Meditando en la Sinagoga
Como en los das de No y Lot

Rabino Manuel Hernndez G.


Cada día que pasa el deterioro moral de la humanidad aumenta con fuerza autodestructiva. Hay momentos en que el hedor del pecado resulta insoportable para los creyentes, ¿cómo habrá de ser delante D-os?. En la Torá aparece un texto en el cual el Señor le hace saber al primer patriarca la destrucción de las ciudades de pecado: “Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo…” (Gen 18:20).
Casi ocioso resulta decir que los moradores de Sodoma y Gomorra serían pecadores amateurs comparados con los habitantes de algunas ciudades en el siglo XXI. Duele decirlo, pero la maldad se ha multiplicado y tanto las comodidades, como el dinero y los avances tecnológicos en lugar de considerarlos como una bendición derivada del esfuerzo, han propiciado una nueva cepa de hedonistas que los pecadores del pasado pudieran parecer ermitaños.
Engreídos, insufribles e incrédulos confesos, esta nueva cepa de pecadores pasea su lengua contra el cielo y contra la tierra atacando toda cosa que les “huela” a fe o les sugiera tener relación con el D-os de judíos y cristianos. Pueden soportar sin ningún problema cualquier credo extraño, pero tratándose del D-os de la Biblia se vuelven intolerantes. Algunos, incluso, se convierten en verdaderos energúmenos al mínimo comentario.
Hoy más que nunca las palabras del profeta Yeshaya (Isaías) se aplican a la perfección: “…Porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Yahweh para irritar los ojos de su majestad”. Lo peor del caso es que gran parte de estos incrédulos practican la homosexualidad o la apoyan de manera abierta a través de los medios de comunicación (con gran influencia y poder), haciéndose reos de la sentencia divina anunciada por rab Shaul en el siglo I, quien señala que: “son dignos de muerte, no solo los que las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Rom 1:32).
    «Porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! Porque amontonaron mal para sí» (Isa 3:8-9). En muy corto tiempo lo que hasta hace poco era signo de vergüenza, hoy se anuncia como si fuera blasón nobiliario. Amantes de los eufemismos (ya que como buenos hedonistas tienen pavor a la verdad), “salen del clóset”, en lugar de decir que se descaran; dicen tener “orgullo”, cuando en realidad retan públicamente a D-os y a los hombres con su pecado.
En el año de 1973, un respetado predicador en los Estados Unidos tuvo una tremenda visión. Este hombre cuyo perfil se ajusta bíblicamente a la descripción del profeta pues de las cosas que anunció entonces cuando menos el 80 por ciento ya se cumplieron, advirtió entonces de parte del Señor:

-El pecado de Sodoma se repetirá otra vez en nuestra generación… La Biblia dice: “Como sucedió en los días de Lot, así será en los días de la venida del Hijo del Hombre”. He visto cosas en mi visión que me hacen temer por el futuro de nuestros hijos. Estoy hablando de desenfrenadas bandas callejeras de hombres homosexuales…
     Hay solamente dos fuerzas que contienen a los homosexuales de entregarse completamente a su pecado. Estos dos frenos son: el rechazo de que son objeto por parte de la sociedad, y el repudio y las enseñanzas de la iglesia. Cuando la sociedad ya no rechace su pecado como algo anormal y los acepte plenamente y los estimule en su anormalidad, y cuando la iglesia ya no predique contra él como pecado y los conforte en sus actividades sexuales –ya no existirá ninguna fuerza de impedimento para ellos. Las compuertas estarán abiertas, y se estimulará a los homosexuales a que continúen en su pecado. En mi visión he visto que se estaban eliminando estos dos impedimentos. Cuando se llegue a eliminar aquello que se opone, seguirá el caos (David Wilkerson, La Visión, Editorial Vida, págs.56-57, USA 1975).

    Lamentablemente vemos que su vaticinio se ha cumplido cabalmente. En 1973 era impensable ver alrededor del mundo esa cepa de homosexuales y lesbianas que hoy retan a D-os y pretenden con sobrado “orgullo” y prepotencia intimidar a judíos y cristianos (así como a la gran masa humana que ni condena ni opina, aunque en la mayoría de los casos se incomode con lo que sucede, pues de una o varias formas se siente agredido en su vida personal, familiar o ambas).
Protegidos por la mayoría de los medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos que les conceden todo el espacio habido y por haber (espacio que le niegan a la gran mayoría judeocristiana): han creado redes, turismo, bares, tiendas y giros diversos, al grado incluso de celebrar “matrimonios” entre ellos.
¡Ay de aquél que se atreva a cuestionar sus torcidas decisiones, se expone a la agresión apoyada casi siempre con la intimidación de los medios! Un caso: el cardenal de la iglesia católica en Guadalajara (Don Juan Sandoval Iñiguez), quien luego de oponerse a los “matrimonios” entre personas del mismo sexo y a la adopción de niños por ese tipo de parejas (lo que dejaría a los menores en una situación de grave peligro y de un mal ejemplo que los marcaría de por vida): lo cierto es que todos los medios electrónicos e impresos del país le atacaron con virulencia nunca antes vista en México.
Cierto, el cardenal de referencia no es precisamente un hombre que se distinga por prudente en sus declaraciones. Sin embargo en esta ocasión su oposición es contra este tipo de uniones malamente llamadas “matrimonios”, pero sobre todo, se ha opuesto con firmeza a que adopten niños (lo cual redundaría en un mal irreparable).
¿Cómo llamarle “matrimonio” a esta relación a todas luces amorfa y pecaminosa? El matrimonio es la primer institución sobre la Tierra y fue instituida por D-os mismo en Gan-Edén: “…Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gen 2:24). El texto obviamente no requiere de explicaciones.
Para muchos creyentes nos queda muy en claro que el mal avanza, que la noche de la humanidad cada vez es más espesa. Que el olor del pecado produce nausea para quien todavía se goza en el Señor y cree firmemente en sus principios y palabras eternas. Hoy en día los pobladores de las “sodomas” modernas ondean sus banderas con “orgullo”, incluso las colocan en sus hoteles, negocios y yates. Han tomado como logo para su bandera un tipo arcoiris, pasando por alto que el Arcoiris de la Biblia (ese libro en el que se revela el D-os en el que no creen y al que retan todos los días) es signo de un pacto divino a favor del hombre (Gen 9:12-16).
Hay algunos que tratan de confundir a los incautos diciendo que homosexualidad y fe son compatibles. La realidad es que tal cosa no es posible: es como mezclar agua y aceite. Los hay incluso que en su soberbia e ignorancia de las Escrituras y la teología afirman que «todos los hombres somos hijos de D-os», cosa que tampoco es cierta. El propio Mesías Yeshua (Jesús) lo advierte:  “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Yohanán-Juan 1:11-12).
Es decir: hay que recibir al Mesías en el corazón, hay que creerle, arrepentirse sinceramente de sus pecados y el resto de la vida obedecerle conforme a su Palabra (Biblia). Eso es en resumen la vida de fe, que por lo que se aprecia cada vez es menos popular.
Antes de concluir, considero necesario señalar que de acuerdo al criterio divino, la degeneración o perversión sexual no es otra cosa que el resultado de la rebelión espiritual contra D-os. Los siervos de D-os no inventamos nada, ni necesitamos apoyarnos en criterios humanos. La Escritura es bastante clara al respecto:

-“…Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios… Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en la concupiscencia de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos…  Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debido a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen, estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad…” (Rom 1:21,21,24-29).

    Es decir, cayeron a una mente reprobada. Notamos, pues, que los días de Noé y los días de Lot han vuelto, lo cual nos anuncia el retorno inminente del Mesías Yeshua -según sus propias palabras: «Como fue en los días de Noé… asimismo como sucedió en los días de Lot… Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste» (Luc 17:26-30). No sabemos cuando, pero por las señales sabemos que el tiempo está cercano. ¡Oremos para que nuestras familias y nuestro pueblo pronto respondan al amor del Mesías y queden cubiertos bajo su segura y gloriosa protección! SHALOM.

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El rabino Manuel Hernández Gómez es consejero espiritual de la AJMM. Es Abogado (Universidad de Guadalajara), tiene además Licenciatura y Maestría en Teología por la Universidad FLET de Miami. www.mhernandez.com.mx

e-mail: mahergo50@hotmail.com