuestra mente espiritualmente sana y nutrida nuestra fe con los valores divinos, por consecuencia podremos enfrentarnos de mejor manera a esta era de miedos y temores ¿Quién no conoce o tiene vecinos, amigos, parientes, que temen al hoy y al mañana? ¿Cuál de nosotras no ha tenido que consolar a alguien cercano ante la catarata de temores que agobian a la humanidad, sea económicos, de enfermedades, de violencia, de desempleo, etc.?
El Señor nos conforta con su Palabra y nos afirma que Él «guardará en completa paz a aquél cuyo pensamiento en Él persevera» (Isa 26:3) ¿Por qué callar el mensaje que salva y transforma, que nos da paz y quita los temores, en un mundo que se sume en las tinieblas y en la desesperanza?

TENGAMOS CONTENTAMIENTO

     Una fuente continua de angustia, desánimo y temores nace y se mantiene en falsas expectativas. Muchas personas creen –sin sustento bíblico- que D-os está obligado a enriquecerlas y como tal cosa no sucede, viven en desánimo y temores. Yeshua prometió estar con nosotros siempre y en toda circunstancia (por más adversa que sea), pero nunca nos prometió hacernos ricos ni librarnos de las cosas que pasan a la gente. El nos dijo claramente «En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo» (Juan 16:33).
Tal postura no puede considerarse mediocre o ausente de metas ya que el esfuerzo, la preparación y la dedicación casi siempre son premiados. En todo caso lo que se quiere evitar son los temores y el desánimo a causa de la ingenuidad de una fe mal cimentada, es decir, sin sustento bíblico real. Pero sabes qué mi querida amiga y hermana, Yeshua nos dice estas hermosas palabras y con tal certeza me despido por esta ocasión «Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén» (Mat 28:20). ¡Shaná Tová 5771!

La rebbetzin Celia C. de Hernández es consejera espiritual de la AJMM
e-mail: celiah51@hotmail.com